<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529</id><updated>2012-01-18T00:30:16.015-05:00</updated><category term='Césaire Aimé'/><category term='Bisama Álvaro'/><category term='Roth Philip'/><category term='Houellebecq Michel'/><category term='Goligorsky Eduardo'/><category term='Mujica Lainez Manuel'/><category term='Palahniuk Chuck'/><category term='Ramírez Sergio'/><category term='Bastidas Rodrigo'/><category term='Nettel Guadalupe'/><category term='Cortázar Julio'/><category term='Schweblin Samanta'/><category term='Cunningham Michael'/><category term='Lispector Clarice'/><category term='Cómics'/><category term='Murakami Haruki'/><category term='Sedaris David'/><category term='Bellatín Mario'/><category term='McCarthy Cormac'/><category term='Fresán Rodrigo'/><category term='Ballard JG'/><category term='Rozo Andrea'/><category term='Mairal Pedro'/><category term='Golding William'/><category term='Garay Juan Carlos'/><category term='Lethem Jonathan'/><category term='Disch Thomas'/><category term='iwasaki fernando'/><category term='Rosero Evelio José'/><category term='Palacio Pablo'/><category term='Paz Soldan Edmundo'/><category term='Sabato Ernesto'/><category term='Sánchez Luis Rafael'/><category term='Mazzucchelli David'/><category term='Flaubert Gustave'/><category term='Gorodischer Angélica'/><category term='July Miranda'/><category term='Solano Francisco'/><category term='Dick Philip'/><category term='Magnus Ariel'/><category term='Aira César'/><category term='Hrabal Bohumil'/><category term='Kohan Martín'/><category term='coelho oliverio'/><category term='Casas Fabián'/><category term='Oz Amos'/><category term='Coetzee J.M.'/><category term='Hernández Felisberto'/><category term='Mejía Madrid Fabrizio'/><category term='Oesterheld Héctor'/><category term='Di Benedetto Antonio'/><category term='Saramago Jose'/><category term='Coupland Douglas'/><title type='text'>Totopteca</title><subtitle type='html'>Extractos de la biblioteca totoptero</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>53</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-8803144802112742571</id><published>2012-01-16T21:42:00.006-05:00</published><updated>2012-01-16T22:20:04.170-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Di Benedetto Antonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mairal Pedro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sánchez Luis Rafael'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Schweblin Samanta'/><title type='text'>Saldando deudas del año pasado</title><content type='html'>Siempre hay deudas. No es diferente con este espacio. Nunca comprendo bien la razón por la cual me cuelgo con la escritura de ensayos, artículos, estudios, entradas de blog o correos electrónicos; en resumen, no puedo negar la terrible verdad: sucede. Es así que muchos libros leídos durante el año 2011 se quedaron sin una entrada en este espacio, y es así como hay días en que no logro dormir tranquilamente recordando todo lo que debo. Pensando en que este espacio se abre (entre otras razones) por una lógica mnemotécnica en la cual me es útil para no olvidar aquello que leo, y con una intencionalidad a corto plazo de poder dormir mejor esta noche, decido hacer una entrada múltiple en la cual hablo de todos aquellos “libros quedados” de los cuales siempre quise decir algo y nunca lo hice. Además, el año 2012 ya inicia con tres deudas, con tres libros nuevos leídos que esperan su turno para aparecer en la totopteca. Dado que esta es una entrada diferente, pido disculpas por las simplificaciones y el exceso de subjetivismo en las opiniones. Gracias a los lectores que han contribuido con sus comentarios a que este espacio aún exista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Schweblin, Samanta.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El núcleo del Disturbio.&lt;/span&gt; Booket: Buenos Aires. 2011. 144 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_61oBk9W834/TxTjRtHpiQI/AAAAAAAAAi4/Lam2BLZ70Ks/s1600/samantha1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 236px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-_61oBk9W834/TxTjRtHpiQI/AAAAAAAAAi4/Lam2BLZ70Ks/s320/samantha1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698429321839479042" /&gt;&lt;/a&gt;El libro de cuentos de la argentina Samantha Schweblin golpea duro y de varias formas. Se conforma como una montaña rusa que pasa por la crítica filosófica, la visión del arte, el trabajo puntual del lenguaje, lo onírico o la llamada “literatura de género”. Si bien este múltiple panorama de posibilidades parecería demasiado amplio, hay un engrudo especial que las une y las amasa en un libro único: el humor ácido. Cada uno de los cuentos está escrito con la frialdad descarnada de la ironía y la acidez. Sin utilizar las herramientas escatológicas propias de quienes quieren levantar ampollas falsas, Schweblin utiliza un lenguaje sobrio y elegante para hablar de las condiciones humanas más bajas y subterráneas. En la mayoría de los cuentos que conforman el libro, hallamos sujetos perdidos en una compleja trama de problemas y pensamientos internos que intentan encontrar un apoyo, una salida, una posibilidad en otros sujetos o en el mundo exterior; contrario a su deseo el encuentro con ese mundo exterior clarifica lo insoluble de la vida y la ridiculez de la existencia humana misma. Al final quien gana siempre es el mundo. Subrayo un par de cuentos: “Hacia la alegre civilización de la Capital” (crítica poco soterrada de la ciudades y sus propuestas de forma de vida) y “La pesada valija del señor Benavides” (que muestra la descarnada lucha entre arte y vida) y “Matar a un perro” (pequeña joya que demuestra cómo se debe crear una atmósfera y contar un cuento). [Nota: algunos de estos cuentos se pueden leer en su página web].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Di Benedetto, Antonio.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cuentos Claros.&lt;/span&gt; Adriana Hidalgo Editores: Buenos Aires. 2008. 157 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-oPohGtZzmfU/TxTj8QVj0cI/AAAAAAAAAjE/fwLJ09QF6A4/s1600/di1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 313px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-oPohGtZzmfU/TxTj8QVj0cI/AAAAAAAAAjE/fwLJ09QF6A4/s320/di1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698430052847571394" /&gt;&lt;/a&gt;Escuché el nombre de Benedetto por primera vez hace poco gracias a un amigo chileno: Pablo Vergara. Siempre me recomendó leer “Zama”, pero conseguí “Cuentos Claros”. La colección de cuentos de Di Benedetto me pareció irregular y extraña. Fabulosos cuentos como “As” se seguían de delirios inconexos como “Falta de vocación”. La variabilidad de los temas, cuentos, personajes y tipos de escritura me parecieron ricos en profundidad pero demasiado heterogéneos como para conformar un libro (su unión me pareció más que aleatoria).  De los cinco cuentos que conforman el libro, subrayo “Enroscado” como una pequeña joya: una escritura coincidente con la de Felisberto Hernández y un tema cercano a Pablo Palacio unidos en un texto que, al combinar estas dos características, va mucho más allá. El mismo Di Benedetto consideraba al cuento como una especie de divertimento mientras escribía novelas, es decir como distracciones de su tarea real. Al terminar de leer el libro, Pablo me comentó: “Tienes que leer Zama ahí hay otro Di Benedetto. Habrá que seguir su consejo, espero que en ella encuentre la maestría de “Enroscado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Rafael Sánchez, Luis.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La Guaracha del Macho Camacho.&lt;/span&gt; Ediciones de la Flor: Buenos Aires. 1995. 234 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-5FdFtVSbHm0/TxTknl3XngI/AAAAAAAAAjQ/I1gdQJBZIt0/s1600/s%25C3%25A1nchez1.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-5FdFtVSbHm0/TxTknl3XngI/AAAAAAAAAjQ/I1gdQJBZIt0/s320/s%25C3%25A1nchez1.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698430797360897538" /&gt;&lt;/a&gt;Nunca fui de los que gritan cuando en una fiesta retumbaba una canción de Bobbie Cruz o un son de la dupla Blades-Colón. Nunca fui amante de los ritmos caribeños o el baile en bares con nombres como “Goce Pagano” o “Son Salomé”; pero al leer “La guaracha del Macho Camacho” de Luis Rafael Sánchez, no podía dejar de bailar. Lo primero que me sorprendió fue la opinión general de los puertorriqueños que consideraban a esta novela como el inicio de la literatura puertorriqueña actual, aún más cuando veo que su fecha de escritura es reciente (1976). Novela posterior a las grandes obras del boom, se inscribe en una tradición de literatura latinoamericana y juega con sonoridades, ritmos y (sobre todo) referencialidades. Quizá la novela me agradó por esta última característica, quizá por fin encontré una novela caribeña que se saliera de la regla dictada por Cuba, quizá me gustó sentir el ritmo de la salsa en medio de tanta novela urbana llena de rock. No encuentro una razón cierta y puntual, pero recuerdo su lectura como una fiesta salsera de los años setenta. Debo advertir: no es una novela fácil. Seis historias individuales que se inician en distintos puntos y temporalidades se unen a través de detalles mínimos que se deben ir cazando en medio de la lectura (al igual que las referencialidades); la historia central que se diluye para solidificarse y volverse a diluir, las citas modificadas desde la ironía, mezcladas con programas de televisión, entreveradas con canciones, hacen de la lectura algo complejo y difícil. Si a eso le sumamos que en esta novela la cacofonía es norma, tenemos una especie de espeso caldo similar a “Tres tristes Tigres”. Recomiendo mucho la lectura de este texto para aquellos que aman el Caribe y quieren respirar salsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mairal, Pedro.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Salvatierra.&lt;/span&gt; Editorial Emecé: Buenos Aires. 2008. 158 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-k0J7Zs1VgHg/TxTkxvweEwI/AAAAAAAAAjc/1g2XcVYT7CM/s1600/mairal1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 252px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-k0J7Zs1VgHg/TxTkxvweEwI/AAAAAAAAAjc/1g2XcVYT7CM/s320/mairal1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698430971815006978" /&gt;&lt;/a&gt;La primera vez que leí un texto de Mairal fue una novela, la leí en un aeropuerto. La segunda vez fue un libro de cuentos, lo leí en la sala de espera de un hospital. Después vi todos los capítulos de su programa de televisión mientras almorzaba. Lo leo en momentos de paso, mientras hago algo más, entiendo a qué se debe: necesito equilibrar su delicada profundidad subjetiva con un momento público; sólo así puedo soportar el toque preciso al alma. Lo admito: me encanta la escritura de Mairal y es uno de los pocos escritores con los que leo unas palabras que me hablan, no como lector sino como individuo. En “Salvatierra” el escritor argentino cuenta la historia de un pintor, de un hijo, de un cuadro. En medio de estas historias (que son una sola) crea conexiones con el poeta entrerriano Juan L Ortiz, y habla del paso del tiempo, del cambio de generaciones, de los secretos familiares. “Salvatierra” es, igual a los libros de Mairal, un libro sencillo: no tiene grandes complejidades de lenguaje, trama, personajes; su prosa fluye como un río (imagen que da vida y coherencia a toda la novela) pero es un río en el que es muy fácil caer y ahogarse. Es justamente eso lo que encanta de Mairal: ¿cómo lograr tal profundidad del alma con las herramientas más sencillas de la escritura?, sólo un maestro puede lograr algo así y, mientras más leo a Mairal, más me convenzo de que su escritura es magistral. Palabras como agua, capítulos como ríos. Lo admito, mientras leía “Salvatierra” en un colectivo, preferí pasar del paradero en el cual debía bajarme y esperar a que el capítulo acabara. Nunca caminar diez cuadras fue tan gratificante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Continuará: Dado que el post está suficientemente extenso, dejo los otros 4 libros para una nueva entrada]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-8803144802112742571?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/8803144802112742571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=8803144802112742571&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8803144802112742571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8803144802112742571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2012/01/saldando-deudas-del-ano-pasado.html' title='Saldando deudas del año pasado'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-_61oBk9W834/TxTjRtHpiQI/AAAAAAAAAi4/Lam2BLZ70Ks/s72-c/samantha1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-2342610110347770678</id><published>2011-12-09T15:31:00.004-05:00</published><updated>2011-12-09T15:41:20.145-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mazzucchelli David'/><title type='text'>Filosofía y Gráficos: historia de las dicotomías destruidas.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mazzucchelli, David.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Asterios Polyp.&lt;/span&gt; Ediciones SinSentido: Madrid, 2010. 345 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;No suelo escribir sobre novelas gráficas. No he leído muchas. Empecé mi afición por los cómics tarde, cuando ya la mayoría de mis amigos reconocían la diferencia entre “Spiderman”, “Amazing Spiderman” y “Spectacular Spiderman”. La primera vez que intenté coleccionar cómics fue después de haber leído un par de revistas en inglés de “The Maxx” que habían llevado a Federico desde no-sé-donde. Ese extraño héroe que necesita psicoanálisis porque parece ser la recreación material de un deseo reprimido y un estrés postraumático después de un estupro paterno, me mostró las posibilidades del cómic. Así que con el nombre de Todd MacFarlane me acerqué a la revistería donde compré el número 1 de Spawn; seguí comprándolos semanalmente hasta el número 17 (puedo decir que tengo los 17 primeros números de un cómic, algo nada desdeñable) pero al llegar al 18, alguien comentó la salida del número 120 en Estados Unidos. Acostumbrado a novelas limitadas por un número de páginas puntual, dejé de comprar Spawn al ver que su existencia tendía hacia el infinito. Así que abandoné el cómic y volví a la literatura rusa del siglo XVIII que, no por larga, llegaba a la mitad de la posible extensión de Spawn. Cuando mi tarea de claudicar con los cómics estaba casi completada, aparecieron los amigos y me abrieron los ojos con sus novelas gráficas: Yody, Iván, Jaime, Tomás, Federico y Beto. Fue así como entré al mundo de Frank Miller, Etgar Keret-Asaf Hanuka, Dave Gibbons-Allan Moore, Chris Ware (y su inolvidable “Jimmy Corrigan, the smartest Kid on Earth”), Katsuhiro Otomo, Oesterheld, Carlos Trillo, Horacio Altuna, los incansables Neil Gaiman-Dave McKean, y podría seguir la lista. Las leo mientras almuerzo solo en la cocina; leo una hora y las continúo al día siguiente, como dejándolas pasar, como programas de televisión. Lo hice hasta hace poco, cuando apareció en mi vida una novela que no logré soltar &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-pNuvv9RSDSM/TuJyMOICSsI/AAAAAAAAAik/_Po3NXZk5VM/s1600/Mazzuchelli.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 233px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-pNuvv9RSDSM/TuJyMOICSsI/AAAAAAAAAik/_Po3NXZk5VM/s320/Mazzuchelli.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5684231233970784962" /&gt;&lt;/a&gt;hasta la última página, obsesionado y reflejado; absorto y gratificado: “Asterios Polyp” de David Mazzucchelli.&lt;br /&gt;Nunca había escuchado de Mazzuchelli (había pasado por alto sus dibujos para “Batman: Año uno”), y encontrarlo ahora reevalúa de manera definitiva mi concepto sobre las novelas gráficas, como en su momento lo hizo “Jimmy Corrigan”. Basado en un acontecimiento al parecer semi-autobiográfico, “Asterios Polyp” cuenta la historia de un petulante profesor universitario que, tras la caída de un rayo en su departamento, debe reevaluar su vida. Si bien parecería una historia simple, la forma en la cual la aborda Mazzuchelli propone toda una modificación del pensamiento dicotómico hegeliano para proponer una idea de concreción y fusión desde lo empático. A medida que la simple historia de Asterios (el personaje principal) se complejiza, se empiezan a cuestionar las visiones filosóficas que utilizan la idea de la imagen reflejada, refaccionada o deformada; Aristófanes, los sólidos platónicos, la (…), aparecen como elementos de debate ideológico frente a dos concepciones del mundo: uno ideal-abstracto-dionisiaco contra uno real-tangible-apolíneo. En medio de esta propuesta de debate filosófico, se dan otras contraposiciones en el campo del arte: lo lineal vs lo plástico, arte factual vs arte ficticio, finalidad interna vs finalidad externa. Como se puede ver, la lucidez de Mazzuchelli está en utilizar estructuras dicotómicas para debatir justamente la idea del extremismo que conlleva la dualidad; podríamos decir que es casi una caricaturización del pensamiento que ha dirigido la modernidad representada en un personaje tangible y un fantasma narrativo. Las dicotomías de Mazzuchelli (en contraposición a las de Hegel) establecen paralelismos no-simétricos, y es justamente desde esa “simetría de la no-simetría” (o la simultaneidad de lo no-simultáneo) donde la idea de la única posibilidad de elección entre dos polos como principio organizacional, se empieza a quebrar. Todo esto, subrayado por excelentes representaciones gráficas y un establecimiento de las viñetas que sorprende por la conjugación de cada cuadro con las ideas ahí expuestas (No hablaré mucho de las líneas, los gráficos y demás. No conociendo este arte más que por costumbre lectora, siento algo de vergüenza de los conocedores). Pero lejos del debate ideológico que se plantea, el armazón narrativo se abre en muchas opciones lectoras desde las cuales es posible significar el texto: la historia de una relación de pareja, la historia del encuentro y la pérdida de tres objetos, la historia de un simulacro de hermano, la historia de lo trascendente y lo insignificante en el sexo, la historia de la familia media norteamericana, la historia de lo suntuoso del teatro, la historia de la muerte y el tiempo… todas estas lecturas (y más) encuentran su correlato posible. Todas las historias se encuentran presentes, no sólo en los diálogos o en el transcurrir del &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-LZIBnqg4A1s/TuJxBK17a4I/AAAAAAAAAiY/jiCTASSnm_M/s1600/250px-Asterios-polyp-bookcover.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 250px; height: 315px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-LZIBnqg4A1s/TuJxBK17a4I/AAAAAAAAAiY/jiCTASSnm_M/s320/250px-Asterios-polyp-bookcover.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5684229944599341954" /&gt;&lt;/a&gt;relato, sino en pequeños detalles de líneas, de colores o de distribución de la página que hacen de esta novela, una de las que, en realidad, explota en sus más altas potencialidades las características del cómic.&lt;br /&gt;Después de leer una novela como la de David Mazzuchelli, es imposible quedarse impávido ante las formas no-convencionales (nombro a lo convencional pensando en cuentos o novelas literarias clásicas) de la literatura. Agradezco a Beto (¡un saludo!) que me nutrió con esta excelente obra y agradezco que, al haber estudiado un par de años de Diseño Gráfico, la vida me llene de sorpresas como esta. Mazzuchelli, un nombre más que se quedará, para mí, entre los grandes de la literatura. Espero poder encontrar más novelas como esta, y no me molestaría que en este espacio, lo gráfico tome el lugar que le pertenece.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-2342610110347770678?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/2342610110347770678/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=2342610110347770678&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2342610110347770678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2342610110347770678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/12/filosofia-y-graficos-historia-de-las.html' title='Filosofía y Gráficos: historia de las dicotomías destruidas.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-pNuvv9RSDSM/TuJyMOICSsI/AAAAAAAAAik/_Po3NXZk5VM/s72-c/Mazzuchelli.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-5323657251238773218</id><published>2011-11-21T20:52:00.003-05:00</published><updated>2011-11-21T21:05:04.673-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lethem Jonathan'/><title type='text'>are you talking to me? /ar yu tokin tu mi/</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Lethem, Jonathan.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Chronic City.&lt;/span&gt; Random House Mondadori: Barcelona, 2011. 443 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Desde hace un tiempo vivo con una estadounidense, compañera de estudio. Compartimos un departamento junto con una gata y tres guitarras. Establecimos un día para practicar mi menoscabada pronunciación inglesa; la idea es comunicarnos en ese idioma durante todo el día (sin concesiones). Sólo hasta que empezamos el ejercicio idiomático de manera continua noté mis fallas en el vocabulario, la gramática y la pronunciación. Pero no sólo eso, el idioma se ha convertido en un tema de conversación constante: diferenciaciones inexistentes entre el inglés y español (el clásico to-be), el desplazamiento de objeto directo a objeto indirecto (el clásico “i want you”), cómo realizar traducciones literarias y demás. Y el tema me persigue: una chica me pide que le ayude a encontrar el paradero de un bus que (coincidencia) es el que quiero tomar. Esperamos cuarenta minutos, tiempo en el que me cuenta que acaba de asistir a su última clase como: ¡traductora literaria! Y ha sido después de todos esos momentos en que me doy cuenta que paso actualmente por un bache de textos extranjeros: la especialización de mis estudios en literaturas de habla hispana me ha llevado a la lectura y relectura de libros escritos originalmente en español y me ha obligado a dejar a un lado las novedades mundiales de Mondadori, TusQuets o Anagrama. Y las cosas se veían seguir así durante un tiempo largo hasta que la lectora más voraz que he conocido en mi vida (un saludo María), calmó mis ansias de novedades &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-lyhvHSXxZ4w/TssDQS_ZF-I/AAAAAAAAAiM/tcS0WOtPDok/s1600/let.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 255px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-lyhvHSXxZ4w/TssDQS_ZF-I/AAAAAAAAAiM/tcS0WOtPDok/s320/let.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5677635333741156322" /&gt;&lt;/a&gt;anglófonas con “Chronic City” de Jonathan Lethem.&lt;br /&gt;Conocía la escritura de Lethem por textos anteriores como “Cuando Alice se subió a la mesa” “La Fortaleza de la Soledad” o “Motherless Brooklyn”; además por ser uno de los salvaguardas de la obra de Philip K. Dick (del que hace poco seleccionó y editó una monumental “Exégesis”). Quizá una de las razones por las cuales me gustaba tanto la escritura de Lethem era por su énfasis en un abordaje que tocaba el humor paródico en sus proporciones exactas: caminaba por una cuerda floja de la que siempre salía indemne. Hasta en la muy cruel (y perversa) novela de ciencia ficción “Muchacha con paisaje” lo lograba; siempre quise saber cómo lograba escribir estos libros desopilantes a partir de historias mínimas, íntimas. Con “Chronic City” ha dejado a un lado ese espacio de lo íntimo explotado a su máxima expresión, para entrar en el grupo de escritores norteamericanos que quieren escribir la gran novela newyorkina [el corrector ortográfico dice que debo escribir neoyorkina, nueva palabra]: ese mismo sueño de ser DosPasos y escribir “Manhattan Transfer” (Franzen, Tom Wolfe, la lista se sigue) y en ese paso ha perdido más de lo que ha ganado. Lethem cuenta la historia de Nueva York desde un personaje marginal, que sale de lo convencional desde una condensada y confusa forma de ver el mundo. Como si fuera un fractal parecido al laberinto de Minos, el cerebro de Perkus Tooth [el antihéroe de Lethem] abre puertas durante toda la novela y crea conexiones (algunas coherentes, algunas absurdas) que llegan a tocar hasta al nadaísmo. La novela es expansiva más que intensiva: las largas conversaciones en las que los personajes fuman cantidades ingentes de marihuana, ensanchan la novela hasta desconyuntarla. Aunque el problema no es esa expansión desbordante, en realidad es la resaca de marihuana la que molesta: pasado un capítulo hiperreferencial y complejo que se espesa en medio de las nubes del “pot chronic”, se sigue otro que guarda una lejana relación con el anterior y que pareciera se parte de otra novela. Acostumbrado a novelas que se cierran sobre sí mismas, o que se abren para cerrarse, la novela de Lethem pareciera que tiene más hilos sueltos que tejido en urdiembre. Ahora, si me fuera posible separar algunos elementos de la novela en historias individuales, creo que estaría escribiendo algo totalmente diferente. La idea fabulosa de los calderos como tesoros inmateriales, la emocionante y patética vida en los hoteles de perros, el tigre que destruye aleatoriamente partes prescindibles de la ciudad, las cartas de la astronauta Janice Trumbull atrapada en la estación internacional, la niebla gris que obliga a mudarse y hace a Manhattan cada vez más pequeña, la versiones “No war” del New york Times, los falsos (¿reales?) Fiordos que se abren en plazas y bosques, la actuación natural y los guionistas sombra… todas estas historias aparecen como desarrollos fenomenales y espeluznantes en la novela de Lethem. No sé muy bien porqué la insistencia de esa especie de “novela total” con la que muchos escritores estadounidenses están obsesionados, cuando en este libro es posible encontrar excelentes historias cortas que podrían ser narradas de manera fenomenal. Pero las conexiones grandilocuentes no sólo cubren la idea de novela total: la hiperreferencialidad del texto sorprende. Acabo el libro con un sinsabor extraño, Lethem logró meter en un solo libro una especie de receta perfecta para hacer la novela de la década en New York: un personaje a lo Ignatius Reilly, una resolución típica de Philip Dick, una ambientación que nada tiene que envidiarle a Paul Auster, referencialidades de cultura popular a lo Chabon (aunque ya Lethem había demostrado su poder en “La Fortaleza de la Soledad”), misterios existenciales que rozan lo filosófico, lo metafísico y lo místico a lo Murakami, bromas inteligentes a lo Kurt Vonnegut… y con todo eso no es una novela que me logre encantar como lo hicieron conmigo todos los anteriores autores y libros. A pesar de sus 450 páginas, el espacio queda corto para tan abarcadora tarea que se propuso Lethem; por eso disfruto más sus novelas cortas como “Muchacha con Paisaje” o “Cuando Alice se subió a la mesa”. O quizá no entendí &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-twN7gSHs_vE/TssBsg5hJGI/AAAAAAAAAiA/ic4xCC-qd4Y/s1600/book.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 182px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-twN7gSHs_vE/TssBsg5hJGI/AAAAAAAAAiA/ic4xCC-qd4Y/s320/book.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5677633619487695970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;nada de fondo, y me parece extraño que el New York Times la elija como la mejor novela del 2009 y le achaco tal decisión a que se cuidan las espaldas porque de repente Lethem se convirtió en el chico New Yoker por excelencia.&lt;br /&gt;O quizá los elementos se pierden con una traducción (española, obviamente. Un par de “¡cojones!” desentonan, aunque se ve el esfuerzo de traducir en un castellano un poco más neutro que en los libros de Palahniuk, por ejemplo) que no logra pasar efectiva y realmente palabras-ideas-guiños como Chronic, Insteadman, Obstinate Dust. En el caso de esta última los traductores logran hacer ese guiño Lethemeniano (acabo de inventar esa palabra), al traducir el título del libro como “La bruma indistinta” en la cual mantienen la relación con “La broma infinita” de David Foster Wallace (Ralph Warden Meeker en la novela). Pero así como logré encontrar unas cuantas relaciones (muchas de ellas encontradas por cortesía de mi roomate) perdidas en la traducción, ¿cuántas habré perdido? seguro muchas. Mientras sigo con mis clases de inglés (que pretendo seguir hasta darme cuenta que para aprenderlo realmente tengo que viajar) seguiré con traducciones varias y perdiendo la mitad de las aperturas lingüísticas de mis autores angloparlantes favoritos. Al menos ahora con un pequeño grito puedo preguntar una que otra duda y aclarar las polivalencias del lenguaje. Cuando empiece un libro de Murakami, intentaré mudarme con una japonesa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-5323657251238773218?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/5323657251238773218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=5323657251238773218&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5323657251238773218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5323657251238773218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/11/are-you-talking-to-me-ar-yu-tokin-tu-mi.html' title='are you talking to me? /ar yu tokin tu mi/'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-lyhvHSXxZ4w/TssDQS_ZF-I/AAAAAAAAAiM/tcS0WOtPDok/s72-c/let.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7694775062826079354</id><published>2011-08-23T15:15:00.005-05:00</published><updated>2011-08-23T16:26:39.412-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gorodischer Angélica'/><title type='text'>¿Y si Philip Marlowe fuera mujer?</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Gorodischer, Angélica. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Floreros de Alabastro, Alfombras de Bokhara.&lt;/span&gt; Planeta/La nación: Buenos Aires, 2002. 143 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;No prestar libros es una de las normas básicas de cualquier persona a quien le guste tener una biblioteca. Afortunadamente tengo fama bien merecida de cuidar los libros ajenos más que los propios y de cuando en vez me sueltan una que otra joya. Yo, haciendo caso a la norma, presto pocos libros: cuando lo hago es a personas que sé que los cuidan mucho; eso lo aprendí cuando “Desayuno de Campeones” de Kurt Vonnegut volvió a mis manos como una cartilla ajada después de pasear por el oriente de Colombia momento en el cual dejé de prestar libros a ese amigo (en realidad le presté hace poco “El Eternauta” y casi lloro al verlo semi-destruido en su casa). Hace un tiempo prestaba libros cuando estaba borracho: de esa mala costumbre quedó la desaparición de un tomo con el cual aún sueño: “Novelas Escogidas” de William Irish (o Cornell Woolrich, llámenlo como quieran). Recuerdo fumar con alguien en medio de una borrachera, hablarle sobre Hitchcock, Bogart, y la novela negra; caminar hacia mi cuarto, sacar el libro y entregarlo; todo es claro, menos la identidad del sujeto a quien se lo presté. Doy el libro por perdido, me parece una conclusión poética: no encontrar las pistas para hallar un &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-_oZns0VqNCc/TlQNlMeA2AI/AAAAAAAAAcg/2ilU-ea0W9k/s1600/ag.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-_oZns0VqNCc/TlQNlMeA2AI/AAAAAAAAAcg/2ilU-ea0W9k/s320/ag.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5644151165655504898" /&gt;&lt;/a&gt;libro de detectives. Había olvidado esa escena porque había dejado atrás lo detectivesco (creo que lo último que leí fue “Los tipos duros no bailan” de Mailer), pero ahora lo reencuentro cuando creyéndola una novela de literatura fantástica me encuentro con “Floreros de Alabastro, Alfombras de Bokhara”, de Angélica Gorodischer.&lt;br /&gt;En las entrevistas en las que habla de la escritura de “Floreros de Alabastro…”, Gorodischer nombra constantemente la voz de Raymond Chandler y recuerda la primera vez que leyó “La dama del lago”. Y es preciso retomar esta conexión con Chandler, porque justamente una de las grandes fortalezas del libro es la voz narrativa que supera, por enormidad, cualquiera de los otros aspectos de la novela. Siempre me había interesado la cualidad narrativa que los críticos daban a Chandler y que, decían, se perdía en las traducciones. Sólo pocas veces logré observar un acercamiento a las versiones originales de “The Long Goodbye” y recordé la fluidez de su narración ahora con el libro de Gorodischer porque, tanto en Chandler como en la autora rosarina, es posible ver un trato especial del habla, la ironía y el humor. Desde las primeras páginas de la novela, la fuerza de una primera persona totalmente provista de un punto de vista, una personalidad y una moral específicas, dirigen un argumento que se pierde entre las confusiones de ciudad de México y escenas poco verosímiles. La objetividad es, entonces, terreno prohibido. La explosión lingüística del personaje principal da a la novela un tono en el cual el filtro de lo subjetivo está atravesado por los múltiples zarpazos de ironía con los que está cargado el texto. Y es que si de algo se vanagloria la narradora/personaje es de “saber leer las personas y las situaciones”, cosa que hace durante las casi 150 páginas del libro. El gran gusto del lector no está atravesado por el descubrimiento de un crimen o el hallazgo de un objeto perdido (a lo Sam Spade), sino por la manera en la que se desenvuelve en situaciones inesperadas, difíciles o simplemente incómodas. Por ello el crimen básicamente no existe en esta novela policial (extraña contradicción) sino que se arma desde la unión de fragmentos y momentos de los cuales la protagonista sale de una u otra forma. El argumento (elemento que se convierte en algo anecdótico y por momentos superficial y artificial) es casi inexistente, los personajes secundarios se convierten en meros elementos de contraste, la tensión argumental se doblega ante las genialidades de los diálogos y la ciudad misma (no cualquiera, el mismísimo D.F.) pareciera existir por y para la narradora. Por otro lado tenemos una característica que no es menor: el libro se centra en una protagonista femenina. El giro dado por Gorodischer al incluir un personaje “a lo Marlowe” pero femenino, le permite ubicar las acciones por fuera del límite de lo físico-rudo para incluirlo en lo ambiental-sugerido. Es decir, las armas favoritas de los policías corruptos de los cincuenta: la colt 45 y los puños, aparecen intercambiados por páginas en las cuales hay una cuidadosa elección del vestido y el perfume, junto a un análisis social preciso que hace que la protagonista quede siempre en ventaja. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-C11tAN3vODM/TlQNs8ac9JI/AAAAAAAAAco/7SczHivhfnw/s1600/503459.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 196px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-C11tAN3vODM/TlQNs8ac9JI/AAAAAAAAAco/7SczHivhfnw/s320/503459.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5644151298784556178" /&gt;&lt;/a&gt;Por otro lado, la elección de una mujer que durante la novela se convierte en abuela, le permite también desplazar la pareja cliché detective/damisela en peligro, por una variedad de relaciones con sus hijas (la familia es un elaborado matriarcado), sus futuros nietos, sus pares y los personajes secundarios que abundan para matizar ese centro imantado que es la narradora.&lt;br /&gt;Acostumbrado a las novelas policíacas en donde un detective debe restablecer el orden roto por un crimen (mea culpa: lector asiduo de Hammet, McDonald, Chandler, Woolrich), o donde se subraya la criminalidad de un orden imposible de resarcir (mea culpa 2: Jim Thompson –fabuloso “Pop 1280”-,  Mailer, Vernon Sullivan –Boris Vian- o los siete tomos de “Sin City”); una novela como “Floreros de…” no deja un buen sabor en la boca. Es innegable la maestría con la cual Angélica Gorodischer escribe su novela, la cantidad de vericuetos que transforma cambia y establece, la impresionante voz narrativa que maneja; aún así, me hace falta un argumento atrapante, una némesis compleja e inteligente, un laberinto en donde se juegue la cordura del personaje. Acosado por televisivos investigadores médicos y forenses, creo que debo hacer el esfuerzo de encontrar el placer en la voz y no en el misterio; pero mi afición por los clásicos no me lo permite tan fácilmente. Es así que debo empezar a elaborar intrincadas historias para no prestar más libros a quienes los descuidan, o cuando me encuentro algo alicorado… porque el argumento de cómo y cuándo perdí ese pequeño tesoro de las “Novelas Escogidas” de William Irish, es tiempo pasado, historia clásica, una serie de pistas imposibles de descifrar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7694775062826079354?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7694775062826079354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7694775062826079354&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7694775062826079354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7694775062826079354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/08/y-si-philip-marlowe-fuera-mujer.html' title='¿Y si Philip Marlowe fuera mujer?'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_oZns0VqNCc/TlQNlMeA2AI/AAAAAAAAAcg/2ilU-ea0W9k/s72-c/ag.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-4319960561696399579</id><published>2011-08-16T00:05:00.004-05:00</published><updated>2011-08-16T00:10:25.102-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Casas Fabián'/><title type='text'>Cuando T. S. Elliot visitó Boedo</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Casas, Fabián.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ensayos Bonsái.&lt;/span&gt; Emecé/Cruz del Sur: Buenos Aires, 2010. 227 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;La diferencia entre escritos y escritores será siempre un tema de conversación cuando se llega al momento de las soluciones bizantinas; extrañamente, utilizo siempre un ejemplo de pintura: “Van Gogh no hubiera sido amigo mío”, digo. No sólo porque posiblemente me hubiera parecido demasiado raro, sino porque los escritores se forman en grupos, cónclaves, amistades y tratos secretos que manejan reglas y códigos propios. Hace un par de años me movía un poco por el mundo de la escritura en Colombia y veía todos los tipos de “potenciales escritores” y sus comportamientos. Entre ellos siempre me llamaron la atención los que creían que eran escritores porque vaciaban las barras libres de los lanzamientos de libros, aquellos que mantenían el silencio como mística (incluso en la escritura), aquellos que insultaban a todos queriendo simular irreverencia, los que se quejaban de las editoriales y las instituciones porque no los tenían en cuenta, quienes no eran capaces de decir lo que pensaban por miedo a incomodar, los que sobrevaloraban su escritura frente a los grupos de chicas, los que tenían en sus casas tesoros invaluables que nadie había visto… es así que los grupos se arman y se desarman según conveniencia y presencia de contertulios. Un tiempo después de intentar entender cómo funcionaba todo ello, me di por vencido y dejé de interesarme por ello. Y al llegar a Argentina veo que las complejas relaciones &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-Z3WgunlA_C0/Tkn7PHFceiI/AAAAAAAAAcQ/CkClB07YeZw/s1600/casas-imagebig.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 241px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Z3WgunlA_C0/Tkn7PHFceiI/AAAAAAAAAcQ/CkClB07YeZw/s320/casas-imagebig.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5641316245276752418" /&gt;&lt;/a&gt;entre escritores son casi innatas (“tribales”, diría el amigo Jimmy), y lo noto cuando al acabar de leer un libro de Cesar Aira, Fabián Casas me recibe con: “Aira le hizo mucho mal a la literatura (…) de Operación Masacre a Operación Ja, ja.”, en su libro “Ensayos Bonsái”.&lt;br /&gt;A pesar de que me gusta la narrativa, terminan en mis manos dos libros de Fabián Casas: uno de ensayos y uno de poesía. Leer “Ensayos Bonsái” representó para mí una lectura sincrónica con “Horla City y otros”; y también la entrada a una idiosincrasia literaria argentina que no conocía. Al igual que sucede con los libros de cuentos, no es posible hablar de un nivel único en todo el libro: hay en él entradas de blog, escritos personales, crónicas de fútbol y crítica literaria. Me sorprende saber que un libro como “Ensayos Bonsái” se publica en físico, dado que se me antoja una compilación de entradas de blog (como éste), pero de diferente factura. Si bien la mayoría de los ensayos (¿entradas?) tienen un corte más cercano a lo periodístico, Casas inserta en sus escritos pequeños lujos metafóricos que enriquecen los pensamientos. Después me veo en la inestabilidad de encontrar esos mismos chispazos de lucidez en sus poesías (frases como la excelente: “todo lo que se pudre, forma una familia”); es así que hallo en el diálogo de los dos textos una especie de mirada del texto en construcción: cómo un comentario en blog se convierte en palabra poética. Quizá mi afición por la narrativa en todas sus formas me haya quitado el placer de entrar a Fabián Casas desde una perspectiva mucho más cercana (ahora en la lista de ‘por leer’ está “Los Lemmings”), pero los ensayos si bien son lejanos para mí, me acercaron a otra lectura: a la de la formación. Empecemos por decir que, una de las características que se ve en Casas es su claridad de límites, no sólo por las reminiscencias al barrio Boedo, sino a una categorización de campo literario que lo atraviesa: Pescado Rabioso, los hermanos Lamborghini, los Redondos de Ricota, San Lorenzo de Almagro y las películas de Al Pacino atraviesan como tema medular la mayoría de los escritos. Es así que casi se puede tocar el espacio artístico que propone en sus ensayos y se reafirma en su poemario. Pero la forma en la cual atraviesa todos estos temas tiene saltos en los cuales pasa de la pregunta teórica-metódica, a las charlas de cerveza con amigos. Este devaneo, si bien confuso al inicio, termina convirtiéndose en una marca de escritura: el texto se queda en el espacio intermedio entre comentario al aire libre y propuesta académica. Pero el devaneo no es solo propio del estilo de escritura, también los temas que desarrolla tiene saltos esporádicos que, como los de las pulgas, se producen sin que pulga u observador sepa bien dónde va a caer. Ejemplo de esto es la serie de crónicas “Waiting for the mundial” escritas para Mal Elemento y que cuentan –hipotéticamente- los partidos de la selección argentina en el mundial de Alemania 2006; en los cuales se termina hablando de Pessoa, Pol Pot o Rafael Nadal. Si en algo no hay un devaneo es en la construcción de un espacio físico específico y ese espacio es el Barrio Boedo. La construcción extrañamente no se realiza desde los grandes temas sino desde la inserción de pequeños comentarios en medio de los ensayos, que van formando un ambiente que, al volverse recurrente, se densifica hasta conformar mitos propios. Si bien debo admitir que me hubiera gustado empezar por algo más narrativo (debo admitir que un gran número de ‘idiosincrasias’ me fueron ajenas y nunca las entendí… ¿qué es “no toca botón?”), el libro de ensayos de Casas me permitió ver cómo se construye la casa antes de entrar en ella. ¿Eso es bueno, malo?, no lo sé en realidad, pero quedo con la certeza de que literariamente cada vez estoy más cerca de San Lorenzo de Almagro, y que es posible que no tarde mucho para mirar sus partidos y preocuparme por una que otra llegada del rival. Para finalizar, recomiendo especialmente los ensayos (¿entradas?) sobre literatura [uno de ellos, sobre Andrés Caicedo, me dio una mirada diferente –externa- sobre el escritor caleño]: el de T. S Elliot, el de Oswaldo Lamborghini, el de Leónidas Lamborghini, de Beckett, de Alemian, de Daniel &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-qeZvpdyCiIU/Tkn7XWIu1OI/AAAAAAAAAcY/TzMtvkJ3dAk/s1600/ens%2Bbon.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 185px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-qeZvpdyCiIU/Tkn7XWIu1OI/AAAAAAAAAcY/TzMtvkJ3dAk/s320/ens%2Bbon.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5641316386756023522" /&gt;&lt;/a&gt;Durand; por momentos me preguntaba si algún día las entradas de este blog podían tener la sinceridad descarnada que Casas subraya en cada uno de estos ensayos.&lt;br /&gt;Fabián Casas me ha mostrado un lado de la literatura Argentina actual. Seguro ahí existen grupos, escritores que se hermanan con escritores, odios y amores, amistades rotas y envidias disimuladas. Pero ahora no me preocupa entender o tratar de desenredar los nudos creados desde la dualidad de Boedo y Florida con Borges y Arlt a la cabeza. Estoy en estado de sorpresa esperando ver cómo se desarrolla esa nueva literatura ante mis ojos sin preguntarme por qué algunas de las entradas del libro de Casas ya las había leído publicadas en el blog de Pedro Mairal; o cuál es la amistad que cruza a Kohan con Chejfec. Si Casas puede hablar de Elliot y mezclarlo con Carlos Castaneda, me considero ahora libro abierto que está dispuesto a recibir, leer, sorprenderme y, por qué no, tener más conversaciones de soluciones bizantinas sin tener que recurrir al viejo ejemplo de Van Gogh.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-4319960561696399579?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/4319960561696399579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=4319960561696399579&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4319960561696399579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4319960561696399579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/08/cuando-t-s-elliot-visito-boedo.html' title='Cuando T. S. Elliot visitó Boedo'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Z3WgunlA_C0/Tkn7PHFceiI/AAAAAAAAAcQ/CkClB07YeZw/s72-c/casas-imagebig.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-8396370243152731491</id><published>2011-07-18T23:27:00.004-05:00</published><updated>2011-07-18T23:31:14.248-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aira César'/><title type='text'>Ficción, realidad, literatura y... karatecas.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Aira, César.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La Guerra de los Gimnasios.&lt;/span&gt; Planeta/La nación: Buenos Aires, 2002. 142 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que lo pensé, fue por el comentario de Beto: cuando se está en otro estado de conciencia y se ve una película mala, uno no sabe a ciencia cierta si es mala y pretende ser buena, o es irónicamente mala, es decir: exagera con el propósito de burlarse de otras similares. A partir de ese momento, la idea de la maldad inocente o buscada no deja de aparecer en mis lecturas. Hace poco la idea volvió cuando descubrí la existencia del vocablo inglés “cheesy”, intraducible al español, y que describiría de cierta manera un movimiento similar en el cual se pretende ser bueno cuando se es malo por lo que se convierte en bueno y malo… intraducible. Esta idea de estética me ha traído problemas al caracterizar un libro, porque mi lectura se mueve en el límite del cine serie B, el cine arte y lo hollywoodense. Justamente por eso no escribí cuando leí “Cómo me reí”  o “El Congreso de Literatura”; pero ahora que ha llegado a mis manos “La Guerra de los Gimnasios”, me atrevo a hablar un poco de César Aira. La primera referencia que tuve fue un comentario en el cual se señalaba que publicaba demasiado (más de 60 novelas, a veces 4 por año); como mal lector, lo prolífico de su escritura me llamó a engaños y mi inconsciente decidió que era malgastar tiempo y dinero. Después leí “La cena” casi por obligación y la sorpresa me llevó a reevaluar al escritor -como debe ser- desde la lectura; ahora, con “La Guerra de los Gimnasios”, confirmo su agridulce atracción.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-wEPe_JOLwRY/TiUIMuzFIcI/AAAAAAAAAb4/4oDCxiT6kZQ/s1600/aira.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 208px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-wEPe_JOLwRY/TiUIMuzFIcI/AAAAAAAAAb4/4oDCxiT6kZQ/s320/aira.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5630915923910402498" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando se habla de la literatura de Aira se la adjetiva como “inclasificable”, ello no sólo se debe a que sus obras pueden tratar de temas tan disímiles como el siglo XIX, Orientalismos, invasiones zombies o clones de Carlos Fuentes; sino porque en una misma novela puede pasar de una remembranza de juventud a un gusano gigante que ataca Pringles. Lo que caracteriza a la obra de Aira, se establece por su concepción de “procedimiento”: la literatura no como un objeto que es el resultado de un proceso, sino como un procedimiento en sí, inacabado, abierto. Algunos lectores ven en esta propuesta un atisbo de improvisación o de falta de seriedad, pero no es así: el escritor argentino logra adaptar géneros grandes y mezclarlos con argumentos hollywoodenses o con los llamados “géneros menores”; todo ello unido bajo una capa de estilo depurado en la escritura. En “La Guerra de los Gimnasios” el libro inicia con una escena propia de películas de karate que después se convertirá, sutilmente, en una crítica al realismo literario (con su correlato: la ficcionalización televisiva) y a la condición de pobreza en Latinoamérica. Esta transformación sutil se logra gracias a acotaciones simples que páginas después se convertirán en puntos de quiebre para el desarrollo del argumento. Bajo una máscara de simplicidad narrativa, hay un trabajo de filigrana con la palabra y con la propuesta estética. La apuesta que hace Aira es la de una rarificación literaria tan grande que se dirige rápidamente a lo inverosímil: mientras en los talleres literarios presionan por una verosimilitud obligada, Aira toma el camino de un extrañamiento extremo que (similar, pero no igual al distanciamiento –Verfremdungseffekt– de Brecht) obliga al lector a tomar una distancia crítica de la trama y observar qué pasa más allá del texto. Lo que está más allá es el acto mismo de la escritura, su procedimiento. Es así que a medida que el argumento se rarifica aparecen dispersas, en boca de los personajes, las preguntas fundamentales de la novela. Si pudiera apuntar un par de ellas propondría: ¿cómo debe ser la literatura en un momento en que la estética televisiva propone un espacio de pura distracción?, ¿tiene lo real la cualidad de “realidad”, o es ese un lugar ya tomado por lo ficcional? El afán de lo literario-testimonial ha construido una visión de lo-que-debe-ser-la-literatura que deja al carácter ficcional cada vez más de lado. Las extensas bibliografías al final de las novelas son casi necesarias en una literatura que exige en la actualidad lo investigativo como herramienta anterior al libro; Aira, al tomar el otro camino, el de lo puramente imaginativo, exalta hasta sus extremos lo insólito (gigantes, orejas que crecen, cerebros duplicados, barrios apocalípticos) hasta convertirlo en chocante. Ante estas hipérboles quedan dos opciones: la risa o la indignación; la indignación llevará a un corte en la lectura, la risa conlleva a un replanteamiento como lector y a un análisis posible, o no… puede llevar simplemente a la risa, posición que tampoco es errónea. Ante esto se me puede tachar de exceso de interpretación o demasiado benevolente con ciertas obvias incongruencias del texto en las cuales un “nunca lo haría” se sigue fácilmente de un “lo hizo”: prefiero imaginarlas como incongruencias pensadas y no como errores de escritura. En el texto, el afán por romper límites entre los niveles poético-metafóricos y descriptivo-realistas hace que “siempre parezcan metáforas, hasta que resulta ser literal”.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-XRmUJP61fGY/TiUIaKua3YI/AAAAAAAAAcA/BVyW21JkFMk/s1600/LA_GUERRA_DE_LOS_GIMNASIOS_1258523847P%2Bcopia.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 160px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-XRmUJP61fGY/TiUIaKua3YI/AAAAAAAAAcA/BVyW21JkFMk/s320/LA_GUERRA_DE_LOS_GIMNASIOS_1258523847P%2Bcopia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5630916154745347458" /&gt;&lt;/a&gt;Y es cierto para mí: las metáforas resultan ser literales. Vivo en el barrio de Flores, y muchos de los libros de Aira ocurren en Flores. Aira nombra la calle que veo todos los días al asomarme por la ventana, la esquina en la que compro verdura y otra en la que me deja el colectivo. Todo en “La Guerra de los Gimnasios” ocurre ahí, en la calle que camino a diario. Pasaba en estos días cerca a la calle Gavilán y le comentaba a una amiga sobre el libro que leía, le decía: “en el libro de Aira, a mediados de esta calle pasan cosas, en un bar que se llama…”, “¿El Granero?”, me interrumpió. Al alzar la vista ahí estaba, un letrero gigante que anunciaba “Bar: El Granero”. Entonces la escritura y la ficción y la realidad y todo ese cuento que el escritor argentino me contaba, se volvió pura y mera literalidad y literariedad (las dos al mismo tiempo). Por un momento, todo podía ocurrir: un karateca rompiendo vidrios, gigantes que se volvían microscópicos, hombres vestidos de mujer cayendo de balcones, shows de títeres vistos por motociclistas agremiados, la ciudad destruida, Flores apocalíptica. Después un golpe me trajo a la realidad: a mi lado un linyera se cubría del frío invernal con un par de cobijas, y esa imagen fue ficción que se volvió realidad que era ficción. Emergieron como gigantes las villas de Bajo Flores, con su carga de supervivientes que me gritaban al oído: “La metáfora no existe. La transformación es real, más real imposible porque ahí se termina la realidad”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-8396370243152731491?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/8396370243152731491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=8396370243152731491&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8396370243152731491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8396370243152731491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/07/ficcion-realidad-literatura-y-karatecas.html' title='Ficción, realidad, literatura y... karatecas.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-wEPe_JOLwRY/TiUIMuzFIcI/AAAAAAAAAb4/4oDCxiT6kZQ/s72-c/aira.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-266286384238725605</id><published>2011-07-09T18:22:00.006-05:00</published><updated>2011-07-09T18:30:35.668-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Palacio Pablo'/><title type='text'>Una línea ecuatorial normalmente abyecta</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Palacio, Pablo.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Un hombre muerto a puntapiés/Débora.&lt;/span&gt; Final Abierto: Buenos Aires, 2009. 150 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto sabemos de nuestros vecinos? Ecuador. Conozco poco Ecuador. Las únicas referencias posibles llegan a través de imágenes desconfiguradas: un gringo borracho vomitando en la mitad de la Avenida Amazonas, el sonido ensordecedor de la cascada Peguche que me hizo escuchar por primera vez el grito desgarrado de la naturaleza, la mejor cerveza fría de mi vida (con mi familia, en Ibarra, al lado de un taller mecánico), un misterioso hostal en Quito que me causó escozor, ver un discurso presidencial en el último piso de un hotel en Otavalo, la tranquilidad manifiesta de una tarde en Chachimbiro, la búsqueda infructuosa de unas pastillas en las calles de Tulcán, las llantas del carro que dejan su marca en una carretera cerca a Atutanqui anunciando un choque que no fue, sentarse una hora entera a ver la nieve de Guagua Pichincha, la primera fiebre a los cuatro años que exige papas cocinadas en las playas de Esmeraldas. Y sobre todas esas imágenes, una sobresale: 13 años, Febrero, escapar del carnaval del agua entrando a almacenes, preguntar por libros ecuatorianos, escuchar una y otra vez la respuesta eterna de “Huasipungo”, pensar que algún día encontraría otro, uno que me mostrara una cara diferente del país. Y hoy, casi veinte años después, ese “algún día” llega cuando leo y releo las páginas de “Un hombre muerto a puntapiés/Débora” de Pablo Palacio.&lt;br /&gt;Es difícil conseguir libros de Pablo Palacio. Además de la recopilación de la Editorial Ayacucho (no on-line), vale la pena subrayar el esfuerzo de la Editorial Final Abierto por recuperar en esta edición dos de sus obras más emblemáticas: la colección de cuentos “Un hombre muerto a puntapiés” y la novela corta “Débora”. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-3KFr1e8BxoI/ThjjM5pQVEI/AAAAAAAAAbM/lWMBATaLObk/s1600/1280782143794palacio2dn%2Bcopia.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 198px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-3KFr1e8BxoI/ThjjM5pQVEI/AAAAAAAAAbM/lWMBATaLObk/s320/1280782143794palacio2dn%2Bcopia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5627497545171227714" /&gt;&lt;/a&gt;Quizá una de las razones por la cual es tan complicado encontrar libros de Palacio es porque no es un autor fácil: enmarcado dentro de la vanguardia latinoamericana de los años 20 y 30, Palacio plantea los interrogantes propios de la llegada de la sorprendente modernidad a las (aún coloniales) ciudades latinoamericanas. Pero no es este hecho contextual el que dificulta la lectura de Palacio; la complejidad pasa por dos momentos uno temático y otro enunciativo. El temático tiene que ver con la idea de observar al ser humano como desecho, excreción, excremento de sí mismo, o como lo dice en el epílogo a su libro de cuentos como “un bolo de lodo suburbano”. Si bien esta idea de lo abyecto (que analizaría Julia Kristeva 50 años después) forma parte de la propuesta vanguardista, lo que hace Palacio es normalizar la abyección y convertirla en algo familiar y cercano. Es así que los personajes abyectos se presentan como quienes realmente están dentro de los límites de la normalidad; este corrimiento de la frontera deja, por oposición, a los aparentemente normales como los abyectos. La forma en la que presenta Palacio a sus personajes está mediada por una narrativa cercana al realismo exacerbado: mientras Virgilio Piñera en “La Carne” dice que “se ruega no dar descripciones”; Palacio retomando un tema similar en “El antropófago” exige y muestra esos pormenores. Y si bien la abyección como elemento disruptivo en la literatura ha funcionado en la vanguardia latinoamericana en muchos niveles, Palacio la desarrolla de otra manera debido a la inserción de una pregunta dirigida al lector: ¿en cuál de los dos grupos está?, ¿en el normal?, ¿en el abyecto? Dado que Palacio hace un enroque de estos dos conceptos, el considerarse normal conlleva la identificación automática con estos monstruos sociales, con estos bolos suburbanos. Es así que Palacio, con un grado de perversión narrativa muy fuerte, mueve al lector entre estos dos mundos haciendo que la pregunta por la identidad esté presente a través de la ironía y un humor poco sutil. Y es así que se une al elemento temático el enunciativo, porque Palacio no se conforma con sugerir la pregunta, sino que la realiza explícitamente al lector. Esto hace que los narradores del escritor ecuatoriano utilicen constantemente interjecciones al lector, comentarios y acotaciones varias que modifican el narrador y hacen aparecer nuevas formas de escritura (una crónica roja que es una narración, que es una declaración, que es un diálogo, que es un cuento…). Pero estos narradores irónicos, explícitos en la escatología, cambiantes, provocadores y bromistas; están armados sobre una base estructural: la lógica. El tono de la mayoría de los cuentos de Palacio están circunscritos a las ciencias que trabajan con verdades absolutas: biología, matemáticas, ciencias naturales, criminología, medicina; es así que Palacio realiza una puesta en escena de un discurso lógico (normal) el cual bombardea con absurdos y contradicciones (abyecto), el resultado literario de esa combinación es la exposición acentuada de las fisuras como única forma de entender la materia completa. Antes de terminar, vale la pena recomendar en especial la lectura de un cuento como “Un hombre muerto a puntapiés” (burla metódica a la pérdida de los límites entre imaginación y realidad desde una perspectiva detectivesca), “La doble y única mujer” (Uno de los puntos más altos del libro: la observación de la monstruosidad de siameses unidos por el cerebro, llevado a una pregunta por el papel del poder) y “Relato de la muy sensible desgracia acaecida en la persona del joven Z” (cómo hacer un relato con la estructura, lenguaje y metáforas de las historias clínicas). Capítulo aparte merece la inclasificable novela “Débora”: el paseo de un policía por la ciudad de &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-drrCeUK-Jwg/ThjjfdYClbI/AAAAAAAAAbU/rn75S9owNLQ/s1600/497637c0.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 175px; height: 262px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-drrCeUK-Jwg/ThjjfdYClbI/AAAAAAAAAbU/rn75S9owNLQ/s320/497637c0.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5627497864000345522" /&gt;&lt;/a&gt;Quito, devela la problemática de la modernidad  y crea preguntas sobre la escritura, desde la escritura. Además, el uso de herramientas que treinta años después describirán como “novedad” en “Tres tristes Tigres” de Cabrera Infante, le da un nivel de complejidad y de perfección estilística que pocas veces había visto antes.&lt;br /&gt;Al terminar el libro, no quise devolverlo tan rápido a la biblioteca de mi amiga (sigo robando libros a May –¡otro saludo!-), había tanto para leer en esos textos. Recordé que los pocos a los que les había escuchado hablar de Palacio se quedaban sin palabras y sólo acertaban a decir que lo leyeran. Pues bien, ahora sólo me queda decir eso, si no han leído el excelente escritor Pablo Palacio: léanlo. Porque ahora ya un recuerdo sale disparado de mi cabeza (pensar que algún día iba a encontrar un autor ecuatoriano que me mostrara el otro lado del país), y en su lugar se instala uno más satisfactorio: el de un Teniente que ahora es huésped de mi cabeza, que camina por San Marcos en Quito y toma una cerveza con su familia, vomita en la Avenida Amazonas, oye el ruido de la cascada Peguche, descansa en Chachimbiro y se despierta en el último piso de un hotel de Otavalo. Gracias a Palacio, ahora en mi cabeza otro país se ha convertido en literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-266286384238725605?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/266286384238725605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=266286384238725605&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/266286384238725605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/266286384238725605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/07/una-linea-ecuatorial-normalmente.html' title='Una línea ecuatorial normalmente abyecta'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-3KFr1e8BxoI/ThjjM5pQVEI/AAAAAAAAAbM/lWMBATaLObk/s72-c/1280782143794palacio2dn%2Bcopia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-218637653776339840</id><published>2011-06-01T16:24:00.004-05:00</published><updated>2011-06-01T16:38:06.717-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hernández Felisberto'/><title type='text'>Cuando la insatisfacción conlleva lo raro</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Hernández, Felisberto.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Las Hortensias y otros relatos.&lt;/span&gt; El cuenco de Plata: Buenos Aires, 2009. 217 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Mi hermana me ha dado buenos consejos. La mayoría de esos consejos buenos han partido de recomendaciones que se hacen al pasar, como frases sueltas que se cazan en el aire: “ ‘Blade Runner’, la recomiendo”, “vale la pena Pink Floyd”, “¿y si te pagan por leer?”, “te presento la Blaa”. Otra de esas recomendaciones fue una frase de Saramago; la parafraseo: “La insatisfacción fue puesta en el corazón de los hombres por Dios y es eso lo que nos hace a su imagen y semejanza”. Y si aquello que nos acerca a la divinidad es el “i can’t get no satisfaction” de los Rolling Stones; entonces ya es hora de volver a ser atávicos, porque la insatisfacción está más que perfeccionada. Por mi parte, la insatisfacción siempre me llevó a huir: de la casa donde nací, de la ciudad en que crecí, de la mole urbana en la que aprendí, del país que cargué. Ahora que me encuentro lejos de esos topos desgastados -por ser ya vividos-, la insatisfacción me sigue llevando a otros espacios. Y si bien la insatisfacción tiene este absurdo peso simbólico del deterioro y la entropía, trae consigo la bizarra ilusión del por-venir. Así que &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-z5s6zuK7TxQ/TeaxHupYwTI/AAAAAAAAAaw/jPO3g2ECjao/s1600/fotohernandez.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 221px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-z5s6zuK7TxQ/TeaxHupYwTI/AAAAAAAAAaw/jPO3g2ECjao/s320/fotohernandez.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5613368731902722354" /&gt;&lt;/a&gt;ahora me permito idealizar un nuevo lugar: Uruguay. Uruguay como el espacio del que todos salen, del negro Rada, el país de la eterna humildad,  de Mateo Solo, de los barcos oxidados, del candombe en carnaval, de Fernando Cabrera, de la calle Belvedere. Y la buscar las razones de mi nueva idealización, encuentro a Onetti, Vilariño, Quiroga, Somers, Levrero; pero al final, toda mi emoción está resumida y atada a un solo nombre: Felisberto Hernández.&lt;br /&gt;La primera vez que leí un cuento de Felisberto fue hace mucho (algo que tenía que ver con un cigarrillo) pero nunca volví a leerlo hasta que ahora, sin narrativa a la mano y con una roomate con biblioteca (¡un saludo May!) tomé prestado el texto de Hernández y lo que leí me dejó sin aliento. El libro editado por El Cuenco de Plata cuenta entre sus páginas, además de los cuentos, la novela corta “Las Hortensias”: una joya imprescindible. Tanto en la novela como en la mayoría de los cuentos, la propuesta de Hernández se arma desde la rarificación extrema hacia la extrañeza de la realidad (no es gratuita la identificación y admiración de Cortázar por Hernández en “Carta en mano propia”). Me explico: Hernández opta por un universo básicamente dicotómico: en cada una de las esquinas de ese mundo plantea tanto a lo real como a lo raro. En un juego de damas chinas, los elementos se intercambian y se transmutan a su opuesto aparente, pero la novedad se produce cuando quienes cambian en el trascurso del desplazamiento no son las posiciones, sino los elementos. Los cuentos, la mayoría narrados en primera persona, toman la experiencia de lo subjetivo como el elemento al cual el lector puede amarrar el único constructo de orden y lógica; esa subjetividad se convertirá, con el paso de la lectura, en la verdadera motivación y razón para la rarefacción. La movilidad sutil, pero marcada y subrayada en su calidad de sorprendente, deja al lector en el terreno de lo intermedio: lo onírico o lo inexplicable. Así, la partida de damas chinas nunca termina porque las fichas, en la mitad del tablero, cambian de color y la estrella de seis puntas se convierte en una espiral. Lo sorprendente del autor uruguayo es que hace todo este juego de desplazamientos y licuefacciones manteniendo una lógica argumentativa completa: todo pasa como si estuviéramos leyendo una novela balzaciana (volviendo a Cortázar: recuerden el vómito de los conejitos). El juego inicial que nos propone esta literatura es la búsqueda de sentido, pero terminamos derrotados por dudar de la existencia misma del la búsqueda o del sentido. Las herramientas con las que cuenta Felisberto para crear esos intercambios son tan variadas como el sueño, la magia, la lógica, las fantasmagorías o la ciencia (un cuento como “Muebles el Canario” es fácilmente leído en clave de Ciencia ficción); pero no feliz con esto, esas herramientas también se transforman. En la obra maestra “Las Hortensias”, lo gótico da lugar lo psicológico, para desplazarse a lo social y terminar en lo técnico (Hortensia y María como una torsión de las dos Marías de Thea Von Harbou y su “Metrópolis”). Hernández nos presenta personajes obsesivos, bipolares e imposibles de descifrar; mundos al borde de la entropía y familias acosadas por enfermedades degenerativas. Extrañamente, el mundo está presente como aquello que sobra, el excedente de las relaciones perversas entre los humanos. Nunca funciona como algo concreto sino como sonidos (ruidos de máquinas), gestos (puertas que se abren desde la calle) o estorbos (el hombre que desarma una relación erótica profesora/caballo). Las cosas ocurren en las tinieblas del público que aplaude al pianista y que da razón de ser &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-ykwPHZdlStI/TeauyrwSfcI/AAAAAAAAAao/JTorF1waD4s/s1600/getcover.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-ykwPHZdlStI/TeauyrwSfcI/AAAAAAAAAao/JTorF1waD4s/s320/getcover.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5613366171325857218" /&gt;&lt;/a&gt;al espectáculo pero que no se observa y de cuya presencia se duda. Y si quisiera hacer referencias de escritura similar, no aparecen autores anteriores, sino posteriores; porque Felisberto logró una originalidad tal que bien se podrían encontrar en sus páginas (y no exagero) las raíces de Cortázar, y toda la fantasía del Río de la Plata que se desarrolló desde la década de los 60. Como bien lo dijo Ítalo Calvino: “Es un escritor que no se parece a ninguno: a ninguno de los europeos, a ninguno de los latinoamericanos; es un “atípico” que escapa a toda clasificación y encasillamiento pero se presenta como inconfundible”. Yo le creo.&lt;br /&gt;Y entonces imagino a Felisberto como uno de sus propios personajes, el pianista pobre que nunca tenía dinero y que esperaba una fama esquiva. El tipo que tocaba el piano en las noches y se despertaba en las mañanas a escribir. Un viajero frecuente. Lo imagino cada vez que escucho a Claude Boilling o a Philip Glass (los hubiera interpretado si los hubiera conocido). Y entonces puedo imaginarlo cada vez que esté insatisfecho con mi vida. Pensar en ser él, convertirme en Felisberto (en los mundos de sus cuentos eso es tan posible como que alguien compre pan) y completarme. Aunque antes de que eso ocurra, debo decirle a mi hermana que lo lea, creo que con ese consejo ella y yo quedamos a paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-218637653776339840?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/218637653776339840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=218637653776339840&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/218637653776339840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/218637653776339840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/06/cuando-la-insatisfaccion-conlleva-lo.html' title='Cuando la insatisfacción conlleva lo raro'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-z5s6zuK7TxQ/TeaxHupYwTI/AAAAAAAAAaw/jPO3g2ECjao/s72-c/fotohernandez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6303814675267899378</id><published>2011-04-04T15:12:00.005-05:00</published><updated>2011-04-04T15:22:28.676-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fresán Rodrigo'/><title type='text'>El día que me convertí en alien, cambié de planeta.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Fresán, Rodrigo.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El fondo del cielo.&lt;/span&gt; Random House Mondadori: Barcelona, 2009. 272 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Hay cosas que se deben hacer dos veces: rehacer. Rehacer conlleva la idea de que la primera vez las cosas se hicieron mal o se deshicieron. No hay otra lógica para que se haga algo de nuevo, otra vez. Borges consideraba la literatura una especie de loop infinito de la que decía: lo bueno de leer es que es posible releer. Así, la relectura como única forma de entender bien los niveles profundos de la palabra. Y ya había empezado este post hace un año o más; en la primera versión agradecía a María (de nuevo gracias por reglarme el libro) y ponía en duda mi papel como lector. Ahora que los leo de  nuevo (tanto el libro como el post) me doy cuenta de los cambios significativos de un entonces-pasado a un ahora-futuro. Y ahora recuerdo una broma que me hice: llamé a mi número de celular, y dejé un mensaje en el cual decía “hola, te habla el yo del presente que para ti será pasado. Cuando escuches este mensaje ¿serás la persona que ahora me imagino?” y colgué. Extrañamente olvidé esa llamada y quedó guardado el mensaje un par de meses. Cuando lo escuché, me sentí un poco como esos personajes de PKD que interpreta Arnold Shwarzenegger y consideré responderme. Igual me pasó al releer el post, y el libro, y cuando pienso en la posibilidad de imaginarme antes y ahora y lo que soñé en el futuro. Porque mi lectura del hoy es el futuro de algo que alguna vez soñé y (al menos, tal como vamos) no cumplo, ni cumpliré. Toda esta parafernalia vacía sobre el tiempo para decir que releí el último libro de uno de &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-eXdJVAUve38/TZonv97To2I/AAAAAAAAAZ8/iFql_Z1PXJg/s1600/entrevista-fresan_peq.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 282px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-eXdJVAUve38/TZonv97To2I/AAAAAAAAAZ8/iFql_Z1PXJg/s320/entrevista-fresan_peq.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5591825592364540770" /&gt;&lt;/a&gt;mis autores favoritos y, ahora sí, me queda la intención de re-hacer mi entrada sobre “El Fondo del Cielo” de Rodrigo Fresán.&lt;br /&gt;Es difícil decir de qué trata el libro de Fresán. Si bien el caldo primitivo del texto (con un disparador cedido gentilmente por Jonathan Lethem) es la ciencia ficción, las tramas están relacionados más con sus temas predilectos: la Memoria, la Historia, el Tiempo. Dividido en tres claras partes que recuerdan el lado de acá y de allá de Cortázar, Fresán desarrolla tres personajes entre los cuales sobresale el primero. Esa primera parte, titulada “Este planeta”, es la más interesante por estar tan bien estructurada. La idea del recuerdo perdido y re-construido (sí lo de la reconstrucción aparece también), la memoria como constructo de historias y el humano como extraterrestre de sí mismo; aparecen en toda su dimensión. Los paralelos de personajes con escritores de ciencia ficción (Philip Dick, Kurt Vonnegut, Howard P. Lovecraft, Ron Hubbard) están planteados como bellos juegos de “¿quién lo descubre?”. Hay en este primer capítulo un dinamismo extraordinario que solo es ralentizado por innecesarias dilaciones al inicio de libro, en las cuales el narrador se excusa una y otra y otra y otra vez por no iniciar la historia rápido. Las digresiones típicas de Fresán aparecen naturales solo a mediados del capítulo, al inicio son solo excusas narrativas que (un dicho que no he podido olvidar) “dejan ver la costura” del texto. Lo mismo pasará con la segunda parte del libro (“El espacio entre este planeta y otro”), en la cual se dan una serie de excusas que no son parte fluida de la historia sino que aparecen como notas al pie de página de elementos que no se pudieron resolver del todo: elección del idioma, uso del lenguaje figurativo,  visión de los personajes, etc. Fresán aclara al final del texto que hubo una extended-version del libro en el cual se explicaba todo. Parecería, si se mirara el segundo capítulo, que dicha extended-version captaba sólo lo contado en el primer capítulo y que los dos siguientes (en especial este segundo) hubieran sido entregados rápido, sin revisión o sin posibilidad de cambios sustanciales en elementos estructurales que explicaran ciertas cosas que, a primera vista, son gratuitas. Ya con la tercera parte se condensa y se desata el nudo armado al inicio; aunque ya la explicación estaba claramente sugerida antes. Si bien la última parte no tiene las fallas estructurales del segundo, tampoco tiene la actitud dinámica del primero. Tanto la segunda como la tercera parte resultan como aditamentos artificiales que fueron puestos al lado del primer relato (parecería un muy buen relato) para conformar una especie de Cyborg literario que tiene partes de Fresán y otras de autores diferentes; esto hace ver al libro un poco desarticulado y fragmentado. Sin embargo, hay una gran cantidad de elementos que hacen que valga la pena leerlo. Al fin, después de mucho buscarlo, encuentro un libro escrito en español que tiene a la ciencia ficción como tema central, a la manera en que lo hace Kurt Vonnegut con su “Slaughterhouse 5”. Busqué un libro con esas características en Junot Díaz, en Antonio Ungar y en Edmundo Paz Soldán; me demoré mucho en encontrarlo y estoy seguro que a todos los fans del género les encantará. No sólo porque habla del nacimiento de los grupos y las publicaciones de la ciencia ficción en Estados Unidos (me hubiera gustado más que hablara de Argentina o México pero bueno, nada es completo), sino porque lo hace desde los límites que sólo reconoce un aficionado: es decir, con guiños y no con datos; con alusiones y no con explicaciones. Aún así, es posible que un no-conocedor del género disfrute y goce la novela, aunque seguramente le dará autoría a una gran cantidad de frases e ideas al autor argentino cuando en realidad son tomadas de otros escritores. Algunos amigos de fútbol repiten la frase “abusar de la técnica” cuando alguien hace algo tan bien que por intentar hacerlo mejor, o por repetirlo tanto, termina por arruinar todo. Fresán no arruina su libro, es uno de los textos del escritor argentino que vale la pena leer y revisar con cuidado. Sin embargo a mi parecer, la maestría que logró con “La Velocidad de las cosas” o “Mantra” se diluye un poco en este libro y hace que piense que “abusó de la técnica”. Para subrayar algunos elementos del libro muy interesantes: la narración histórica en clave de ciencia ficción de los acontecimientos del 9/11 y sus consecuencias, el uso de datos raros de escritores y libros de ciencia ficción, el regreso a la memoria difuminada (igual que en Mantra) pero vista desde los dispositivos tecnológicos, las frases subordinadas y complejas recurrentes en la escritura de Fresán, frases que explotan historias convirtiendo al libro en una linealidad multiplicadora. Y…debo admitirlo, leer a Fresán me hace querer escribir literatura de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-GDqKORAsed4/TZon-g998oI/AAAAAAAAAaE/DXs_6BdFZJI/s1600/fondocielo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 188px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-GDqKORAsed4/TZon-g998oI/AAAAAAAAAaE/DXs_6BdFZJI/s320/fondocielo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5591825842289111682" /&gt;&lt;/a&gt;El pasado como ilusión o como sueño de lo que ya pasó. El futuro como “el libro a venir” o como ese presente de la imaginación pasada. Ahora siento que vivo no lo que soñé, sino una de esas pesadillas de las que se quiere despertar, pero cuando despiertas sigues en el sueño y cuando despiertas sigues en el sueño y cuando despiertas sigues en el sueño… pero esa es otra historia. Ciclos que se terminan sólo para que otros inicien. Y en medio de ese loop que es la literatura, o la vida: retomo el pasado y dejo un fragmento de lo que escribí hace más de un año: “Cuando iba a estudiar literatura, muchos me intentaron convencer que no lo hiciera. Tías y familiares insistieron en que estudiara algo que fuera provechoso como Medicina o Derecho. Aunque algunos amigos cercanos usaron un argumento que en realidad me hizo dudar. Decían ellos que yo disfrutaba el leer, que la literatura, al igual que el cine, tiene un alto grado de lúdica el cual se perdería irremediablemente al momento en que tomara los libros como objeto de estudio. La diversión, cuando se convierte en estudio, se daña; me decían. Dudé, por un momento llegué a creer que ese argumento era muy válido y real. Con el tiempo (mucho en realidad), me di cuenta que las teorías no eran un impedimento para disfrutar la literatura, sino que se convertían en puertas de entrada; siempre y cuando se supieran abrir y pasar a través de ellas. Muchos se quedan en el material, el color y la textura de las puertas sin ver qué hay al otro lado, como el personaje de Kafka en ‘Ante la ley’. Afortunadamente, no me considero uno de ellos.” Como pueden ver, el pasado no siempre fue mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6303814675267899378?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6303814675267899378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6303814675267899378&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6303814675267899378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6303814675267899378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/04/el-dia-que-me-converti-en-alien-cambie.html' title='El día que me convertí en alien, cambié de planeta.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-eXdJVAUve38/TZonv97To2I/AAAAAAAAAZ8/iFql_Z1PXJg/s72-c/entrevista-fresan_peq.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-2158557564204607687</id><published>2011-02-24T02:55:00.007-05:00</published><updated>2011-02-24T03:16:10.813-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='July Miranda'/><title type='text'>Yo, tú y nuestros deseos insatisfechos.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;July, Miranda.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Nadie es más de aquí que tú.&lt;/span&gt; Seix Barral: Barcelona, 2009. 219 págs.&lt;/blockquote&gt;Salía de jugar bolos. Gané las dos líneas y el viento frío soplaba fuerte, había bruma. Caminaba a casa mientas me fumaba un cigarrillo y hablaba con una amiga (un saludo Aura). Ella me preguntaba sobre las películas que me había regalado un par de días atrás. Ahí fue donde le conté la historia de esa película que hacía ya varios años había visto. Cambiaba canales aleatoriamente, oprimía números al azar y me quedaba en cada programa diez minutos hasta que llegué a una película hermosa. Nunca entendí algo concretamente, estaba por la mitad y sólo recordaba una imagen en la cual un hombre le pone unos zapatos rosa a una mujer. Ella dice que los zapatos que tiene le tallan, él responde “piensas que mereces ese dolor, pero no lo mereces”. Nada más. Le pregunto a mi amiga si una de las películas tiene algo que ver con pies, ella me mira raro y me responde que no. Después, llego a casa y veo la película y aparece de nuevo la imagen. La película que tanto buscaba aparece después de un par de años: “Me, you and everyone we know”. La llamo al día siguiente, feliz, le digo que sí, que era la película de la cual le hablé, que estoy enamorado de la protagonista y que cómo hizo para encontrarla. Ella me cuenta sobre la artista performática (o performativa, nunca supe cómo se decía) Miranda July: me dice que la protagonista es Miranda July, que la directora es Miranda July, que la historia es de Miranda July. No puedo sacarme a Miranda July de la cabeza, sólo hablo de ella, un par de noches la sueño. Así que mi amiga (de nuevo, mil gracias Aura) me regala las fotocopias del libro que le acaba de llegar de España: “Nadie es más de aquí que tú”, de Miranda July.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-4wpLbPG-BfY/TWYRLLpf6wI/AAAAAAAAAZU/5S2xvYNPGak/s1600/miranda%2Bjuly.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-4wpLbPG-BfY/TWYRLLpf6wI/AAAAAAAAAZU/5S2xvYNPGak/s400/miranda%2Bjuly.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577164072348019458" /&gt;&lt;/a&gt;“Nadie es más de aquí que tú” es el primer libro de la estadounidense Miranda July, más conocida por sus obras artísticas y sus propuestas de performance. Consta de 16 relatos (sólo pude leer 15 porque sacaron mal las copias del último) los cuales se entrelazan de una manera especial: los personajes, ambientes y acciones coinciden en un adjetivo: “fragilidad”. Pero la fragilidad que se convierte en el componente ideal para todos los escritos, no es una fragilidad sencilla: es el resultado de personajes que son comunes y corrientes y que se desplazan hacia el mundo de los deseos como solución (escape/huida) a la dureza de una realidad que no comprenden. El desplazamiento propone una contraposición entre dos mundos: el del deseo insatisfecho y el de la materialidad vacía; y en esa contraposición siempre pierde el sujeto. Expliquemos mejor: cuando en el mundo ideal el deseo se satisface (ahí está la parte positiva del asunto), la construcción de dicho mundo pierde sentido (ahí la negativa), así que se regresa a una realidad donde los sueños (así estén cumplidos) pierden todo su sentido. Como resultado de todo este proceso, el individuo se observa como un ser frágil en los dos mundos, sin posibilidades ya que el escape ha resultado ser parte de la trampa. Sin embargo es interesante observar cómo July logra crear el ambiente más inocente e idealista para que la caída trágica de sus personajes sea dolorosa y (de cierta manera) se dé una catarsis de identificación con los personajes. Mientras en la literatura norteamericana gira hacia el lenguaje barroco y las acciones se van hacia la construcción de lo escatológico visto desde lo realista (pensemos en Franzen o Easton Ellis), la propuesta de July mantiene el ambiente escabroso pero lo observa desde un lenguaje simple y directo; casi infantil. Lo sexual y lo doloroso se convierte en un juego para niños al tiempo que se disfraza de elemento lúdico al estar planteado en el mundo del deseo y la ingenuidad. Por lo tanto las palabras no apuntan hacia la representación realista extensa, sino hacia la palabra precisa y la metáfora como solución a una posible falta de verosimilitud. No imagino una novela escrita por July: al parecer su campo es el cuento corto (algunos relatos más largos como “La Hermana” no tienen la fuerza de “Los movimientos”: 2 páginas). Y es que estructuralmente July utiliza una técnica interesante para plantear esa dualidad de la cual hablamos. La escritora norteamericana plantea un mundo que describe a partir de metáforas explícitas y símbolos claros. Normalmente las metáforas vuelven al referente y los símbolos a su correspondencia; pues bien, July no regresa sino que se pierde en los intersticios de tal forma que le da una consistencia mayor a la imagen que al referente que la produjo. Cuando menos nos damos cuenta, el mundo creado a partir de las imágenes tiene más consistencia que el real; cuando regresamos al referente (al final de los relatos) ese mundo difuminado y aparentemente débil desde el cual partimos, resulta ser una realidad fuerte e inflexible que ahoga la metáfora, destruyéndola. La novedad propuesta por July es la del alejamiento del realismo contemporáneo en pro de una metaforización del mundo que (al fin de cuentas) convierte al mundo en algo más real de lo que logran describir los barrocos norteamericanos actuales. Así, el libro de July se construye como un compendio de frases simples que son a la vez dolorosas y llegan a la profundidad a partir del contraste. Y así como en apariencia se construye un mundo imaginado versus un mundo real, todo se complejiza cuando en profundidad propone “varios” mundos imaginados. Es por eso que la base temática del libro no es sólo individuo versus mundo; sino que son las complejas relaciones ya no entre sujetos, sino entre idealizaciones (lo real es la medida inamovible que teje “lo &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-K1V4zNJDirM/TWYRYp5zIMI/AAAAAAAAAZc/MD01_Ompw84/s1600/nadie-es-mas-de-aqui-que-tu.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 186px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-K1V4zNJDirM/TWYRYp5zIMI/AAAAAAAAAZc/MD01_Ompw84/s320/nadie-es-mas-de-aqui-que-tu.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577164303807750338" /&gt;&lt;/a&gt;referido”). [De ahí que el título tenga alguien que enuncia, una referencia espacial del mundo “aquí”, y otro referido “tú”: ahí se simplifica la estructura total del libro] ¿Tiene algo malo?: por supuesto. Por ejemplo, la estética y la estructura temática hacen que el libro sea repetitivo por instantes, el paso a los mundos deseados son obvios y la necesidad de resaltarlos crean imágenes excesivamente inverosímiles... Sin embargo no quiero extenderme más para no cansar a mis lectores (si los hay)&lt;br /&gt;Actualmente espero con ansias nuevos libros de July. Ojalá salgan nuevas cosas porque es interesante pensar en ¿cómo sería una novela?, ¿qué más historias me puede contar?, ¿su libro es una especie de novedad que se repite o me sorprenderá con algo insólito? Por lo pronto espero con ansias ver “The Future”, su nueva película que ahora (febrero de 2011) se está estrenando en  Sundance y que ya fue nominada al Oso de Oro. Verla quizá con mi amiga, ganarle dos líneas de bolos, hablar y fumar un cigarrillo mientras le recuerdo una escena fabulosa con un gato (ya sé que trata sobre algo de un gato) y le digo que Miranda July, la chica que todo lo hace y lo hace bien, ha vuelto a sorprenderme y, de nuevo, no puede salir de mi cabeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-2158557564204607687?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/2158557564204607687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=2158557564204607687&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2158557564204607687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2158557564204607687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/02/yo-tu-y-nuestros-deseos-insatisfechos.html' title='Yo, tú y nuestros deseos insatisfechos.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-4wpLbPG-BfY/TWYRLLpf6wI/AAAAAAAAAZU/5S2xvYNPGak/s72-c/miranda%2Bjuly.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-622272176630647854</id><published>2011-01-10T16:11:00.005-05:00</published><updated>2011-01-10T16:22:37.615-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sedaris David'/><title type='text'>Una muy feliz y ácida navidad</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sedaris, David.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Oh, blanca navidad...&lt;/span&gt; DeBols!llo. Barcelona. 2005. 143 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Hace un año intenté escribir (regalar) un cuento de navidad, pero no lo logré. Al final terminé enviando un fragmento del que escribió Paul Auster, porque me parecía aún menos creativo enviar algo de Dickens. Empecé a preguntar entonces si algún conocido había escrito un cuento de navidad. Para mi sorpresa todos lo habían intentado, nadie lo había logrado (bueno, sólo una persona que toma cualquier tema y le inyecta odio; cosa que hace pasar al “tema” a un segundo lugar). Pensé ¿por qué la ineficacia al escribir cuentos de navidad?, ¿entre Dickens, O’Henry, Bradbury y Auster agotaron el tema?, ¿de qué manera se puede narrar la navidad de una manera novedosa? Pensé entonces en mis navidades personales: a los 5 años recogía las cosas que mi hermana botaba para retornárselas en navidad como regalos, siempre quería hacer una manualidad para ahorrar dinero pero nunca la completaba, jamás llené las agendas que me regalaron porque eran muy buenas para dañarlas con mi letra, nunca me regalaron el juego de la oca que quise de niño, un día encontré mis regalos entre llantas viejas mientras buscaba un balón de fútbol… Tantas historias pero ninguna se había convertido en cuento. Entonces recordé un libro que daba vueltas por mi biblioteca y –aprovechando la época- lo leí buscando en él las respuestas a mi inefectividad al escribir historias navideñas: “Oh, Blanca Navidad…” de David Sedaris.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TSt4iIe8fDI/AAAAAAAAAZA/h0uE1ECDyj0/s1600/sedaris.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 243px; height: 350px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TSt4iIe8fDI/AAAAAAAAAZA/h0uE1ECDyj0/s400/sedaris.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5560670692707171378" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando se acerca la fecha de natividad, muchos expresan en redes sociales y en grupos de amigos su actitud “anti navideña” autodenominándose Grinch. Esa actitud siempre me pareció impostada y falsa; creía que era una mejor idea tomar las cosas desde la ironía y disfrutar estoicamente las fechas. Y es justamente eso lo que Sedaris hace con la navidad. En seis historias, Sedaris ataca el sentido comercial de la navidad y resuelve de manera cáustica e hiperbólica su visión particular de fin de año. Lo más interesante del libro es un humor fino que avanza potencialmente hasta el horror repulsivo del último cuento. Con cada una de las historias, Sedaris aumenta pequeñas dosis de elementos crueles y críticos que convierten la navidad en Halloween. Si bien la lectura del libro es liviana y rápida (es posible leerlo en un día -24 de diciembre preferiblemente-), Sedaris deja en el texto frases cortas como pequeñas semillas a ser explotadas: “Navidad significa dar, hasta que sangre” (p. 141) o “lo más importante es que guardes una prueba de tu donación, de otro modo la caridad navideña no tiene sentido” (p. 138). Quizá el libro de Sedaris no tiene un equilibrio claro entre lo sarcástico y una profundidad propositiva que logran algunos libros de Houellebecq; en este caso lo cómico gana por knock-out dejando lo crítico como una sensación y no como una propuesta bien armada; en otras palabras, siendo un muy buen libro no deja de ser algo para leer mientras te cortan el cabello y te puedas reír de lo que te van a hacer en la cabeza (algo así como las columnas de Semana de Samper Ospina). Todos los cuentos están narrados desde la primera persona que (exceptuando el tercer cuento: “Dinah, la puta navideña”) son quienes están a cargo de dar la voz satírica y ácida. Es decir: mientras en algunos textos que utilizan esta forma sardónica la carga está puesta en personajes externos al narrador, en Sedaris los personajes se arman justamente desde la voz narrativa. Los personajes exteriores se rarifican al ser observados a través del vidrio de una primera persona que utiliza la sátira como herramienta principal. Esto hace que las acciones “comunes y corrientes” (y vale la pena subrayar las comillas) de las personas en navidad se vuelvan extrañas y queden fuera de lugar. Así, la técnica que utiliza Sedaris es sumamente efectiva: no requiere de acciones sorprendentes o extrañas (caso de “En primera fila” en donde sólo se remite a las actuaciones navideñas de las obras de teatro hechas por los colegios en Estados Unidos) sino que utiliza una técnica narrativa que le permite al mismo tiempo crear el personaje principal, y convertir esas acciones “comunes” en increíbles (y absurdamente irreales). Vale la pena rescatar de todo el libro dos cuentos: “Con nuestros mejores deseos” y “Navidad significa dar”. En el primero de estos cuentos sobresale una narración armada desde lo epistolar en la cual la escritura es cuidadosa en contar justo aquello que se oculta. Dado que la narradora (escritora de la carta) está interesada en mantener una buena imagen frente a los destinatarios, exagera obviedades que resultan convirtiéndose en los elementos satíricos y burlescos del relato.  De manera que lo importante del relato no es justamente lo que se dice, sino aquello que se oculta desde la obviedad; jugando a este tipo de narraciones, la exageración resulta ser lo real y la normalidad se convierte en ficción. A esto se añade que este juego entre exageración/realidad, normalidad/ficción hace que el lector nunca esté seguro de lo que pasó realmente (cosa que permite esa subjetividad exacerbada) aunque entienda perfectamente lo que ocurren en las diferentes capas. En el segundo de los cuentos que nombramos (“Navidad significa dar”) hay ya un paso severo a una acidez más cercana a Palahniuk, en la cual es posible ver la descorporización de la navidad (y su centro, la familia) por la avalancha comercial en la que se ha convertido las fiestas de fin de año. Basado en una literalidad que roza los límites de la esquizofrenia (o los traspasa por &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TSt2qbpav-I/AAAAAAAAAY4/KBU5d9x1Guc/s1600/9788497938020.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 220px; height: 315px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TSt2qbpav-I/AAAAAAAAAY4/KBU5d9x1Guc/s400/9788497938020.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5560668636267069410" /&gt;&lt;/a&gt;momentos), realiza el mejor aparte de todo el libro. Ya en este cuento es posible ver lo que en los otros hace falta: la compañía de un fondo claro y específico (ideológico), para una narración divertida y satírica. “Oh, blanca navidad” no es una obra de arte, ni contiene novedades narrativas o argumentales que pongan este libro en el altar de la literatura; aún así vale la pena leerlo para entender otra visión de la navidad, y para verlo como un “how to…” de la narración corrosiva.&lt;br /&gt;Pasó otro fin de año y en lugar de escribir un cuento de navidad, leí el libro de Sedaris e hice una lista de las cosas que solía hacer en navidades pasadas (un fantasma disfrazado de recuerdo). Aún queda entre mis quehaceres y propósitos de año nuevo hacer un texto sobre la navidad. Queda por ver si lo que sucede con la navidad pasa con el año nuevo o con los carnavales. Qué bueno sería hacer un libro sobre las festividades y sus diferentes formas de representación. Mientras lo hago, seguiré enviando apartes del cuento de Paul Auster, trozos de la tristeza navideña de O’Henry (que siempre me recuerda la canción de Darío Gómez “el que inventó la navidad no estaba sólo”), sorpresas galácticas de Bradbury y –ahora- de la corrosión ácida de Sedaris para aquellos que se autodenominan Grinch y celebran alrededor del árbol con familias propias y extendidas y se abrazan… con las puertas cerradas para que nadie los mire.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-622272176630647854?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/622272176630647854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=622272176630647854&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/622272176630647854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/622272176630647854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2011/01/una-muy-feliz-y-acida-navidad.html' title='Una muy feliz y ácida navidad'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TSt4iIe8fDI/AAAAAAAAAZA/h0uE1ECDyj0/s72-c/sedaris.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-5437549235484257244</id><published>2010-12-27T13:31:00.005-05:00</published><updated>2010-12-27T14:06:57.789-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Coetzee J.M.'/><title type='text'>Algo se me escapa...</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Coetzee, John Maxwell.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Diario de un mal año.&lt;/span&gt; Editorial Mondadori. Buenos Aires. 2007. +o- 250 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;El calor afuera era insoportable, pero adentro de la sala el aire acondicionado enfría como nunca. Frente a cien estudiantes –pocos más, pocos menos- Daniel Link lanza su lanza en ristre contra Matilde Sánchez; Jorge Panessi colabora con Link mientras todos se ríen… siento que hay algo en ese momento que se me escapa. Se lo achaco al clima. Tomo fernet al terminar una fiesta. En un cuarto tocan sambas, en otro un grupo baila y hace música con su cuerpo. La samba y el baile  terminan en un paroxismo teatral. No entiendo los arrebatos de felicitaciones entre ambos cuartos. Siento que algo se me escapa… culpo al fernet. Una marcha lanza gritos desgarrados por Avenida de Mayo, tocan tambores estridentes y alzan los puños. Las voces se contagian entre todos los marchantes hasta que se quema un muñeco y algunos orinan la puerta de la jefatura de gobierno de Buenos Aires. En lugar de euforia aparece la perplejidad. Siento que algo se me escapa… creo que sucede por el ruido. Me ocurre nuevamente una, diecisiete, veintitrés veces. La sensación de estar pero no comprender del todo, tener esa certeza que algo se escapa obligatoriamente, no es siempre alegre. Entonces me refugio en la literatura, y leo “Diario de un Mal Año” de Coetzee. Al pasar la última página comprendo, más que nunca, que ese escape de comprensión es una ley inexpugnable en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TRjjNx_UVTI/AAAAAAAAAYo/_eNljNwo6uE/s1600/187212_656_9999_0_0_0_0.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 291px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TRjjNx_UVTI/AAAAAAAAAYo/_eNljNwo6uE/s400/187212_656_9999_0_0_0_0.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5555439966258222386" /&gt;&lt;/a&gt;Hacía mucho no leía a Coetzee; después de “Juventud”, “Desgracia” y otros títulos parecidos, me alejé por temor a su exagerado pesimismo (lo cual subrayó Rushdie en su visita a Bogotá). Con desconfianza, tomé el último libro del escritor surafricano y en lugar de una depresión severa, mis ánimos se movieron por una montaña rusa de emociones que pasaban de la sorpresa, a la decepción y la admiración. El libro de Coetzee es un libro fragmentado en todos los sentidos posibles: no sólo por la estructura tripartita que tiene (separación subrayada por líneas divisorias), sino por las temporalidades, los temas y los tonos en los personajes que maneja. Si bien la fragmentación aparece como uno de los elementos literarios que más disfruto en un texto, la fragmentación que no se ata a un referente preciso, puede llegar a molestar. Dicha fragmentación fallida es clara con los tonos de los personajes y principalmente con el de Anya. El personaje femenino de la novela (Anya) es quien toma las riendas de todo el texto y lo hace girar (por encima del escritor que, nos hace creer Coetzee, es él); pero esas riendas las obtiene a través de un cambio demasiado impostado para ser verosímil. El personaje que en las primeras páginas usa un lenguaje escueto y limitado, pasa a manejar un lenguaje complejo, estructuras gramaticales y pensamientos filosóficos profundos. Está bien, es la transformación del personaje –pueden decir-, pero esa transformación es tan obvia, sosa y lógica que no es nada verosímil. Entonces recuerdo novelas como “Esperando a los Bárbaros” y pienso que hay una razón para que Coetzee lo haya hecho así, pero esa razón –pienso- se me escapa. Esa impostación del tono se hace aún más profunda al momento en que hay un desarrollo de personaje que sí está bien construido: el traslado de los ensayos etéreos a la observación de la cotidianeidad desde la muerte; poseen la delicadeza y la sutilidad que no tiene la historia de Anya. Esta unidad en los ensayos (aparte superior en el libro) se logra al momento en que hay una unidad referencial que posibilita ese devenir. Ya desde el inicio del libro se ve que el sustrato que encadena los ensayos es el de las dinámicas del poder: desde el poder como sistema político, hasta el poder como relaciones interpersonales, pasando por lo deportivo, la tecnología y demás. Estas relaciones de poder se ven encadenadas a la historia del escritor y los juegos de poder del trío de personajes que manejan los roles de poderío/sumisión según el momento. Es ahí donde encontré al Coetzee de obras anteriores. Por eso me sorprenden tantas salidas en falso al armar su novela como unidad. Es por eso que veo tantas fallas y no las perdono (a menos que no sean fallas, que sea algo intencional que se me escapa): los cambios temporales gratuitos entre las historias, las repentinas transformaciones de uno u otro personaje, la focalización en la chica que sirve los postres, etc. Al lado de joyas de la escritura en ensayo como “Sobre las disculpas”, aparecen fragmentos que no funcionan, no se soldan completamente con el resto de la novela. Bien se podrían hacer novelas totales a partir de fragmentos (como lo demuestra Kurt Vonnegut con &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TRjji4Pss_I/AAAAAAAAAYw/RXYawNWxqag/s1600/diariodeunmala%25C3%25B1o.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 279px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TRjji4Pss_I/AAAAAAAAAYw/RXYawNWxqag/s400/diariodeunmala%25C3%25B1o.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5555440328714793970" /&gt;&lt;/a&gt;“Hocus Pocus”), pero al parecer Coetzee toma unos muy buenos ensayos, escritos desde hace mucho y los enmarca en una historia que se pierde en devaneos entre lo bueno, lo fragmentado, lo desencajado, las narraciones forzadas (Anya contando lo que dice Alan), el diálogo inocuo, el diálogo estructurado y la tensión sexual. &lt;br /&gt;Hace algunos años, escuchaba una conferencia de Salman Rushdie ayudado a medias por la traducción simultánea. En medio del teatro, escuchaba risas y carcajadas, seguidas de asentimientos con la cabeza y aplausos. Por momentos entendía mejor el inglés de Rushdie, la traducción simultánea me confundía y los comentarios con mi compañera de silla eran inaudibles. Así que creo entender –y recordar- a Rushdie diciendo que no le gustaban los escritores que escribían para sufrir y para que el lector sufra, y nombró a Coetzee. Entre risas y charlas y asentimientos, nunca estuve seguro de la veracidad de esa historia. Estaba seguro de que algo ahí se me escapaba. Seguiré buscando certezas con Coetzee, quizá con “Verano”; no sé si las encuentre, sé que de una u otra manera (única certeza), John Maxwell me dejará pensando que –quizá- algo se me escapa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-5437549235484257244?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/5437549235484257244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=5437549235484257244&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5437549235484257244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5437549235484257244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/12/algo-se-me-escapa.html' title='Algo se me escapa...'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TRjjNx_UVTI/AAAAAAAAAYo/_eNljNwo6uE/s72-c/187212_656_9999_0_0_0_0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7273768236024476272</id><published>2010-10-26T08:43:00.005-05:00</published><updated>2010-10-26T08:50:19.538-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oesterheld Héctor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Solano Francisco'/><title type='text'>Una cita con el viajero de la eternidad</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Oesterheld, Héctor (guión); Solano, Francisco (dibujo).&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El Eternauta.&lt;/span&gt; Doedytores. Buenos Aires. 2010. 351 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Mi entrada al colegio empezó con una exclusión. La profesora (Amparo, aún recuerdo su nombre) dibujaba en el tablero círculos y líneas y preguntaba al curso: “esta es la…?” Yo levantaba la mano sin pensarlo y gritaba “¡A!”, y luego: “y esta es la…?”, el grito salía cada vez más fuerte “¡B!” Amparo se detuvo, dejó la clase por un momento, me tomó de la mano y me llevó al fondo del salón. Hizo que me sentara sobre un cojín rojo que llamábamos “El Señor Rectángulo” y dejó a mi lado una torre de cómics. “Ya sabes leer al parecer -me dijo- entonces, mientras tus compañeros aprenden, tú practicas con estas historietas.” Así fue como pasé un año entero de mi vida de viñeta en viñeta, saltando del Coyote a Supermán y de Rarotonga a Águila Solitaria. Si bien no conocía bien a mis compañeros de salón, ni hacía trabajos con ellos, aprendí a conocer y amar los cómics. Lo interesante de todo el asunto es que los cómics no eran consecutivos: pasaba del 14 al 52, así que debía imaginarme todo lo que ocurría entre ellos: empecé a imaginar historias con personajes ajenos. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TMbbclLehpI/AAAAAAAAAYM/Iaoc43vg1S0/s1600/10b_th+copia.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 224px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TMbbclLehpI/AAAAAAAAAYM/Iaoc43vg1S0/s320/10b_th+copia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532350476334302866" /&gt;&lt;/a&gt;Después de eso, nunca dejé de leer cómics. De cuando en vez aparecía una novela gráfica que me llevaba de nuevo a esa sensación de volver a la época de cuando tenía un año entero para perderme entre viñetas, bocadillos y dibujos. Fue así como ahora llegó a mi vida un ícono inolvidable: El Eternauta.&lt;br /&gt;Hablar del texto de Osterheld es complicado: el eternauta tiene esa importancia icónica de Perón, Maradona o El Ché. Pero es justo eso lo que lo hace más interesante: ¿cómo un personaje de cómic logra convertirse en el ícono prototípico de la Resistencia? Bajo un argumento bélico y con altas dosis de estrategia militar, El Eternauta logra desarrollar la idea fija de la unión de los pequeños y la importancia de los valores individuales en pro de lo comunal. Si bien es posible encontrar, en la novela, algunos de los errores más comunes de los cómics, hay que entender esos errores observando el contexto en que fue realizado (1957-1959). En Estados Unidos aún no aparecía Marvel Cómics (con ese nombre al menos) y D.C. estaba en la crisis de la postguerra: aún no aparecían héroes con poderes sobrenaturales. Y es justo eso lo que produce una identificación cercana con el eternauta, no tenemos ante nosotros un héroe lejano y extraño, sino una persona normal con esposa, hija, que juega truco con sus amigos y que tiene un nombre común: Juan Salvo. Pero desplazándose aún más, el héroe tampoco es Juan Salvo, el héroe es “la comunidad”. Similar a algunos tratamientos argumentales de la obra de Tolkien, la unión comunitaria logra el protagonismo al enfrentare a una fuerza inenarrable y poderosa pero única-monolítica. Otro plus de la obra es claramente la posibilidad de encontrar referencias espaciales específicas como el Monumental de River, la Avenida Las Heras, las Barracas de Belgrano o la Plaza Congreso. Por primera vez pude imaginar que los extraterrestres podían estar en  los cielos suramericanos y no se empeñaban en destruir la torre Eiffel y la Casa Blanca. Además del plano argumental, es imprescindible hablar de la gran cantidad de referencias explícitas e implícitas a la crítica política hecha por Oesterheld. Como se sabe, la constante producción crítica del guionista llevó a que –lamentablemente- se convirtiera en uno de los desaparecidos por la dictadura en 1976. Si bien hay una importante aparición de los militares dentro de la novela, éstos dejan su lugar en la batalla a los civiles, a los que utilizan como carne de cañón pero que tienen el poder del apoyo mutuo. Es interesante que dicho apoyo se convierte en una actitud “contagiosa” y que iguala posteriormente a civiles y militares en un conjunto homogéneo. Cosa contraria ocurre con los “malos” de la historia, otro de los aciertos por parte de Solano. Cascarudos, Manos y Gurbos, están dibujados con gran maestría y causan los grados adecuados de terror, (in)humanidad y misterio. Hay momentos en que la gigante novela de Oesterheld se convierte en tediosa, dado que utiliza la clásica técnica de tensión que por momentos cansa también en Lovecraft. Más de tres o cuatro veces, el narrador interrumpe con un: “pero eso no sería lo peor, después nos pasaría algo aún más terrible”. Que en la página 300 llega a convertirse en algo monótono. Pero repito: a las luces de la época, la propuesta de &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TMbb5UwI0tI/AAAAAAAAAYU/vdIB1RG1sAA/s1600/eternauta01.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 241px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TMbb5UwI0tI/AAAAAAAAAYU/vdIB1RG1sAA/s320/eternauta01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532350970140873426" /&gt;&lt;/a&gt;Oesterheld/Solano es monumental y extraordinaria. No es el eternauta una obra que se pueda comparar con las novelas gráficas actuales y su gran valía es justamente la inclusión de nuevos lenguajes en el cómic y el convertirse en la novela gráfica más importante que se ha producido en toda Suramérica.&lt;br /&gt;Al terminar de leer El Eternauta, quise leer el libro 2, continuación de las aventuras del viajero de la eternidad. Recordé los proyectos gráficos de mis amigos como los guerrilleros zombies o el muerto que volvía para hacer justicia con sus propias manos y que tenía la voz de Waldo Urrego. Me di cuenta de las grandes posibilidades del cómic como arte para nombrar los problemas cotidianos y actuales. Me enamoré del cómic de nuevo y me sentí otra vez, como no lo hacía desde hacía mucho, ese niño que leía historietas al final del salón y que se llevó a casa, para no olvidar ese momento extraordinario (y como regalo de consolación por parte de la profe Amparo) al Señor Rectángulo. Amigo fiel que me acompañaría cuando, tiempo después, veía los primeros capítulos de la Dimensión Desconocida y leía mis primeros libros de ciencia ficción.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TMbcHnwPv-I/AAAAAAAAAYc/y4kq4NPUnqI/s1600/eternautamix.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 125px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TMbcHnwPv-I/AAAAAAAAAYc/y4kq4NPUnqI/s400/eternautamix.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532351215759769570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7273768236024476272?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7273768236024476272/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7273768236024476272&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7273768236024476272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7273768236024476272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/10/una-cita-con-el-viajero-de-la-eternidad.html' title='Una cita con el viajero de la eternidad'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TMbbclLehpI/AAAAAAAAAYM/Iaoc43vg1S0/s72-c/10b_th+copia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-2820286041960133967</id><published>2010-10-17T21:17:00.005-05:00</published><updated>2010-12-31T16:04:30.933-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coelho oliverio'/><title type='text'>Cuando el lenguaje se vuelve monstruo</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Coelho, Oliverio.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; Los Invertebrables.&lt;/span&gt; Beatriz Viterbo. Buenos Aires. 2003. 128 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Desde hace un tiempo me reúno con algunos amigos a hablar de ciencia ficción. La última vez no logré estar materialmente, así que mi presencia fue virtual. Eso me recordó algunos de los aparatos que había visto en las películas serie B cuando pequeño. En ellas aparecía un jefe de algo diciendo: “John, te persiguen, escóndete”, o el protagonista veía un asesinato sin que pudiera hacer algo para evitarlo. A una de esas reuniones (tiempo atrás) llegó un grupo de hackers, amantes del ciberpunk. Al ver su amor por Gibson, y la posibilidad de que escribieran relatos, les pregunté por la particularidad del ciberpunk latinoamericano. Ellos lanzaron sus improperios geeks contra mí diciendo que los hackers eran del ciberespacio y que no tenían nacionalidad definida, eran –perdón el lugar común, eso dijeron- “ciudadanos del mundo”. La pregunta por la ciencia ficción latinoamericana se reitera desde hace mucho tiempo y no creo que el ciberespacio haga desaparecer al señor de la esquina donde vamos a comprar el pan para el desayuno. Es así como seguí leyendo ciencia ficción latinoamericana pero siempre encontraba un tono norteamericano y copias malas de textos escritos hace treinta años: las naves espaciales se llamaban Bochica, y los astronautas Pedro en lugar de Peter, pero todo era igual. Ahora, bajo una mirada y una obligación académica que me obligan a leer más textos, encuentro que la ciencia ficción en Latinoamérica no ha muerto, sigue viva y en un renacimiento. Me alegro al ver eso cuando leo textos como “Los Invertebrables” de Oliverio Coelho.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TLuzA3WwXvI/AAAAAAAAAXw/KxJL6F94dI4/s1600/1522783009_9682575dcb.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 223px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TLuzA3WwXvI/AAAAAAAAAXw/KxJL6F94dI4/s320/1522783009_9682575dcb.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529209794968182514" /&gt;&lt;/a&gt;La novela de Coelho se me presenta como una de las más gratas sorpresas de los últimos meses. Si bien al inicio la inclusión de una comunidad tripartita en la que había una necesidad del otro me pareció una copia mala de “More than human” de Sturgeon, la novela se desenvolvió de otra manera. El mundo creado no tenía esa fea costumbre de ser explicado en los dos primero capítulos, sino que se descubría lentamente al momento en que algo no funcionaba o parecía extraño al lector. Y no sólo eso, lo interesante es el tratamiento que se le da a ese descubrimiento: es el tratamiento de lo raro desde una primera persona que se basa en su lenguaje “enciclopédico”. Me explico, sin adelantar argumento. El narrador, personaje central de la novela, tiene como “don” el poder de la oralidad, el poder del lenguaje; sin embargo ese poder del lenguaje solo se da desde la lectura de la enciclopedia: es quien conoce el referente exacto. Es por eso que la narración en primera persona es compleja, ralentizada, rarificada, pero profundamente rica. Coelho utiliza la herramienta de la enciclopedia (del significado fijo) para volver a su mundo más monstruoso ya que, seamos sinceros ¿quién habla “bien”, a la manera en la que el diccionario manda?, ¿quién utiliza las palabras en su significado exacto?, ¿quién utiliza en su lenguaje cotidiano más de tres mil palabras diferentes de las doscientas ochenta y tres mil palabras del español? El juego de lo raro, lo diferente, está atado a aquello de lo que vivimos: el lenguaje. Es así como las palabras extrañas utilizadas por el narrador y la sintaxis compleja crea frases como: “Se trataba de invertir, con suerte, toda vida para presagiar un instante, aprehender enteramente la posesión, lo cual no era otra cosa que abarcar la temporalidad: quedar expuesto a la propia duración, pero desde afuera, como una bestia.” (P.114) Dicho ritmo se mantiene, o mejor, se desplaza con la transformación del narrador y convierte a la novela en una serie compleja de preguntas, sobre-entendidos y planteamientos que se acercan a lo filosófico sin soltar la mano de lo literario. Al finalizar la novela se sabe que hay un mundo planteado el cual se entiende (pero no del todo), preguntas en el aire que se saben (pero no del todo), respuestas que se suponen (pero no del todo) y una sensación de monstruosidad que se sabe cierta (del todo). El manejo de las palabras y la construcción cuidadosa de cada una de las frases de la novela, recuerdan un trabajo de filigrana con el lenguaje, al tiempo que crean una duda constante sobre la posibilidad de que el lenguaje pueda explicar algo o tenga referentes fijos. Leyendo el libro, tuve esa sensación que pocas veces sucede: mientras lo subrayaba pensaba en la necesidad de resaltar cada frase y casi caigo en lo absurdo de marcar el libro completo: una frase por su excepcional construcción gramatical, la siguiente por su intricado nivel filosófico, la siguiente porque fue algo que alguna vez pensé y la siguiente porque era una frase que me hubiera gustado escribir. Exactamente la misma sensación que tuve al leer “El Otoño en Pekín” de Vian. Es entonces una novela que no intenta copiar las fórmulas de las traducciones norteamericanas de ciencia ficción de los ochenta, sino que explota el español a su máxima expresión y que crea un estilo sintáctico (formal) que va de acuerdo al mundo planteado por el autor (argumental). Y hablando de lo argumental, y para no extenderme en demasía, solo nombro un elemento: la idea de la huida como espacio de identidad del individuo, y la marginalización naturalizada como forma de vida, establecen esa mirada latinoamericana que me interesaba desde un inicio. La estructura ya no es bueno—malo, como en las novelas que surgieron y siguieron a la &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TLuzL7jlhaI/AAAAAAAAAX4/GZcGUaCxKE4/s1600/41fsk77nKiL._SL500_AA300_.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TLuzL7jlhaI/AAAAAAAAAX4/GZcGUaCxKE4/s320/41fsk77nKiL._SL500_AA300_.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529209985074300322" /&gt;&lt;/a&gt;guerra fría; la pregunta es ¿cómo huir de lo marginal cuando no hay un centro que lo contraste?, ¿cómo identificarme con algo cuando lo individual es norma?, ¿cómo volverme comunitario en un mundo donde la comunidad se representa por lo estatal? Son esas las preguntas del latinoamericano, son esas las preguntas que me cuestionan (creencia personal) mi identidad y mi ser arraigado. Ahora, aún más, dejo de creer en las palabras de los hackers-ciudadanos-del-mundo.&lt;br /&gt;Hoy se me dificulta terminar el escrito… abro el libro en cualquier lugar y leo: “El elemento femenino volvía obtuso el heroísmo de una relación simétrica, e instalaba en los cuerpos una tercera dimensión: la de la dependencia. Un nexo único, universal como la servidumbre, como la asimetría. Detrás, agazapado, se inflamaba el argumento particular que al desarrollarse y llenar todos los intervalos de sí, vuelve universal al hombre: la tragedia.” (p. 90) Después de todo, ese podría convertirse en un interesante y buen colofón. Así que ahí lo dejo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-2820286041960133967?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/2820286041960133967/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=2820286041960133967&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2820286041960133967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2820286041960133967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/10/cuando-el-lenguaje-se-vuelve-monstruo.html' title='Cuando el lenguaje se vuelve monstruo'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TLuzA3WwXvI/AAAAAAAAAXw/KxJL6F94dI4/s72-c/1522783009_9682575dcb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-4111796843777052737</id><published>2010-09-03T12:50:00.006-05:00</published><updated>2010-09-03T13:02:46.658-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kohan Martín'/><title type='text'>La vejez y el efectismo de la compasión</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Kohan, Martín.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cuentas Pendientes.&lt;/span&gt; Anagrama. Buenos Aires. 2010. 177 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Siempre imaginé cómo es ser escritor. Soy una de esas personas que sueñan con ser escritor pero no se sienta a escribir un párrafo. Hay unas líneas que recuerdo mucho en el que alguien dudaba al llenar los papeles de inmigración y no sabía si en el espacio de “profesión” poner: escritor. En un taller insistían en aquello de sentirse “escritor” y decirlo abiertamente, recuerdo conversaciones con una amiga (saludos Andrea) en las que decíamos: ¿cuándo se es escritor, cuando se ha publicado un cuento?, ¿una novela?, ¿cuándo no se ha publicado nada? La última vez que me lo pregunté fue hace un par de semanas: estaba en un coloquio y uno de los invitados era Martín Kohan. Lo presentaron y leyó un cuento de diez minutos frente a toda la audiencia. Me gustó. Al día siguiente, uno de los ponentes presentó un escrito basado en el texto que Martín había leído. La ponencia duró media hora, el doble del tiempo que demoró Kohan en leer su cuento. Y después vinieron las intervenciones: otra media hora. Lo interesante era que el autor estaba en medio del público, con sonrisa escéptica mientras escuchaba cosas como “lo que quiso decir Martín en ese párrafo era…”. Nunca dijo una palabra, reía con Sergio Chejfec  -sentado a su lado-, y anotaba cosas en una libretita que tenía llena de letra menuda. Entonces me di cuenta que ser escritor no era sólo escribir, invitaciones a las ferias y firmas de autógrafos; era también escuchar personas que sacaban conclusiones, basados en cosas que no se imagina el autor, de cosas que se “quisieron decir” y que nunca se &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TIE3gH7A5mI/AAAAAAAAAWg/uTr1rYi0rh8/s1600/martinkohan.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 258px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TIE3gH7A5mI/AAAAAAAAAWg/uTr1rYi0rh8/s320/martinkohan.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5512748443900110434" /&gt;&lt;/a&gt;imaginaron. Me agradó la actitud estoica de Kohan, así que salí a una librería y, después de dudar mucho, compré “Cuentas Pendientes”, su última novela.&lt;br /&gt;Kohan es uno de los nuevos escritores argentinos que trabaja tanto con la creación, como con la crítica y la docencia universitaria; y su mayor reconocimiento lo obtuvo con el premio Herralde en 2007 por su novela “Ciencias Morales” (que fue convertida en la película “La mirada invisible” –vaya cosa de los directores argentinos y los ojos y las miradas…–). No sabía si comprar “Ciencias morales” o “Cuentas pendientes”; al final me decidí por la última, y la decisión fue pésima. La novela se divide en varios capítulos que cambian en su numeración a medida que avanza el libro (primero en números romanos, después con números arábigos y finalizando con números con letras). Cada cambio de numeración anuncia el cambio en la voz narrativa: el narrador se desplaza de un viejo pequeño burgués-arrendador, a un diálogo y termina en la voz de un arrendatario-escritor (claro alter ego de Kohan); estos cambios parecieran ser gratuitos igual que muchas de las cosas que se encuentran en la novela. El primero de los apartados (en el cual habla el viejo), está lleno de espacios gratuitos y de velocidades lentas que no llevan a parte alguna. Kohan se preocupa por armar en esta primera parte una ambientación muy interesante que logra mostrar la cotidianeidad del viejo y las personas que están a su alrededor, pero una vez ha acabado de mostrarla, se sale por los márgenes de la historia y utiliza métodos efectistas para dejar que las páginas pasen. Un caso específico (y especialmente molesto) es el apartado en el cual el personaje lee de manera puntual los avisos clasificados de “Clarín”, los cuales están trascritos al libro con los pensamientos que provocan en el viejo. Al terminar ese aparte, se olvida por completo la acción y se cambia gratuitamente a otro momento. La lectura que hace de un periódico el personaje, es un ejercicio de escritura que puede servir para delimitar el carácter y la respuesta de un personaje, pero no necesariamente debe estar en la entrega final del texto: es uno de esos papeles que se botan al momento en que han cumplido su función. Al igual que este aparte, aparecen otros que no funcionan como hilos que cohesionen el texto, o que pareciera tener un sentido específico: producir “compasión”. Toda la novela de Kohan tendría –entonces- una intención puntual: producir un sentimiento en el lector. Lejos de poéticas de Aristóteles y elementos teóricos, la literatura (la buena) hoy en día no solamente recurre a una producción de sensaciones (llámese catarsis o symponia), sino que es una producción de sentido profundo que incluye las sensaciones, los conceptos, las historias, los argumentos, los personajes. El intento efectista de Kohan en centrarse en uno de esos elementos, supeditando los otros a la producción de sensaciones, es fallido y deja el entramado literario en un hilo débil que no se sostiene. Ya al final del texto, el autor intenta salvar la obra (patadas de ahogado) con algunas reflexiones de ese arrendatario-escritor sobre el papel de la literatura y del escritor en personajes que están lejos de ser literarios y cuyas reflexiones parecen los borradores de un diario sin editar. Cuando Kohan intenta mostrar así la vida de un fracasado, fracasa en el intento. La intención clara del texto es rebajar tanto al personaje del viejo (Giménez), que produzca una lástima profunda densa, total. Esa lástima se convertirá, entonces, en un sentimiento loable y puro que, contrario a lo sublime, logre darle “heroicidad” a la degradación. Todo esto lo imagino (se pueden ver ciertas trazas de eso) pero no lo veo. Hay maneras diferentes de convertir a un viejo en un personaje literario (Tom Sharpe, Shakespeare [El Rey Lear] y próximamente Sheol -un saludo- lo demuestran), pero tratar de forzar la desgracia hasta el punto de la compasión forzada, no es una buena forma de hacer literatura aquí-y-ahora. Para terminar, quiero poner solo en el papel la pregunta por la espacialidad de lo literario: una obra con demasiadas referencias específicas en el habla, en la ubicación temporal, en las costumbres, ¿funciona actualmente o no? La novela de Kohan es demasiado “porteña”, elementos simbólicos importantes (pocos que tiene) necesitan una contextualización espacial o se pierden por completo. Un lector de Suazilandia, entendería solo a medias (50% es un número benevolente) de la obra, y eso me crea la pregunta de la espacialidad y la “localidad” de la obra. Es una &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TIE4JTRlWYI/AAAAAAAAAWw/RN2rcrC8XCI/s1600/9788433972088_med.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 203px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TIE4JTRlWYI/AAAAAAAAAWw/RN2rcrC8XCI/s320/9788433972088_med.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5512749151322200450" /&gt;&lt;/a&gt;pregunta que tiene muchos vértices y que solo quería dejar planteada en este espacio. Quizá funcione más como una pregunta para el espacio académico. Quizá se la pregunte a Martín Kohan cuando lo vea en los pasillos de la Uba.&lt;br /&gt;Después de comprar “Cuentas pendientes” y leerla, muchos me dijeron que era mejor leer “Ciencias morales”. Recordé en esos momentos que el cuento que Kohan leyó en el encuentro (“Matadero” se llamaba), realmente me gustó y que quizá la película me demuestre que “Ciencias morales” es un buen texto. Que compré el libro porque su actitud me pareció agradable y la compartí por un momento. Ese día yo llevaba una camiseta que dice: “So many books, so little time”, ahora veo que leí la ‘novela equivocada’ y no sé si darle una oportunidad más a Martín, dedicarle más tiempo. Porque quiero, algún día, en el espacio de migración tachonear “escritor”; porque quiero que alguien escriba sobre lo que quise decir y nunca imaginé; quiero leer un artículo como este, en el que alguien habla mal sobre mi novela y me pueda reír mientras anoto nuevas ideas en mi libreta de mano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-4111796843777052737?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/4111796843777052737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=4111796843777052737&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4111796843777052737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4111796843777052737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/09/la-vejez-y-el-efectismo-de-la-compasion.html' title='La vejez y el efectismo de la compasión'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TIE3gH7A5mI/AAAAAAAAAWg/uTr1rYi0rh8/s72-c/martinkohan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-1402601647408036020</id><published>2010-08-12T10:32:00.005-05:00</published><updated>2010-08-12T10:46:57.494-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bellatín Mario'/><title type='text'>Las damas de Bellatín: ¿palabras o prótesis?</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Bellatín, Mario.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Damas Chinas.&lt;/span&gt; Editorial Anagrama-Página/12. Buenos Aires. 2006. 78 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Me rehusaba a entrar en librerías en Buenos Aires, los precios de los libros me asustaban: podía enloquecer y terminar en un día con todo mi presupuesto para comidas de un mes. Pero los libros siempre encuentran su forma para llegar a las manos del lector. En la Estación Constitución, esa misma que nombra Juan Subirá varias veces en sus canciones, hay muchos kioscos. Y al lado de los kioscos una variedad inimaginable de personajes y actos que darían para describir por completo cómo funciona la Capital Federal: mates con su nombre a 4 pesos (us 2), todos los objetos imaginables con el logo del Boca, cafés con facturas, linternas diminutas, despertadores hechos en Vietnam. Después de cruzar por los pasillos llenos, llegué a una larga fila para comprar el tiquete. Al lado de la ventanilla, un hombre con algo deforme en su cuerpo (no podría precisar qué) pedía los centavos que sobraban, a mi lado una mujer con el ojo desviado vendía revistas en el último kiosco de la fila, y frente a ella (un poco abajo, un poco a la izquierda) relucía un libro que (extrañamente) coordinaba con todo el paisaje. Recordé el libro que estaba leyendo en ese momento –en edición virtual- y me sorprendí al encontrar al mismo autor que leía, me sorprendí al ver un nombre que se me había repetido en ocho ocasiones en esa última semana, me sorprendí al ver que cuando un autor debe llegar a tu vida, lo hace de manera intrusiva y aparece en todas las cosas. Así que, con resignación, me acerqué al kiosco y, sin haber entrado a una librería, empecé mi biblioteca en Argentina al comprar “Damas Chinas” de Mario Bellatín.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TGQWaHEubjI/AAAAAAAAAWA/xmY_Oh7FZjY/s1600/Ballatin600.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 264px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TGQWaHEubjI/AAAAAAAAAWA/xmY_Oh7FZjY/s320/Ballatin600.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5504549282384866866" /&gt;&lt;/a&gt;En realidad es difícil hablar de un solo libro de Mario Bellatín; hay algo de adictivo en sus libros, por eso nombraré aquí también a “Salón de Belleza” y a “Perros héroes” (se encuentran en versión on-line). Las novelas (por ahora démosle ese nombre) de Bellatín son cortas y fragmentadas: en ellas es fácil hallar espacios en blanco y largas interrupciones que se cortan con la rapidez de las mismas historias que narran. Los libros son armados por pequeños fragmentos que subrayan una intención digresiva llevada al extremo y que hacen dudar al lector por el acto mismo de narrar. En sí, la forma (y su respectivo contenido) deja a un lado lo narrativo y desplaza la literatura a su posibilidad de objeto estético cerrado y alejado de la historia argumentativa. Es decir, vuelve al concepto inicial del estructuralismo francés (más cercano al formalismo ruso) y lo despoja de todo valor lingüístico, temporal y espacial, convirtiendo al texto en substancia neta. Ese objeto en que se ha convertido el texto de Bellatín se establece entonces como palabra pura, aséptica, precisa, minimalista. Es entonces donde la búsqueda de sentido por parte de lector se inicia: al encontrar un narrador que se desentiende de lo narrativo para llegar a la substancia, se intenta resignificar desde lo metafórico. Aparece entonces la segunda ruptura: la metáfora no se posibilita, dado que el texto está lleno de marcas metafóricas (todas fallidas) las cuales llenan de sentido vacío el texto. Es entonces cuando el signo que produce Bellatín se vacía al llenarse demasiado (la idea de la historia latinoamericana en “Perros héroes”, se desplaza incompleta a lo escatológico, lo simbólico, lo irreal, lo artístico, lo catártico, etc; sin llegar a realizarse de manera real y completa en ninguno de los casos); la solución posible: lo metonímico. Sin embargo, lo metonímico tampoco funciona, porque la sustitución no es posible al momento en que hay elementos confusos, polisignificantes (los mismos que quiebran la posibilidad narrativa) para que el reemplazo se dé de manera directa. Es mejor pensar entonces en que la literatura de Bellatín se conforma como una “prótesis” de la realidad. Prótesis -como las del brazo de Bellatín- que se establecen por fuera de lo mimético o lo material-literario (o “artístico” por antonomasia), y que al existir por fuera transforman el campo al cual se refieren, sin que haya un cambio significativo en su ser constitutivo. Entonces, nos queda por ver el texto como objeto completo, sin embargo ni siquiera eso es posible dado que Bellatín inserta elementos que nos hacen ver que sus escritos son reducto de algo más, y el texto ha quedado como el desecho de un elemento que no nos es posible conocer, ni abarcar (caso de la instalación final en “Perros héroes” o de la historia del niño en “Damas Chinas”). Todos estas características, llevan a una dicotomía móvil entre la calidad de un leguaje puro, exacto y puntual, que está jugando con la pérdida de sentido representativo y exceso de posibilidades simbólicas. Así como los libros se arman como “prótesis” (el reemplazo de algo que debería estar, pero no está), los personajes también se arman desde la marginalidad dada por la deformidad corporal y la monstruosidad de la infancia. Humanos en constante degradación, más muertos que vivos, que nunca tuvieron un topos posible (Salón de Belleza), drogadictos con familias sin coyunturas, desmembradas (Damas Chinas), paralíticos con un poder simbólico inexplicable (Perros Héroes); configuran un bestiario moderno, el lugar en el cual lo monstruoso toma su lugar como falla social. Es así que este pequeño comentario no podría armarse de otra forma: porque no es posible hablar sobre lo que pasa en los libros de Bellatín: si bien es posible nombrarlo, lo argumental-simbólico se entremezcla con una propuesta &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TGQWnTNamFI/AAAAAAAAAWI/eKrJ-SyCfzg/s1600/mario+brazo+aldo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 314px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TGQWnTNamFI/AAAAAAAAAWI/eKrJ-SyCfzg/s320/mario+brazo+aldo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5504549508980840530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;estética que al mismo tiempo da y quita valores simbólicos.&lt;br /&gt;Quien haya llegado hasta aquí, al final de este comentario, seguramente preguntará de qué viene “Damas Chinas”, qué cuenta, cómo es; bien, la pregunta queda sin respuesta porque justo lo que pasa se deshace en medio de monstruosidades humanas, deformidades textuales y vacíos simbólicos. Estación Constitución aparece como el mejor lugar para que el libro de Bellatín aparezca, en medio de la deformidad y el caos del Subte, vendido por monstruos sociales y físicos que reemplazan y acaban con la alteridad extrema, vendido en un kiosco: lugar de revistas de farándula y periódicos sangrientos, como un libro pequeño, casi desechable, que se ensancha en sus posibilidades hasta desaparecer. El libro de Bellatín me lleva a esa misma sensación a la que me llevó “El Increíble Hombre Menguante” (película basada en el texto de Matheson). Al final de la película, en un movimiento casi Borgiano, el hombre menguante desaparece sin desaparecer, existe sin existir, se plantea el centro de lo humano en un juego de fractales que expande y reduce. Con ese oxímoron y con esa sensación, termino en la mitad de una nada que se dijo; ahora, debo salir a tomar el subte nuevamente a Estación Constitución.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-1402601647408036020?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/1402601647408036020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=1402601647408036020&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1402601647408036020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1402601647408036020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/08/las-damas-de-bellatin-palabras-o.html' title='Las damas de Bellatín: ¿palabras o prótesis?'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TGQWaHEubjI/AAAAAAAAAWA/xmY_Oh7FZjY/s72-c/Ballatin600.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-5149206338846975344</id><published>2010-07-28T22:14:00.006-05:00</published><updated>2010-07-28T22:22:32.453-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujica Lainez Manuel'/><title type='text'>Etimología Urbana: o cómo meter fantasmas en tu Historia</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mujica Laínez, Manuel.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Misteriosa Buenos Aires.&lt;/span&gt; DeBols!llo. Barcelona. 2007. 284 págs.&lt;/blockquote&gt;Y de repente caí en Buenos Aires. Caer es el verbo apropiado porque cuando se llega a una ciudad, las preguntas son el diario vivir y se siente que se ha caído: no se conocen las historias secretas que van nombrando las calles y los edificios. Una de las pocas historias que tenía en Bogotá, era la historia de la calle “Cabeza de perro”, en la cual aparecía de cuando en vez el fantasma de un perro sin cabeza; aún hoy la pregunta que queda es ¿Por qué nombrar una calle justamente con aquello de lo que carecía el can? Cuando caigo en Buenos Aires, no disfruto de historias, nombres, ni espacios; tengo que preguntarlas, debo buscarlas. En mi primera semana en esta ciudad, los únicos referentes eran los musicales: las calles y los barrios aparecen sincrónicamente con su propia banda sonora. Quería encontrar referentes literarios pequeños, pero me di cuenta que, mientras leía, pasaba encima de los nombres de cafés, y edificios, y solo tenía los grandes lugares: Parque Lezama, Avenida 25 de Mayo, Corrientes. Entonces aparece en una biblioteca ajena el nombre de un autor que me recomendaron (saludos Edgar) cientos de veces. Y al leerlo los nombres de los próceres tienen sentido, la historia se arma de nuevo sobre la literatura y puedo ver algunos lugares con la mirada que me entregó Manuel Mujica Laínez y su “Misteriosa Buenos Aires”.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TFDydXUW6QI/AAAAAAAAAVw/wbFnQpOpWAo/s1600/lainez+foto.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 248px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TFDydXUW6QI/AAAAAAAAAVw/wbFnQpOpWAo/s320/lainez+foto.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499161731308906754" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;Mujica Laínez es uno de esos autores argentinos que no tienen el reconocimiento mediático de Borges o Sábato, pero que vivieron en la misma época y que fueron tapados –me cuentan- por su pensamiento político. En “Misteriosa Buenos Aires”, Mujica Laínez hace una de las cosas que más me interesan de la literatura: contar la historia a partir de personajes marginales. El libro se compone de pequeños cuentos (dos a cinco páginas) ambientados en épocas específicas y ordenados de manera cronológica: empieza en 1536 y termina en 1904. En cada una de estas historias se narra un instante, un momento efímero el cual se construye desde lo cotidiano. Los cuentos –de disímil calidad- retoman los lugares internos: lejos de representar la historia desde grandes personajes constitutivos, Mujica Laínez se interesa por hablar de los plateros, los vendedores, los empleados y las yerbateras; y los ubica en sus casas o en cafés cerrados, o remite las historias a espacios específicos (como una ventana o una puerta). Esta insistencia a plantear los cuentos en espacios específicos y en instantes cortos, hace que la revisión histórica se plantee en la construcción misma de la ciudad y de la identidad. Pero esta revisión no es sólo realista; como acostumbra Mujica Laínez, mezcla elementos históricos con narraciones mágicas o extraordinarias. El resultado de esta mixtura, es la exposición simultánea de la crónica y la ficción, haciendo que los dos elementos disímiles formen parte del mismo nivel ontológico. En ocasiones, inserta elementos supuestamente mágicos, los cuales son resueltos de manera realista, haciendo más móvil este desplazamiento de lo ficcional a lo no ficcional; en otros casos el movimiento es contrario, ya que nombra personajes históricos o calles específicas en cuentos de corte netamente fantástico. El carácter dual va formando una imagen de ciudad Misteriosa (tal y como reza su título), la cual establece parámetros de reconocimiento que a la vez acercan (cotidiano) y alejan (extrañamiento histórico). Es justo ahí, en ese límite difuso que propone Mujica Laínez, en el cual se halla lo extraño, la posibilidad de la fantasía y la ficción como límite del arte y límite de la Historia. Otro de los elementos importantes de los cuentos de “Misteriosa Buenos Aires” es la estructura temporal que se utiliza en un importante número de historias. Dado que todos surgen de momentos muy cortos, generalmente establecidos en el clímax de la historia, el proceso temporal se plantea desde un presente inicial confuso, el cual se arma con un pasado que le sigue y que cuenta las situaciones que obligaron al personaje para llegar al clímax (el cual es el corpus del relato). Al final, retoma ese presente inicial para darle fin a ese clímax anunciado desde el inicio. Esta forma temporal crea dos importantes características: mantiene una tensión narrativa que está presente desde el inicio y le da cierta calma al final, dado que el corpus está narrado como una larga digresión que le quita un poco de peso al desenlace. Si bien estas dos características parecerían contrarias en un inicio, Mujica las maneja muy bien al darle tiempos narrativos (en este caso hablo de los momentos de habla) diferentes que retoman y alejan al lector en su acto de lectura. Para terminar, es necesario nombrar que la construcción de los personajes es otro de los aciertos del escritor argentino. El momento más claro en el que esto se produce, es cuando el narrador es un tomo de “Pablo y Virginia” o cuando toma la voz el azulejo de una casa. Es justamente en esas voces en las cuales es posible apreciar cómo la marginalidad produce una mirada histórica válida (mirada que es diferente a la de la historia oficial), y cómo la literatura se vale de herramientas de esa historia-otra para establecer nuevos referentes en los cuales la historia es un telón de fondo. Es &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TFDypBZC06I/AAAAAAAAAV4/fBp_oHmk1tI/s1600/51WYPF7SXSL.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TFDypBZC06I/AAAAAAAAAV4/fBp_oHmk1tI/s320/51WYPF7SXSL.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499161931581412258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;por eso que vale la pena recordar uno de los apartes del libro en el cual se puede apreciar eso:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;blockquote&gt;“Me sobrecogió la sensación rarísima de que estaba viviendo un episodio aparte de los que sacudían a la ciudad. Fue (…) como si la lucha de las calles y de las azoteas no tuviera significado en sí misma, como si solo sirviera de encuadramiento remoto a otro drama, íntimo, agudo, sutil, del cual éramos los únicos protagonistas.” (P. 169)&lt;/blockquote&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Llevo diez días en Buenos Aires, desde mi llegada los edificios empiezan a pasar de la sorpresa a la cotidianidad. Pero el libro de Mujica Laínez me ha permitido que esa cotidianidad no llegue tan rápido, que descubra en cada nombre un significado, una historia, un personaje. Los letreros de las calles tienen ahora reminiscencias. La caída finalmente no es tan fuerte, y solo es caída mientras miras el sitio en el cual has aterrizado; después de eso, después de un libro como “Misteriosa Buenos Aires”, la caída se convierte en viaje.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-5149206338846975344?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/5149206338846975344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=5149206338846975344&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5149206338846975344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5149206338846975344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/07/etimologia-urbana-o-como-meter.html' title='Etimología Urbana: o cómo meter fantasmas en tu Historia'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TFDydXUW6QI/AAAAAAAAAVw/wbFnQpOpWAo/s72-c/lainez+foto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-25020476904722045</id><published>2010-05-29T20:00:00.006-05:00</published><updated>2010-05-29T20:15:56.482-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oz Amos'/><title type='text'>Tintín socializa en la Biblioteca</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Oz, Amos.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;De Repente en lo Profundo del Bosque.&lt;/span&gt; DeBols!llo. Barcelona. 2007. 151 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Mi madre se preocupaba mucho cuando yo era niño. De su boca escuché por primera vez la palabra misantropía al momento en que me pidió, casi rogándome, que saliera de casa. Yo vivía todo el tiempo en mi cuarto leyendo libros, cómics y dibujando en hojas tamaño carta escenas de un final nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En una acción desesperada, decidió convencerme de una socialización necesaria y me hizo ver cómo los miércoles en la biblioteca de la ciudad hacían una reunión que se llamaba “la hora de lectura”. Fui casi a regañadientes, pero esa salida a la biblioteca me encerró aún más. Las lecturas que hacían me parecían simples, las voces que repetían los renglones y mostraban los dibujos eran –en opinión de esa época- efectistas. Al menos encontré a Tintín que me sacó de esa modorra y me llevó a volver a la biblioteca. Igual, los intentos de socialización por la biblioteca terminaron en un llamado a mi madre por parte de un par de preocupados psicólogos (pero, como dice Ende, esa es otra historia y la contaré en otro momento). Ahora, regreso a muchos de esos libros infantiles gracias a un pequeñín de tres años (un saludo Matías), los cuales le leo maravillado. Ahora comprendo los diferentes niveles de lectura, ahora sé que los libros no eran efectistas, el efectista era yo. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TAG6pblmqVI/AAAAAAAAAVc/x7HH5mAQ8xM/s1600/OZ_AMOS_06_141002.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 256px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TAG6pblmqVI/AAAAAAAAAVc/x7HH5mAQ8xM/s320/OZ_AMOS_06_141002.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476863842802116946" /&gt;&lt;/a&gt;Entonces deseo tener esos cinco o seis años de nuevo y sentirme sorprendido. Aunque sé que ya no es posible. Pero hay sensaciones que se acercan mucho; sensaciones como la que produce la lectura de “De Repente en lo Profundo del Bosque” de Amos Oz.&lt;br /&gt;Al autor Israelí lo había escuchado muchas veces, principalmente vinculado al premio Nobel. Miraba sus libros en ventas de segunda pero nunca recordaba comprar uno. Hasta que, por raras coincidencias que no voy a explicar aquí, resulté con “De repente en lo oscuro del bosque”. Nunca imaginé que me encontraría con un libro infantil. La literatura infantil ha sido subvalorada por la academia y la crítica; casi siempre se la ha utilizado para observar las estructuras y las morfologías (y que no lo niegue don Vladimir Propp); pero no se ha observado su valor estético y literario. El hecho que Oz recupere un lenguaje y una estética infantil para mostrar el problema profundo de la memoria histórica, pone a este libro en un nivel diferente. Lo que Oz logra en este libro es combinar una profundidad conceptual con una cualidad interesante de los libros infantiles: la argumentación sencilla. Una de las particularidades de los libros dirigidos a niños es que las argumentaciones no pueden ser armadas de manera compleja y difícil (imaginen un libro infantil escrito por Kant, por ejemplo); dicha forma argumentativa ha producido literatura fácil y rápidamente olvidable (imaginen ahora una literatura medieval desplazada a un mago adolescente al que llamaremos aleatoriamente Harry), pero Oz logra darle una densidad a esas argumentaciones simples. Me explico. En la actualidad, tanto el lenguaje, como la simplicidad de las tramas en los libros infantiles y adolescentes es casi que una obligatoriedad (no era así antes, Lewis Carroll lo demostró); desde ese punto de aparente simplicidad, Oz aborda el problema de la memoria histórica, el trato con los animales, la pérdida de un ser cercano, el valor del otro como individuo, lo simbólico-social del silencio, la diferencia entre norma creada y norma necesaria, etc. Lo que hace Oz es darle un peso específico a lo infantil, y lo logra manejando dos extremos: la inocencia pura versus la experiencia corrompida, lo que lleva a la pregunta específica (y real por lo inocente) versus el ocultamiento vergonzante de la verdad. El uso de lo infantil como base también permite a Oz manejar diálogos sencillos y fuertes (dado que se enmarcan en esa dupla contrastante de la que hablamos); y personajes que bien pueden plantearse como personajes-tesis. Los personajes están muy bien establecidos y descritos (otro de los requerimientos propios de lo infantil): La maestra, El pescador, La panadera; esto hace que el desarrollo mismo de la historia produzca elementos que algunos podrían describir como clichés, pero que enmarcan el relato en un mundo propio y muy bien concebido. Los dos personajes centrales: Mati y Maya, tienen todo lo necesario para ser unos héroes prototípicos: pasan de la cobardía a la valentía, de las preguntas sencillas a las respuestas complejas, del silencio al grito devastador. Las imágenes llevan el texto como un río que fluye (descripción que se encuentra al final de los diez primeros capítulos) y el lenguaje es el indicado para niños. Tras toda esta estructura infantil, se plantea un fondo social que, si bien no está presente de manera clara, es obviamente el manejo de la historia y la memoria frente al Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Las coincidencias (manteniendo las proporciones) entre la propuesta de Oz y de Primo Levi son asombrosas. El papel que le dan ambos autores a la dupla silencio-olvido/escritura-&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TAG63ecqeTI/AAAAAAAAAVk/iyCmxvh5DGc/s1600/De-repente-en-lo-profundo-del-bosque-BOLSILLO1_libro_image_big.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 213px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TAG63ecqeTI/AAAAAAAAAVk/iyCmxvh5DGc/s320/De-repente-en-lo-profundo-del-bosque-BOLSILLO1_libro_image_big.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476864084088092978" /&gt;&lt;/a&gt;memoria, es fuerte y muy bien estructurada. En el caso de Oz, estas propuestas se representan en pequeñas acciones (casi imperceptibles) que le dan un valor simbólico (y que no tienen casi valor argumental) al acto de callar, de hablar, de huir, etc. “De repente en lo profundo del bosque” es un libro que puede no funcionar en muchos aspectos: tiene una gran cantidad de clichés, personajes prototípicos, elementos conocidos y repetidos, palabras extrañas y problemas con la verosimilitud; sin embargo es justo en esos elementos en los que Oz acierta. El autor Israelí juega a crear nuevos significados y profundidades con elementos cotidianos y habituales. Como si pintara una obra de arte con crayolas. Como si dibujara a Tintín con unos dedos untados de tempera.&lt;br /&gt;Durante toda mi lectura imaginaba a Mati (uno de los personajes principales) rubio de ojos claros y una sonrisa gigante y constante. Eso ocurre porque el pequeño al que, ahora, le leo cuentos se llama justamente así: Mati. Lo veo sorprenderse con las historias del elefante Elmer y el Willy de Anthony Browne. Espero que se siga sorprendiendo con todas esas historias, espero leerle en voz alta -dentro de un par de años- el libro de Amos Oz, espero que no crea simples esas historias. Quiero que salga y juegue y lea y quizá, en una de esas salidas, encuentre ese libro que le cambie la vida, así como lo hizo conmigo Tintín.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-25020476904722045?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/25020476904722045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=25020476904722045&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/25020476904722045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/25020476904722045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/05/tintin-socializa-en-la-biblioteca.html' title='Tintín socializa en la Biblioteca'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TAG6pblmqVI/AAAAAAAAAVc/x7HH5mAQ8xM/s72-c/OZ_AMOS_06_141002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7922134894646396664</id><published>2010-05-17T20:57:00.007-05:00</published><updated>2010-05-17T21:09:13.003-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Houellebecq Michel'/><title type='text'>La de-construcción de un carro lleno de arena</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Houellebecq, Michel.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Plataforma.&lt;/span&gt; Ediciones Anagrama. Barcelona. 2002. 316 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Cuando era pequeño, alguien me dio mi primer carro de juguete. No recuerdo quién; era la época en que los regalos se Debían dar. Era un carro deportivo, azul y funcionaba halándolo hacia atrás para que tomara impulso (“de fricción”, lo llaman algunos). Era la primera semana del jardín infantil, tendría cuatro o cinco años; así que llevé mi nuevo juguete a la escuela. Unos niños conocidos (con el tiempo se convertirían en los “malos” de la clase) me recomendaron que lo hiciera correr por el cajón de arena, ya antes lo habían hecho y “lo hace muy bien sobre la arena”, dijeron. Al halarlo hacia atrás, la arena se metió entre la cuerda y los piñones y, en resumen, el carro se estropeó. Los niños se fueron riéndose (creo recordar que uno dijo que sabía que eso iba a pasar), y yo quedé con mi nuevo autito inservible. Nunca comenté lo que pasó. Sentía vergüenza por haber sido estafado de esa manera (en realidad aquí lo comento por primera vez en mi vida). En casa, inventé cómo había dejado el carro en casa de un amigo y me decidí a arreglarlo por mí mismo. Lo desbaraté y lo volví a &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S_H2fK3BlfI/AAAAAAAAAVU/o_fJXLkinIc/s1600/houellebecq.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 280px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S_H2fK3BlfI/AAAAAAAAAVU/o_fJXLkinIc/s320/houellebecq.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472426037583386098" /&gt;&lt;/a&gt;armar mil veces. Era interesante ver cómo  la cuerda se enrollaba y entender de manera lógica el funcionamiento del juguete. Nunca lo armé de nuevo. Sabía mil y un cosas sobre el carro, pero nunca pude jugar con él. Esa escena escondida de mi vida estaba reprimida, pero volvió a salir a flote hace poco. Y la recupero gracias a un nuevo libro que sale de las manos de un amigo (gracias Manuel): “Plataforma” de Michel Houellebecq.&lt;br /&gt;Ya con anterioridad había leído “La posibilidad de una isla” y fue uno de los mejores libros ese año. Con esa idea abordé “Plataforma” pero la sensación no fue igual. El libro de Houellebecq (que según María se pronuncia Güelbek) se arma como un rizoma cuyas ramas no logran atarse al tronco central. La historia principal no se desarrolla desde el cambio y la transformación del personaje central, sino la manera en la cual se arma una campaña turística. Desde el inicio se propone una idea interesante que nunca se desarrolla. Ya en la página 150 el lector quiere saber la manera en la cual se desenvolverá la campaña, pero ese es un ítem que aparece como real en las últimas 30 páginas.  Hay una promesa constante de acción, promesa que se queda (casi hasta el final) en eso: una promesa. Es la misma idea del carro a fricción. Al cerrar el libro se sabe mil y un cosas sobre el turismo sexual, pero nunca se da la opción de jugar con él. El libro –creo- está armado como un constante relleno de elementos sexuales, críticos, filosóficos y religiosos; los cuales le dan cuerpo a una historia que (de no estar los elementos de relleno) resulta aburrida y sosa. Es así como después de diez páginas de estudio concienzudo de la forma en la cual piensan los mochileros europeos, aparecen (por arte de magia) dos párrafos en los cuales se narra la visita a un prostíbulo o un trío sexual, sólo para encontrar diez páginas más del mismo estudio sociológico. Algunas escenas sobran o son totalmente descartables, al igual que comentarios gratuitos sobre el islam, la situación política de Cuba o la inseguridad de París. Houellebecq apuesta a la acidez y el morbo, pero su apuesta nunca logra cohesionarse con la historia central. Esas apariciones esporádicas de elementos críticos son interesantes e importantes, pero nunca logran profundidad, ya que su extensión y las posibles conexiones internas que se manejan en el texto, no existen. Por momentos pareciera que el autor francés mezcla un libro de ensayos y uno de literatura, los cuales ha escrito de manera separada y los une sin que exista una razón para que estén en un solo tomo. Igual ocurre con muchos personajes los cuales describe de manera pormenorizada (tanto física como mentalmente) para que desaparezcan del texto treinta página después sin dejar un aporte relevante en la construcción de la trama. Es, por lo tanto, un libro fragmentado. Ya la fragmentación se da desde la división del texto en tres apartes grandes. El primero, que describe el viaje turístico del protagonista a una isla en el pacífico sur, es interesante y lleno de ideas que se pueden desarrollar; sin embargo, en el desarrollo de la trama el elemento real de importancia es conocer a uno de los personajes. Cuando se pasa a la segunda parte, es como si el lector se encontrara con un nuevo texto. Las relaciones con la primera parte son escasas (se remiten al personaje de la primera parte) y el libro –con una pequeña acotación- bien hubiera podido iniciar ahí. Así como ocurre con este ejemplo, todo el libro se arma desde elementos sueltos y explicaciones no-pedidas. Al final, el lector puede ver cómo se desarrolla el espacio del turismo (centrándose en el turismo sexual del tercer mundo) desde los creativos de las campañas, hasta quienes se encargan de ponerlos en acción en diferentes países, pasando por los animadores de fiestas, las mucamas que prestan servicios sexuales y la organización de planes cortos; siente que ha leído un muy (y sincero) libro teórico de Hotelería y Turismo, pero no un gran libro literario. Leo ahora que este libro estableció a Houellebecq como un autor conocido mundialmente y profundamente mediático, dadas sus alusiones al islam; bien, dichas alusiones no aparecen más que en tres páginas y no se relacionan casi de ninguna manera con la propuesta narrativa del texto. Hay que reconocer que el libro se conforma como una respuesta agresiva al pacato pensamiento moral de occidente respecto al tercer mundo. Es necesario decir que las reflexiones que se encuentran en todo el texto están muy bien armadas y desarrolladas de manera apropiada. La lógica filosófica de todo el texto es un buen ejemplo de contrargumentación a las ideas clásicas de “decoro” y “buenas maneras”. La descripción de las escenas sexuales (que no faltan en todo el libro), son juiciosamente estructuradas para la producción de &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S_H1TrUCg9I/AAAAAAAAAVM/98gQTvEljCE/s1600/houellebecq11.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 209px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S_H1TrUCg9I/AAAAAAAAAVM/98gQTvEljCE/s320/houellebecq11.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472424740624958418" /&gt;&lt;/a&gt;morbo y goce del lector. Pero de la unión de buenos fragmentos no necesariamente resulta una buena totalidad. Y ese es el caso que lo comprueba. Podemos ver las partes y cómo están armadas pero la arena no las deja unirse, y por eso no es posible jugar con el libro de Houellebecq; igual que el carro azul de fricción. Además, siempre que se desbarata un juguete dañado, es casi una ley que sobren muchas partes, que las partes se pierdan y que el juguete se guarde.&lt;br /&gt;Hace poco revolví la caja de mis recuerdos y encontré mi carro. El azul. Es extraño que, aunque boté muchos de los juguetes de mi infancia, ese auto dañado era uno de los que había conservado durante más de veinticinco años. Intenté por una última vez darle cuerda pero la arena seguía ahí. Lo guardé porque siempre lo revisaba, porque quería recordar cómo funcionan los juguetes sin tener que desbaratar otro. Es así como funcionan también ciertos libros en nuestra vida. Hay que recordarlos y tener en cuenta sus partes, para que así recordemos de manera precisa todo aquello que no debemos hacer con los nuestros.&lt;br /&gt;Dato final: al parecer hay película de “Plataforma”, y hay película de “La posibilidad de una isla” ¿es eso posible?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7922134894646396664?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7922134894646396664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7922134894646396664&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7922134894646396664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7922134894646396664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/05/la-de-construccion-de-un-carro-lleno-de.html' title='La de-construcción de un carro lleno de arena'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S_H2fK3BlfI/AAAAAAAAAVU/o_fJXLkinIc/s72-c/houellebecq.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-5730381684390844993</id><published>2010-05-10T19:29:00.008-05:00</published><updated>2010-05-10T20:15:21.966-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Palahniuk Chuck'/><title type='text'>Giros de tuercas (sueltas) y cómo encender la luz</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Palahniuk, Chuck.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Monstruos Invisibles.&lt;/span&gt; Ediciones DeBols!llo. Barcelona. 2009. 267 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco hablaba con un amigo que me recordaba con sorpresa el carácter cíclico del mundo (un saludo Jaime). Cuando me lo dijo, me di cuenta que esa frase era parte de ese carácter cíclico. Estaba en una librería de cuarto pisos, afuera llovía y las perneras del pantalón se me mojaban con el rebote de las gotas en el piso. Comprábamos una versión de “2001, una odisea espacial” de Arthur Clarke igual a la que había comprado yo hacía ocho años. Ese día, hace ocho años,  llovió. La compré en ese lugar, estaba con un amigo a quien le decía que me sorprendía que mi vida fuera cíclica. Y entonces, una revolución volvió a girar y las cosas se repitieron. Así este blog, con sus pocas entradas, ha dado otra vuelta. Hace mucho tiempo decidí empezar un blog para comentar libros. La  tarea no ha sido fácil, ha tenido importantes baches. Y sí, esto suena a nota de despedida, pero no lo es. Una de las funciones que tenía este blog, era funcionar como material mnemotécnico, y ahora empieza a producir sus frutos. Hace dos semanas un amigo me pasó un libro de Houellebecq, hace una semana una amiga me pasó un libro de Palahniuk. Y entonces me doy cuenta que el blog empieza con Houellebecq y con Palahniuk. Y estoy dispuesto a hablar de ellos dos aquí. Espero conocer muchos más escritores en este espacio, pero igual vuelvo de nuevo a Palahniuk; esta vez con “Monstruos Invisibles”.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S-ipPGQempI/AAAAAAAAAUE/Rlu1UCUeves/s1600/n39860039925_1742794_3030219.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 192px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S-ipPGQempI/AAAAAAAAAUE/Rlu1UCUeves/s320/n39860039925_1742794_3030219.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469807824284326546" /&gt;&lt;/a&gt;“Monstruos Invisibles” fue re-publicado hace poco en español (en versión comprable/conseguible), sin embargo es el tercer libro escrito por el autor norteamericano. Escrito en 1999, es un libro que tiene una propuesta estructural interesante que vale la pena revisar de manera puntual. Diferente a muchos autores, el caso de Palahniuk es el de una pérdida de calidad a medida que pasa el tiempo. Mientras la mayoría de escritores perfeccionan su técnica, Palahniuk –creo- baja su calidad. Desde el momento en que escribe su inolvidable “Club de lucha”, hasta que escribe su ballardiana (mala) copia de “Crash” llamada “Rant”; Palahniuk se aleja de los consejos de Tom Spanbauer y cae en lugares comunes que lo llevan a un aburrimiento similar al de los últimos libros de Breat Easton Ellis. Aún en “Invisible Monsters”, Palahniuk logra conservar una propuesta fresca y ácida que está presente tanto en su ópera prima, como en “Survivor”. En este caso, Palahniuk juega con el concepto de belleza y la idea (muy cyberpunk por lo cierto) de un cuerpo intercambiable por medio de las cirugías. Lo que propone Palahniuk con su libro es el quebrantamiento del concepto cartesiano de dualidad construido por la modernidad y se inserta en la duda por la relación entre la identidad física, sexual y mental, en tiempos de Cirugía Plástica. Palahniuk juega en todo el libro con sorpresas argumentales de cambios de rol y descubrimientos inesperados (reconocimientos o anagnórisis diría Aristóteles). Si bien estos reconocimientos estarían presentes en obras como “Asfixia”, los cuales darían una vuelta de tuerca a todo el libro, en “Monstruos Invisibles” no sólo gira la tuerca una vez, sino muchas. Me sorprendí al encontrarme con este recurso a mitad del libro y pensé en una construcción repetida en el autor, pero a medida que avanza, las vueltas de tuerca aparecen una tras otra convirtiendo al libro en un intricado laberinto de ramificaciones e interpretaciones. Siempre critiqué los trucos que llamo “sacar conejos del sombrero”, pero en este caso ese truco me sorprendió. Palahniuk agota el recurso hasta sus límites extremos y deja al lector con la sensación (hasta el penúltimo capítulo) de que no entiende del todo lo que sucede. El autor hace bien en prevenir al lector de esta situación (en el segundo capítulo) al comparar su estructura con la lectura de una revista Vogue. Dice que una de esas revistas nunca se leen de manera lineal y que utilizará esos mismos cambios temporales para contar su historia diciendo que “el lector siempre sentirá que hay algo que se escapa”. Es justamente esta estructura la que permite girar el argumento tantas veces sin que suene impostado o aleatorio. La atemporalidad del narrador, junto con el cambio constante de nombres, de espacios y de tiempos; hace que este rompecabezas narrativo funcione y se pueda disfrutar. Aunque vale la pena aclarar que por momentos es posible ver “las costuras del texto” (como diría un director de taller), las cuales son tapadas hábilmente con imágenes grotescas y descripciones excesivamente escatológicas. Y es justo ese otro punto que vale la pena resaltar de este texto: la crudeza. Si bien la obra inicia con una casa incendiada, un disparo, vestidos barrocos y escenas sexuales de baja calaña; este es sólo el inicio de una serie de escenarios bizarros, acciones incongruentes, vestuario estrambótico y datos sangrientos que permite el goce morboso de la novela. De fondo, la crítica al concepto de belleza como poder, la omnipotencia de las cirugías y la venganza como posibilidad moral, aparecen y desaparecen con el ir y venir de las diferentes historias que confluyen en el personaje principal. Es así como el morbo grotesco está presente como chispas que están desperdigadas por todo el libro y se explican con la forma típica de Palahniuk. He encontrado una forma de explicar(me) en qué consiste &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S-ipWIAgSiI/AAAAAAAAAUM/yMQEutaGIcc/s1600/Monstruos-invisibles-BOLSILLO_libro_image_big.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 209px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S-ipWIAgSiI/AAAAAAAAAUM/yMQEutaGIcc/s320/Monstruos-invisibles-BOLSILLO_libro_image_big.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469807945013283362" /&gt;&lt;/a&gt;esa forma típica: me pregunto y pregunto: ¿saben cómo funciona realmente un bombillo?, y ¿la electricidad?, y ¿un tomacorriente?, ¿y un switch de luz?; bien, Palahniuk se aprovecha de nuestra ignorancia y nos la escupe en la cara… y como premio de consolación nos explica eso y mucho más.&lt;br /&gt;Hay dos tipos de personas que se pueden acercar a “Monstruos Invisibles”: aquellos fans de Palahniuk que ya lo conocen (si eres de estos, seguro sabes qué es “The Cult”) y los curiosos que han escuchado, con morbo, algo del autor norteamericano. Los unos y los otros quedarán satisfechos. Los segundos estarán felices con las escenas sangrientas y las descripciones barrocas de fluidos y líquidos fisiológicos. Los primeros volverán a encontrar en este libro las herramientas que Palahniuk ha sabido utilizar tan bien en “Choke” o “Survivor”. Pero si eres de una tercera clase de lector (poco conocido), aquel que se acerca a “Monstruos Invisibles” esperando una novedad en Chuck, que quiere ver cambios significativos y novedades sorprendentes, no lo leas. No leas más que un libro de Palahniuk y, si quieres, mira las adaptaciones cinematográficas. Porque Chuck es uno de esos autores que nos recuerdan que el mundo es cíclico y que no tardamos en dar una vuelta, y una más, y una más, y una más…&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S-iqFD1w6xI/AAAAAAAAAUU/4vzTI1uzTl0/s1600/invisible-monsters-xander-lg.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 222px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S-iqFD1w6xI/AAAAAAAAAUU/4vzTI1uzTl0/s320/invisible-monsters-xander-lg.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469808751348345618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Bonus track: poster ficticio de una adaptación al cine de "Invisible Monsters". (Sí, es Jessica Biel).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-5730381684390844993?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/5730381684390844993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=5730381684390844993&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5730381684390844993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/5730381684390844993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/05/giros-de-tuercas-sueltas-y-como.html' title='Giros de tuercas (sueltas) y cómo encender la luz'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S-ipPGQempI/AAAAAAAAAUE/Rlu1UCUeves/s72-c/n39860039925_1742794_3030219.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7482682411942985743</id><published>2010-04-12T18:05:00.007-05:00</published><updated>2010-04-12T18:31:48.738-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hrabal Bohumil'/><title type='text'>Un ruido solitario cantado por Elliot Smith</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Hrabal, Bohumil.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Una Soledad Demasiado Ruidosa.&lt;/span&gt; Ediciones Destino. Bogotá. 2009. 160 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Hay días en que el lenguaje no nos alcanza. De los cientos de miles de palabras del español, hacen falta unas cuantas que logren describir momentos de lucidez/absurda o de nostalgia/alegre. Una de esas palabras es la que me hace falta al escuchar los discos de Elliot Smith. Hace dos días salió a la venta el disco remasterizado “Roman Candle” de Elliot Smith y, con la noticia, vuelvo a las imágenes del fabuloso cortometraje “Lucky three”, donde Jem Cohen logra convertir en tomas simples las profundas letras de Smith. Y hay muchas cosas que decir sobre Smith, cosas que van desde su escueta participación en los premios Oscar del 1998, a su extraña muerte (“suicidio” dicen los medios) de dos puñaladas en el corazón.  Muchos, ahora, quieren atribuirse el derecho de ser los continuadores del cantante estadounidense. Entonces, aparecen cantautores con cara de depresión y una guitarra acústica, reclamando letras ajenas y acordes imitados. Los críticos hablan del “intimismo” tipo Elliot y consagran a figuras que no son tal. Pero Elliot solo es posible compararlo con Elliot. Y parafraseo entonces una descripción puntual y certera sobre lo que significa: sus letras eran simples, esa conjunción de palabras se le pudo haber ocurrido a cualquiera, pero se le ocurrieron a él. Y esa es la mejor descripción de una obra de arte. Esas palabras sólo le pertenecen a los genios, así que no dudo en entregárselas a otro genio y a su mejor obra de arte: “Una soledad demasiado ruidosa” de Bohumil Hrabal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S8Os7p8AcyI/AAAAAAAAATs/WQ2ZhP9y7Ag/s1600/Hrabal-1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 198px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S8Os7p8AcyI/AAAAAAAAATs/WQ2ZhP9y7Ag/s320/Hrabal-1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459397314172973858" /&gt;&lt;/a&gt;El pequeño libro de Hrabal sólo se podría describir como música en prosa. En “Una Soledad Demasiado Ruidosa”, el autor Checo (gentilicio que suena anacrónico últimamente) logra crear a un personaje pleno, complejo e inolvidable: Hanta. Este personaje está enmarcado en el mismo árbol genealógico de Akaki Akakievich, Gregorio Samsa y John Isidore. Y no es un error compararlo al mítico personaje de “El Capote”, ni decir que es una versión mejorada y extendida del cuento ruso. Como bien anotaría Eichembaum sobre “El Capote”, una de las grandes virtudes del cuento se encuentra en su sonoridad (¿Qué más podría decir un formalista?) y es justo ahí donde gana más valor el libro de Hrabal (Habrá que agradecer también tan buena traducción, confirmada con una biografía de Hrabal por la misma autora y un libro de conversaciones con el autor Checo). En el libro, es posible ver cómo el lenguaje cadencioso de Hanta logra convertir en hechos poéticos imágenes que mezclan lo poético y lo grotesco (algo parecido a Gógol cuando dice “lapki pod aplike”). La manera en la que Hrabal logra tal cometido, es a través del contraste y la sonoridad. El contraste funciona desde la misma conformación del personaje principal: un triturador de papel viejo con el conocimiento de dos formas de saber: la académica y la vivencial. El movimiento que realiza el personaje en estos campos, le permite a Hrabal desplazarse hacia varias puntualizaciones sin dejar de lado una visión dialéctica. Es así como el libro se edifica desde pequeños momentos independientes que se reconstruyen en la mente de Hanta y que –en un inicio- parecen individuales; unidos solamente por repeticiones gramaticales y frases cacofónicas. Esos pequeños momentos funcionan en la novela de diversas formas: permiten el movimiento libre en el tiempo narrativo, logran completarse como imágenes poéticas (además, son evocadas) y se siguen encadenadas desde el contraste. Así, es posible encontrar escenas de moscas destripadas, rebeliones de ratas, recuerdos escatológicos y encuentros patéticos; seguidas de una comparación metafísica entre las ideas del Cristianismo y de Lao-Tse o comentarios a Kant, Gauguin, Camus o Séneca. Parecería imposible unir estos dos extremos opuestos, pero Hrabal encuentra la forma ideal de lograr una comunión perfecta: a través de forma narrativa y lenguaje. Contrario a Akaki (perdón por la insistencia, pero los parecidos son abrumadores), Hanta narra su propia historia. No hay una voz que juzgue y que cree la atmósfera de patetismo que se ven en “El Capote”, sobre Hanta caen las dos voces (la grotesca y la sublime) que logran un contraste unificado en todo el libro. La voz de Hanta es poderosa y es capaz de viajar desde las inmundicias de los subterráneos de Praga, hasta filosofías que pasan por Demóstenes, Platón, Sócrates o Schopenhauer. Al final del texto, cada una de los pequeños diamantes que Hrabal ha dejado desperdigados por el libro, se unen, al desarrollarse la crítica profunda del texto: &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S8OtDNXCLrI/AAAAAAAAAT0/e9TIN-vIMao/s1600/DSC09986.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S8OtDNXCLrI/AAAAAAAAAT0/e9TIN-vIMao/s320/DSC09986.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459397443940658866" /&gt;&lt;/a&gt;la modernidad como aquello que desplaza aquello que considera “inútil”. Es ahí cuando el autor regresa a los contrastes y retoma todas las aparentes contrariedades -instauradas en Hanta con toda delicadeza- y las convierte en un cuerpo único. Aparece entonces un elemento más poderoso en juego: la modernidad como herramienta del tiempo que todo destruye (“Destructor de formas”, diría Philip Dick). Es ahí cuando en el texto aparece el trasfondo real de Hanta: el absurdo. No un absurdo tipo Ionesco o Alfred Jarry, sino uno más real (sí, y más profundo que Ionesco) que encontramos en la cotidianeidad. Una cotidianeidad solitaria y ruidosa (debo admitirlo, uno de los mejores títulos que he visto en los últimos años). Es por esto que Hrabal decía que todos sus libros estaban basados en un día a día, que era SU día a día. Rechazaba los premios y la vida social de escritor, eligiendo tomar cerveza en los bares desolados de Praga. Una vida sencilla pero completa, como sus novelas, a las cuales no les sobra una sola palabra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1997, después de salir de uno de esos bares de Praga, a los ochenta y tres años, el cuerpo de Hrabal cayó de un quinto piso. Nunca se supo si lo suyo fue accidente o suicidio. Seis años y unos cuantos meses después, el cuerpo de Elliot Smith era recogido. A los treinta y cuatro años, Elliot dejó de cantar por dos puñaladas en el pecho. Nunca se supo si lo suyo fue suicidio u homicidio. Dos genios que, más que su muerte misteriosa, nos dejan un aliento de vida gracias a eso que el lenguaje se niega a entregarme como adjetivo pero que, estoy seguro: existe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7482682411942985743?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7482682411942985743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7482682411942985743&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7482682411942985743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7482682411942985743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/04/un-ruido-solitario-cantado-por-elliot.html' title='Un ruido solitario cantado por Elliot Smith'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S8Os7p8AcyI/AAAAAAAAATs/WQ2ZhP9y7Ag/s72-c/Hrabal-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6736208269049192839</id><published>2010-04-04T21:26:00.007-05:00</published><updated>2010-04-04T21:53:01.384-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rozo Andrea'/><title type='text'>Sobre los autógrafos fragmentados</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Rozo, Andrea.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Turismo Orgánico.&lt;/span&gt; UNAL (Ópera Prima). Bogotá. 2010. 114 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Antes me consideraba un cazador de autógrafos. Asistía a eventos y cocteles para solicitar a los escritores que me firmaran la primera página de un libro. Entonces venía la pregunta del ¿Cómo te llamas?, y una dedicatoria taquigrafiada en letra de médico somnoliento. Si la caza no era una acción solitaria, sino grupal, la desilusión se presentaba rápido. Las dedicatorias iguales, las firmas cansinas idénticas. Ahora, casi no cazo autógrafos aunque lo hago de vez en cuando para (en tiempo libre) revisar lo que me escriben. Así que reviso algunas. Tengo un tachón en “historia secreta de Costaguana” que aún me pregunto de qué se trata; un par de rayones tras la portada de “por favor rebobinar” en las que Fuguet me inscribe oficialmente como parte de la “hermandad cósmica” y un caluroso mensaje de Ramón Illán Bacca en el que me invita a seguir hablando por medios electrónicos. No me gustan los autógrafos donde pareciera que el autor te hubiera regalado el libro (al final lo compré con mi dinero ¿no?); son justamente los amigables, los personalizados los que me agradan: los que me hablan a mí como persona.  Hace poco obtuve uno de ellos. Y eso le dio mucho más valor a mi nuevo libro: “Turismo Orgánico” de Andrea Rozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7lPLc7eu1I/AAAAAAAAATc/YD8Y4LdHcmQ/s1600/DSC09866.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 303px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7lPLc7eu1I/AAAAAAAAATc/YD8Y4LdHcmQ/s320/DSC09866.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5456479481698892626" /&gt;&lt;/a&gt;“Turismo Orgánico” es un libro no convencional. Uno de esos textos que funcionan como ejemplo para contradecir a quienes creen que con la novela no se puede ser novedoso y para los efectistas que se escampan en la acción. Me explico. El elemento que más sobresale en el texto es el manejo del lenguaje. Similar a los textos de Lobo Antunes, la acción se desplaza a un segundo lugar para subrayar el manejo con las palabras. Es así que la novela se arma como un texto corto que no sobresale por su extensión, sino por su intensidad. Es interesante ver, por ejemplo, una considerable reducción en el uso de los adjetivos y las metáforas puntuales que buscan mostrar, en lugar de complementar. El hecho de que la acción sea relegada a un segundo lugar, hace que el texto sea difícil de leer. En un mundo editorial lleno de libros en los que lo actancial lleva la mayor parte (cosa que, me parece, va más hacia lo cinematográfico y deja a un lado la herramienta de la literatura: la palabra) enfrentar la sobrecarga de imágenes simbólicas, juegos de palabras, desplazamientos entre oral - escrito y una estructura que tiende a lo caótico, dificulta entender los niveles y le asegura a la escritora un número pequeño de lectores dispuestos. Pero vale la pena hablar de cada uno de estos elementos. Básicamente, el libro está armado desde lo simbólico. Dicho simbolismo tiene como sustrato el nivel de interpretaciones que, desde el paralelo cuerpo-vivencia, puede dar pie a una lectura psicoanalítica. La importancia de un cuerpo fragmentado que se subraya (lo que conlleva una palabra fragmentada y una novela fragmentada) se presenta desde las primeras líneas. El desarrollo de la novela conllevará subrayar y mostrar diferentes aristas de dicha fragmentación; es así como la propuesta de lectura se desarrolla desde una “situación” inicial clarificada, la cual se complejiza al mostrarse desde diferentes personajes (eso explica la aparición tardía de personajes como la hermana y la madre). Hablando un poco sobre los juegos de palabra, es necesario anotar que dichos juegos no sólo se remiten a combinación entre palabras y letras, o cambios desde lo fonético. La escritora bogotana presenta una novela que propone el juego (el ludens) como un elemento desde el cual es posible armar la literatura. El juego es una combinación entre situaciones adolescentes con diálogos divertidos e irónicos, y un trasfondo que plantea problemas de fondo que bien podrían denominarse “existencialistas”. El juego no se presenta sólo en la historia, es un insertar al lector en el libro y proponer una lectura individual. Uno de estos juegos –por ejemplo- se relaciona de manera directa con el lenguaje. Hay tres claros momentos: el lenguaje del narrador, el de los diálogos (que es mucho más escueto) y el de los escritos de Daniela (personaje principal de la novela). En este último momento la autora se permite jugar con palabras que arman palabras, con diarios de tono rosa, con cambios en los nombres, y otros juegos que enriquecen (y, no lo niego, complejizan) la novela. Sobre la estructura vale la pena aclarar que es una estructura armada con precisión matemática (así lo hace la autora), pero un lector verá en la cantidad de títulos y subtítulos un orden que tiende al caos. La gran cantidad de divisiones (no sólo los capítulos, sino las partes dentro de cada uno de ellos) hace que el libro se fragmente en episodios que, al inicio, se intentan entender, para después dejarlos pasar, sin pretender puntualizar en ellos. A ello agregamos que los diferentes momentos temporales (varios pasados y un presente) los cuales intentan enmarcar los subtítulos, es más fácil entenderlos por contexto que por intitulación de los mismos. Para terminar quiero hablar sobre el riesgo de la autora: escribir una historia sobre adolescentes, de ámbito urbano y en la cual se desarrollan el amor y la desesperanza como temas recurrentes, y además salir bien &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7lPj_ZYdvI/AAAAAAAAATk/OAAB1ADwUVM/s1600/DSC09978b.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 215px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7lPj_ZYdvI/AAAAAAAAATk/OAAB1ADwUVM/s320/DSC09978b.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5456479903267976946" /&gt;&lt;/a&gt;librado, no es algo sencillo. Esos temas, personajes, lugares, etc., hacen que un escritor caiga fácilmente en clichés  y lugares comunes; pero ese no es el caso de este libro. ¿La razón?: retomar la herramienta de la literatura como materia primigenia. El valor está en el lenguaje, en el buen uso de las imágenes, en la construcción desde lo no-dicho, en la fragmentación simbólica del sujeto y del libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es una de las novelas que –lector agradecido por ello- nunca serán llevadas al cine, por el simple hecho de que no es posible hacerlo. Es una novela que (modificado) retoma el estilo del chileno Alejandro Zambra al presentar una obra corta, profunda y en la cual el trabajo artesanal es notorio. Eso me recuerda, ahora, el día que me encontré con Zambra en una librería, hablamos sobre Charly García y solicitó un descuento (lográndolo) diciendo que yo era un escritor famoso –vil mentira- y ¿señora no lo conoce?, ¿por qué no le hace descuentos? Aquel día no tuve dinero para comprar “Bonsái”, le hubiera pedido que me lo firmara. Aunque después lo solicité en la biblioteca, después lo leí en esa biblioteca, después lo presté a mi hermana, después lo dejé dentro de un taxi, después lo tuve que comprar, después me multaron con un mes sin sacar libros, después… y ¡bueno!, a veces los libros están destinados a otras historias y algunas son más interesantes que la firma de un autógrafo en un aburrido cóctel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6736208269049192839?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6736208269049192839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6736208269049192839&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6736208269049192839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6736208269049192839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/04/sobre-los-autografos-fragmentados.html' title='Sobre los autógrafos fragmentados'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7lPLc7eu1I/AAAAAAAAATc/YD8Y4LdHcmQ/s72-c/DSC09866.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6274175923411092613</id><published>2010-03-29T22:37:00.005-05:00</published><updated>2010-03-29T22:57:34.600-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dick Philip'/><title type='text'>¿Son simulacros las penúltimas verdades?</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Dick, Philip.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Penúltima Verdad.&lt;/span&gt; Martínez Roca (Super Ficción). Barcelona. 1976. 219 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Hay momentos que nos cambian la vida. A veces no los notamos. Tengo la suerte de tener absolutamente claro uno de ellos, creo, el más importante. Tenía nueve años y me recomendaron una película. La alquilé en Beta y (sólo, los demás se fueron por aburrimiento) la vi. Me impresionó tanto que, por primera vez, esperé los créditos y anoté el nombre del libro y el autor en quien la habían basado. La película: Blade Runner. El Libro: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? El autor: Philip K. Dick. Una semana después, visité a un amigo (gracias Totó) y, por una cuestión del destino, en su biblioteca estaba el libro. Entonces, lo leí y mi vida cambió para siempre. Tengo en mi biblioteca un libro de Philip Dick sin leer y me alegro por saber que sus libros son difíciles de conseguir. Sólo tengo en físico diez de las treinta y tres novelas que componen su obra. Entonces siempre habrá algo de PKD (como lo llaman ahora) que no conozco. Hace poco conseguí la biografía novelada escrita por Emmanuele Carrere y siento la necesidad de releer “Invasión divina”, por eso tomé ese libro que tenía guardado para un momento de quiebre. Las ansias por leerlo eran tantas, que hasta escribí un cuento basado en él. Pero el instante es ahora y, como siempre me pasa con él,  no me decepcionó la lectura de “La Penúltima Verdad” de Philip K. Dick.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7F1wxpnc9I/AAAAAAAAAS8/ChWWq9F0dFE/s1600/pkdwithcat.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 224px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7F1wxpnc9I/AAAAAAAAAS8/ChWWq9F0dFE/s320/pkdwithcat.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454270104544441298" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando comencé a leer “La Penúltima Verdad”, la idea de que casi todo lo que me gusta está basado en PKD, se subrayó. Al inicio, el texto parece una versión espacial y futurista de “Underground” de Kusturica, pero en el caso del libro la cosa no queda ahí. En realidad la idea de quienes se encuentran “bajo tierra” y “sobre la tierra” es el lugar desde el cual parte todo. Ahí es posible ver el avance que propone el autor: la dualidad de unos vs otros (malos vs buenos) no es la finalidad de libro, como en el caso de “time machine” de Wells, sino que es el inicio de una trama que toca varios hilos sensibles como la Historia, los medios de comunicación, la ética de la muerte, la política y la tiranía. Dado que el libro está escrito en la época final del autor californiano (que Pablo Capanna llama “metafísica”), deja a un lado los argumentos dialécticos y opta por una conjunción de personajes que se matizan con la existencia de los otros. Cada uno de los personajes que participan de manera activa en la trama posee un problema interno inicial que, ya de por sí, establece una profundidad ética compleja. Esa estructura inicial recuerda obras como “Tiempo de Marte” y lleva a pensar en un orden paralelo (entre Adams y Nicholas), pero esa estructura es rápidamente complejizada al momento en que aparecen y se desarrollan personajes como Lantano o Foote. Dick se atreve a plantear un libro en el que se desarrollan temas puntuales e intenta aclararlos para después insertar nuevos problemas que resignifican las partes anteriores, todo ello sin descuidar la trama. Podríamos así decir que el libro se podría dividir (separación que no tiene marcas textuales, el abuso lo cometo yo) en cuatro partes: una dialéctica, una Histórica, una política y, la final, una ética. Al momento en que cada una de estas partes (es decir los temas) se desplaza, el autor juega con el lector. Dick plantea personalidades fijas con las cuales el lector se acostumbra y siente identificación. Posteriormente, al insertar el nuevo dilema y casi sin que se note, esas posiciones se modifican tomando sentidos totalmente contrarios pero igual de lógicos. Y así continúa con cada una de las partes. Esa gran cantidad de cambios produce en el lector una separación afectiva de los personajes y le permite una distancia prudencial para evaluar los pros y contras éticos (que es finalmente de lo que trata todo el libro) en la situación “hipotética” que se presenta en el libro. Por momentos llegué a recordar la locura del autor y pensar que sus obras finales se movieron al fascismo extremo, pero Dick giró de nuevo la trama para mostrar su verdadera naturaleza. Con este giro constante vale la pena recordar la clásica lógica con la cual juega el autor sobre cómo las ficciones que se escriben desde la ficción no son necesariamente la realidad, pero de ello no digo más para no contar el final del libro. Subrayo antes la palabra hipotética porque, si bien hablamos de un libro de ciencia ficción, hace mucho no leo algo tan parecido al mundo del aquí-y-ahora. La política de la que habla Dick en sus libros, es la misma política que vemos en los noticieros y debates presidenciales. Vuelvo entonces a mi idea: el mundo es más “dickiano” (palabra que ya debería aceptar la Rae) de lo que creemos. La gran pregunta desde ahí se plantea desde la duda de ¿en una lucha entre dos poderes hegemónicos, dónde queda el ser marginal? La respuesta que plantea el autor es: el ser del común funciona como pieza movible según las necesidades de uno u &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7F13hkVWrI/AAAAAAAAATE/j8kIyihsClA/s1600/origwpnlsdkfqqmzpvhdjeyoxduyi.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 178px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7F13hkVWrI/AAAAAAAAATE/j8kIyihsClA/s320/origwpnlsdkfqqmzpvhdjeyoxduyi.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454270220486400690" /&gt;&lt;/a&gt;otro. Pero esto se convierte en una contradicción al momento en que los poderes sólo existen gracias a la existencia de esa masa intercambiable con necesidades que, para uno u otro, son históricas. No quiero extenderme más, así que dejo a un lado uno de los temas que me interesan (y me llaman la atención) en la obra de PKD: la falsa Historia (un simulacro más) creada desde los medios de comunicación.&lt;br /&gt;Esa falsedad-real, llena de simulacros, regresa a mí a medida que me meto más en el mundo de PKD. Hace poco un amigo (gracias Beto) me proporcionó un link en el cual era posible ver las portadas originales de “Penguin science fiction”. En ellas es posible ver que la portada de “La Penúltima verdad” (de la cual hablé en mi cuento desde la ignorancia) es en realidad la portada de “Playa terminal” de J. G.Ballard; entonces, veo que el libro como objeto, también se arma como un mundo paralelo de verdades por descubrir y mentiras aceptadas. Recuerdo entonces ese momento en el que vi el nombre de Dick por primera vez en la pantalla, subiendo cadencioso, con la música de Vangelis al fondo, y agradezco el que se haya abierto ese nuevo mundo a mis ojos; y que no se haya terminado, porque sé, estoy seguro, que el mundo y mi vida, caminan siempre al compás de los libros del maestro PKD.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6274175923411092613?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6274175923411092613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6274175923411092613&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6274175923411092613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6274175923411092613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/03/son-simulacros-las-penultimas-verdades.html' title='¿Son simulacros las penúltimas verdades?'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7F1wxpnc9I/AAAAAAAAAS8/ChWWq9F0dFE/s72-c/pkdwithcat.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-2084990692187553274</id><published>2010-03-24T16:42:00.007-05:00</published><updated>2010-03-24T17:27:26.618-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Flaubert Gustave'/><title type='text'>El mitómano compulsivo soy yo.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Flaubert, Gustave.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Madame Bovary.&lt;/span&gt; Editorial Oveja Negra. Bogotá. 1984. 408 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Suelo mentir. En realidad digo muchas mentiras. La cosa se confirma cuando una amiga me llama mitómano y otra me recuerda al escuchar a Iván Noble cantando esa frase sugerente de “miento poco, pero cada vez mejor”. No miento por gusto, más bien lo hago porque me gusta crear mundos posibles desde los simulacros y aquello del “podría ser, pero no es”.  La cosa se complica cuando no sólo miento para crear; miento cuando hablo sobre literatura. Esas son mentiras menos frecuentes, pero existen. Después de haber pasado ocho años en una universidad que me entrega el título de “Profesional en Estudios Literarios”, la mentira se vuelve necesaria. Aquí va un caso: una joven bella y de ojos brillantes, con la cual intento coquetear desde el saber académico, me sonríe y me dice: “En realidad de esos libros clásicos he leído sólo ‘Madame Bovary’ de Flaubert; pero imagino que ese ya lo has leído, ¿cómo no si eres literato?”. Yo asiento con mi cabeza, y ahí va la mentira. En realidad he dicho que he leído Madame Bovary muchas veces, y nunca lo había hecho. Al menos hasta ahora. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S6qRjYdEHRI/AAAAAAAAASs/Iz40V5icmxs/s1600/flaubert.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 208px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S6qRjYdEHRI/AAAAAAAAASs/Iz40V5icmxs/s320/flaubert.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452330335931211026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es difícil hablar de libros clásicos, la cosa es más fácil cuando se trata de textos relativamente nuevos. Además ¿qué no se ha dicho sobre ese libro?, cosas que se pueden resumir en ese clásico “Madame Bovary soy yo” de Flaubert. De “Madame Bovary” impresionan los personajes y la forma narrativa, esa voz que cambia y se transforma y le permite a don Gustave salvarse el pellejo en un juicio. La lectura de Madame Bovary se puede realizar con diferentes visiones; asombra en especial la identificación con los personajes, el detalle en la vida y las costumbres de cada uno de ellos, que le permite al lector involucrarse en la vida de Charles, Emma o Rodolphe. En la actualidad, el uso de la introspección es la herramienta más utilizada por los autores para lograr esa posible identificación. No es gratuito que el uso de las primeras personas sobresalga en los narradores actuales, a menos –claro está- que traten de jugar con las formas usando e-mails, cartas y segundas personas del plural. Bien, en el caso de Flaubert, esa introspección se logra desde la lejanía de una tercera persona que se acerca y se aleja según conveniencia. Así, la primera escena en la que Charles –siendo niño- tiene problemas con su sombrero, nos focaliza sobre el “médico rural” que después será relegado a un segundo plano para darle una principalía a Emma, y volver a ser centro al final del libro. Ese paso del narrador de primera persona al interior del personaje se hace sin anuncios previos, sin marcas al lector; lo logra de manera casi mágica, al insertar interjecciones y juicios en escenas que parecen de poca importancia, pero que tras la supuesta poca injerencia, esconden la esencia misma de la novela completa. Eso conlleva una necesidad narrativa: las descripciones. Sobre las largas descripciones cabe decir que no toman el mismo camino que desarrolla Balzac para subrayar su ánimo por la frenología –es más, en una de las escenas de Madame Bovary, los personajes leen y nombran a Balzac-, Flaubert intenta más bien entrar en la cotidianeidad de lo rural y del sueño no cumplido. Las descripciones son una herramienta muy utilizada en el siglo XIX para describir personajes al intentar crear una relación directa entre el aspecto físico y la personalidad (finalmente de eso se trata la frenología y la fisiognomía de Lavater tan de moda en todo ese siglo); actualmente, la descripción se ha dejado un poco atrás, en pro del desarrollo psíquico directo. Bien, la forma de descripción de Flaubert se abre campo en el momento bisagra en el cual la descripción ya no es sólo material/externa, sino que se interioriza dejando ver claros elementos de lo psíquico que se desarrollará posteriormente con autores como el mismo Joyce. Flaubert logra un equilibrio perfecto entre la descripción material y física, que refleja lo interno; pero ese movimiento, por primera vez en la literatura, tiene un feedback que retorna. El movimiento interno tiene un reflejo en lo físico, creando un equilibrio perfecto, ese mismo equilibrio se encuentra en el nivel social, actancial y narrativo. Pero todo el corpus de la novela no sólo está marcado por la puntualización de los personajes, sino por el desarrollo de la acción. Gustave, inscrito aún en la idea de los mundos totalizantes del siglo XIX, establece residencia en Rouan y crea personajes-tipo que ayudan a matizar la dualidad interna de Emma. Son personajes que explotan en mitad de un párrafo y componen un marco inigualable para los sufrimientos y sueños de Emma. No quisiera alargarme demasiado, así que dejo a un lado lo que más me interesó: cómo Flaubert descubre (como lo hacen los grandes maestros) el verdadero sentir del alma humana. Aparecen ese tipo de frases que cambian vidas y nos hacen gritar “¿cómo lo supo?, ¿cómo supo lo que yo sentía en ese momento?”. Lo dejo a un lado por inexplicable, porque quiero ser aquí, aquello que no pude ser en la lectura: objetivo. Lo dejo a un lado porque si empiezo, termino hablando de mí. Porque Flaubert me hizo sentir angustia y lástima por Emma, cariño y odio por Charles, aburrimiento por Homais, solidaridad maliciosa por Rodolphe, pero eso tiene que ver más conmigo. Lo dejo a un lado porque decir ese tipo de verdades a medias es otra forma de mentir.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S6qRrON_6GI/AAAAAAAAAS0/j4Kqvw_VWzg/s1600/madame+bovary.preview.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 221px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S6qRrON_6GI/AAAAAAAAAS0/j4Kqvw_VWzg/s320/madame+bovary.preview.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452330470622619746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde ahora, estoy seguro, si una hermosa chica me pregunta sobre ‘Madame Bovary’, seguro le seguiré mintiendo: le diré que no lo leí. Esperaré a que ella me cuente de qué se trata, aguardaré a que lance un juicio sobre Emma, que trate de dar un adjetivo a Charles. Podré decir que vi la versión de cine, para no parecer tan perdido, pero nunca admitiré que la leí. Dime quién es Emma y te diré quién eres tú. Seguro Gustave no podía dormir con esa idea en la cabeza, daría vueltas por Ruan, caminaría por la farmacia, por la iglesia; hasta que al final, encontró esa bella mentira novelada que se resume en una frase “Madame Bovary soy yo”, así que ahora dejo aquí una de esas argumentaciones absurdas como la que encontró Sancho antes de cruzar el puente y que se muerden la cola para subrayar el absurdo, para recalcar la posibilidad de lo falso. Pueden ustedes creerme o no: “Cuento una mentira: Madame Bovary, no soy yo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-2084990692187553274?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/2084990692187553274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=2084990692187553274&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2084990692187553274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/2084990692187553274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/03/el-mitomano-compulsivo-soy-yo.html' title='El mitómano compulsivo soy yo.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S6qRjYdEHRI/AAAAAAAAASs/Iz40V5icmxs/s72-c/flaubert.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-1533710562699693421</id><published>2010-03-02T16:15:00.007-05:00</published><updated>2010-03-02T16:46:50.263-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Disch Thomas'/><title type='text'>¡A correr, a esconderse! La raza humana se termina</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Disch, Thomas.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los Genocidas.&lt;/span&gt; Editorial Sudamericana (Galaxia). Buenos Aires. 1974. 198 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;En segundo semestre de la universidad entré por primera vez a internet. Tenía esa fiebre de un espacio nuevo por descubrir y no entender la manera en la que funcionaba. La fiebre me llevó a hacer de todo un poco: abrir correo, entrar a chats para hacer una que otra insinuación a nombres como “sexybabe” o “hotwoman”, comentar en blogs, abrir uno propio (que ya no existe), jugar en línea y demás. Entre esas cosas, entré a un foro de ciencia ficción llamado “comunidadCF” y lancé una pregunta que hizo que me ganara el oprobio de una serie grande de foristas de Argentina y México: ¿es la ciencia ficción repetitiva? El caso va en que acababa de leer “El día de los trífidos” de Wyndham y “La tierra permanece” de Stewart, junto con películas como “28 days later”, entonces la recurrencia post apocalíptica me pareció sosa y fue uno de los momentos en que traté de dejar la ciencia ficción pero ella no se permitió que la abandonara. Afortunadamente, la ciencia ficción me sorprendió con obras maestras como “La Carretera” o “La posibilidad de una isla” que retomaban de una manera novedosa y sólida el tema del mundo después de la civilización. Así, volví a confiar en el tema y recurrí a otras obras unas buenas, otras de dudosa calidad; pero la pregunta seguía latente (aunque escondida) en el fondo de mi cabeza: ¿es repetitiva? Ahora, la pregunta tiene un nuevo vértice, al momento en que leo de nuevo un escritor de ciencia ficción de la New Wave: “Los Genocidas” de Thomas Disch.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S42HGCalY8I/AAAAAAAAASY/lH-2IIhL9sw/s1600-h/thomas_disch.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 270px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S42HGCalY8I/AAAAAAAAASY/lH-2IIhL9sw/s320/thomas_disch.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444156062358135746" /&gt;&lt;/a&gt;Siempre quise leer a Disch, principalmente porque la historia literaria lo incluía en el mismo grupo de Philip Dick o Úrsula LeGuin; sin embargo, me parece abusivo incluir al autor norteamericano en un grupo tan selecto, al menos con la experiencia de la lectura de “Los Genocidas”. El libro de Disch retoma el tema del post apocalipsis (esta vez causado por plantas alienígenas gigantes que absorben toda el agua) y lo desarrolla en una comunidad en la cual sobresalen personajes que (a la manera de Huxley en “Contrapunto”) son más ideas que individuos. Ahí está la practicidad, el fanatismo religioso, lo instintivo, la fe en la ciencia, representados en cuerpos sin personalidad. El libro inicia con un ritmo excelente que empieza a decaer en la página cincuenta y que nunca más se recupera. Disch trata de establecer un mundo, en el cual pasan demasiadas cosas las cuales tienen consecuencias puntuales que no se conectan entre sí. Quizá ese es su mayor fallo, el ritmo inicial (que es bastante bueno) mantiene una tensión narrativa y argumental justamente porque trata de un solo tema. Ya en el capítulo cuatro, Disch cambia de focalización y el libro empieza a volverse monótono y confuso. El tema de la supervivencia de la comunidad (tema inicial) es trasladado a la forma ética de formar un grupo social, a la religión como elemento de cohesión, a la lucha contra máquinas incineradoras, al paralelo de la historia con la biblia (cosa que supo hacer muy bien Tournier en “Eleazar”), a las relaciones incestuosas a la locura del encierro. Disch intenta unir todos esos elementos en una historia que se quiebra, se fragmenta y nunca recupera la unidad de las primeras páginas. Es entonces cuando aparece como un “Deus ex machina” la escatología como solución final de toda la trama. Escupitajos, asesinatos, sangre, flatulencias, incestos, sustancias gelatinosas, el uso de cadáveres como escudos humanos, son la solución que encuentra Disch para desbaratar los nudos que había armado. Aunque con la resolución de nudos también falla: cuando uno de los personajes toma la palabra para desarrollar una propuesta y la cosa se va complicando, Disch decide matarlo. De los 35 personajes iniciales, sólo 4 logran sobrevivir a esa carnicería mental que es el volverse complicados para la trama. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S42DjgozFxI/AAAAAAAAASQ/mbyvhdCQNcM/s1600-h/Los+genocidas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 193px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S42DjgozFxI/AAAAAAAAASQ/mbyvhdCQNcM/s320/Los+genocidas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444152170640512786" /&gt;&lt;/a&gt;De todas formas vale la pena recuperar del libro dos ideas muy buenas que debió desarrollar con mayor precisión: la de los hombres viviendo bajo la tierra como gusanos en una manzana y la de la tierra como un campo de cosecha y siembra de seres alienígenos. Además vale resaltar que nunca había leído un libro de ciencia ficción que terminara con una decepción y tristeza tan grandes (y eso incluye a Ballard); tomando en cuenta el tono de narración esperaba algo más esperanzador (con una luz al final del túnel). Me digo: es reconocido, tiene dos ideas novedosas e interesantes; así que tomo mi teclado y digito su nombre esperando encontrar datos que me lleven a leer otra de sus obras. Ahora puedo manejar un poco mejor internet. Encuentro que “Los Genocidas” fue su primera novela, escrita a los 25 años. Eso explica muchas cosas. Encuentro que es conocido por su homosexualidad contestataria, que se suicidó a los 68 años un cuatro de julio, que su mejor obra se llama “Campo de concentración” y que ha ganado Nébulas y Hugos. Pero decido darle otra oportunidad, y esta vez sí es definitiva, cuando descubro que en uno de sus libros se basó la película "La Tostadora Valiente". Pienso que tantos años de saber manejar internet, ahora me permiten ese tipo de datos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-1533710562699693421?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/1533710562699693421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=1533710562699693421&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1533710562699693421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1533710562699693421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/03/corran-la-raza-humana-se-termina.html' title='¡A correr, a esconderse! La raza humana se termina'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S42HGCalY8I/AAAAAAAAASY/lH-2IIhL9sw/s72-c/thomas_disch.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6811648446570981430</id><published>2010-02-18T21:08:00.007-05:00</published><updated>2010-02-18T21:22:57.127-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Golding William'/><title type='text'>Pensar como Chango (Cuando el avance es retrogresión)</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Golding, William&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los Herederos.&lt;/span&gt; Editorial Minotauro. Barcelona. 1993. 239 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Por momentos, leer se convierte en un reto. No siempre me pasa. A veces me cuesta leer un libro; cuando voy en la página 100 y veo que frente a mí se abalanzan 200 páginas más que van de lo mismo que no he disfrutado, la cosa se convierte en algo caótico. Entonces me hago trampas, digo “bueno, lo dejo por ahora y lo retomo después”, pocas veces lo hago. Y cuando lo retomo he perdido en la cabeza la información necesaria para leer las 200 que faltan. En vacaciones hice el esfuerzo descomunal de llegar a la 326 de “nieve” de Pamuk y ahí está, la marca que me recuerda eso de “algún día lo retomo”. Eso debe pasar con muchos escritores que dejan esas novelas inconclusas que los editores se empeñan en editar con diferentes finales cuando ya se han muerto y no hay nada que hacer. Eso fue moda en una época, recuerdo temblar de la emoción al ver que estaba disponible una novela de Poe que no terminó, con una nota al final que decía que le encargaron a cinco escritores latinoamericanos que la finalizaran. Decidí no comprarla y salir con la imagen de Poe de “por algo no la quiso terminar”. Por eso no he comprado todas las empolvadas páginas de Bolaño que Herralde decide editar. El único que lo hizo y me cae bien es Max Brod, pero ese es otro cuento. Mejor volvamos al punto inicial: leer es un reto, escribir puede ser un reto. Y entre reto y reto, no encuentro mejor ejemplo que “Los Herederos” de William Golding.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S33z2yNOPnI/AAAAAAAAASA/7LzzV2zmUNM/s1600-h/Golding.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 284px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S33z2yNOPnI/AAAAAAAAASA/7LzzV2zmUNM/s320/Golding.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439772047449144946" /&gt;&lt;/a&gt;Golding es uno de esos escritores que merecen mejor suerte de la que han tenido. Un premio Nobel -1983- que nadie recuerda (eclipsado por el nobel de GG Márquez que lo recibió un año antes que él), una obra insigne que eclipsa a sus otras novelas (Lord of the flies), que los jóvenes sólo recuerdan por su versión de cine (de 1990), a su vez eclipsada por un capítulo de los Simpson (temporada 9, episodio 14), a su vez eclipsado por la similitud con Lost. Mejor ni hablar de la canción de Iron Maiden porque nos perdemos. En “Los Herederos” Golding desarrolla algo que podría entenderse como la versión invertida del “Señor de las moscas”. Si en su obra insigne toma a un grupo de niños civilizados que retroceden hasta el punto de la barbarie; en “Los Herederos” toma un grupo de bárbaros Neanderthales que avanzan hacia la civilización del Homo Sapiens. Y por favor, seamos claros, el final de la frase anterior debe ir toda en un entrecomillado irónico. El resultado es el mismo: la naturaleza humana, lleva inevitablemente al caos. Al momento en que la tribu de Lok (Neanderthal), observa las acciones y los comportamientos del Homo Sapiens, vemos que esos rasgos de supuesta civilización son solo vicios y caídas de una especie que debió quedar en su etapa instintiva-animal para poder mantener rasgos (regresa la ironía) humanos. Un libro que rescata la esencia de la humanidad más pura la cual solo es posible en los animales. Y vienen los retos: escribir este libro debió conllevar para Golding un difícil trabajo, dado que plantea un narrador en el mismo plano de los personajes (esto es, un narrador Neanderthal). Esto hace que las metáforas no puedan ir más allá de la edad de piedra: solo montañas, ríos, árboles. Además ve acortada la posibilidad de inclusión de diálogos explícitos y debe remitirse a la pura y mera descripción. Si a usted, señor lector, no le gusta Balzac, no se atreva a pasar por las páginas de “Los Herederos”. Página tras página sólo es posible encontrar descripciones detalladas de cómo comen, bebe, observa y vive la tribu de Lok, cortada por diálogos tipo: “-Pronto, huelo a gato”. Eso convierte al texto en un hueso duro de roer a la hora de tener una lectura fluida. Golding juega a dar todos los detalles posibles de la fauna, la flora y el paisaje para que el lector logre hacer una imagen clara antes de pasar a una acción simple como: trepó un árbol. La construcción de los personajes también trae una dificultad grande, ya que es difícil encontrar características propias y claramente definidas en un personaje que solo se interesa por comer y dormir; de esto se salvan: el viejo sabio (Mal), la mujer práctica (Fa) y el tonto que no entiende nada (Lok). Y si el reto de escritura no es suficiente, Golding vuelve protagonista (Lok) al personaje que no logra crear una conexión cerebral entre dos imágenes (la logra en la página 200, para olvidarla en la 201 porque quiere acostarse con Fa –la naturaleza llama-) y se caracteriza por no entender lo que pasa y por su eterna inocencia.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S3312_EO5PI/AAAAAAAAASI/UuJjj8VrcvU/s1600-h/DSC09863.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 184px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S3312_EO5PI/AAAAAAAAASI/UuJjj8VrcvU/s320/DSC09863.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439774249924355314" /&gt;&lt;/a&gt;“Los Herederos” es uno de los libros más complicados que he leído en los últimos años. He encontrado grupos de internet (serios) en los cuales lectores lanzan teorías sobre qué es lo que en realidad pasa, qué quiso decir Golding en esta u otra parte o simplemente piden luces para entender el argumento del texto. Todos coinciden en algo: es una obra magistral. Por momentos no es comprensible seguir la línea narrativa del texto, pero queda la imagen clara de la crítica puntual a la raza humana. Vale la pena rescatar una imagen en la cual la tribu de Sapiens realiza un rito de corte religioso, en el cual es posible encontrar nuevamente la imagen de la cabeza en una estaca (esta vez, de ciervo). Teniendo en cuenta que Golding siempre dijo de “Los Herederos” que era su mejor escrito, es posible pensar que la imagen del cerdo en “El Señor de las Moscas”, era sólo un abrebocas para lo que sería esta escena confusa y perfecta. Recomiendo esta obra para aquellos que quieran “leer como escritores” y descubran cómo un escritor puede ponerse retos extremadamente altos y conseguirlos con éxito. Narrativamente es un libro para leer, releer y estudiar. Me pregunto por qué nunca “Los Herederos” forma parte de un taller de escritura o de la academia universitaria. La respuesta, bien podría ser: “es posible que sea un reto muy duro para ellos”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6811648446570981430?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6811648446570981430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6811648446570981430&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6811648446570981430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6811648446570981430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/02/pensar-como-chango-cuando-el-avance-es.html' title='Pensar como Chango (Cuando el avance es retrogresión)'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S33z2yNOPnI/AAAAAAAAASA/7LzzV2zmUNM/s72-c/Golding.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7256433889110901148</id><published>2010-01-31T01:29:00.007-05:00</published><updated>2010-01-31T19:48:07.908-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Goligorsky Eduardo'/><title type='text'>cuando los extraterrestres aterrizaron en el sur</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Goligorky, Eduardo&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;A La Sombra de los Bárbaros.&lt;/span&gt; Ediciones Orbis (Biblioteca de Ciencia Ficción (39). Barcelona. 1977. 154 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Desde hace mucho me enamoré de la ciencia ficción (CF). Es largo de contar, pero todo empezó con Blade Runner y terminó con (hasta ahora) una tesis de grado y un grupo de estudio. Después de ver Blade Runner y leer el libro de Dick, empecé por comprar libros de CF; los más baratos. Fue entonces que empecé a buscar en las librerías de viejo e inicié la colección de la Biblioteca Orbis: cien tomos que solo una vez he visto completos en casa de un amigo. Sólo tengo 50, pero igual me siento orgulloso de ellos. Pocos tienen una colección tan "incompletamente completa" de esa biblioteca. De cuando en vez tomo alguno y lo leo, cuando no estoy peleado con la CF. Esta fue una de esas veces, sin saber bien de qué se trataba, ni quién era el autor (al principio pensé que era ruso), tomé "A la sombra de los bárbaros" de Eduardo Goligorsky, y leerlo, respondió una de mis grandes dudas acerca del género. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S2YkGbLdlgI/AAAAAAAAARw/B9avBqa4zJ0/s1600-h/E-vangol.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 281px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S2YkGbLdlgI/AAAAAAAAARw/B9avBqa4zJ0/s320/E-vangol.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5433069693262730754" /&gt;&lt;/a&gt;Siempre pensé que la ciencia ficción en los países de Latinoamérica (tercer mundo), era radicalmente diferente a la del primer mundo. Pocas cosas he leído de ciencia ficción en Colombia; algunas me han sorprendido gratamente (Rebetez), otras me faltan por leer (J.C. Londoño), otras son insoportablemente tontas (mejor no nombro) y otras las leí como parte de un curso de lingüística, cosa que me dañó cualquier aprecio por el texto (Mora Vélez). En todos los casos, me preguntaba cuál era la diferencia sustancial entre la literatura de CF primermundista y la nuestra. Eduardo Goligorsky juega justo con esa pregunta y la responde de manera literaria.&lt;br /&gt;El libro de Goligorsky se divide en dos partes muy bien definidas: la primera llamada "A la sombra de los bárbaros" y la segunda "Algunas otras barbaries". En la primera parte podemos ver una estructura muy bien definida y lazos conectores establecidos entre cada uno de los cuentos.  El gran truco de esta parte consiste en dar la vuelta a los conceptos clásicos de “civilización” y “barbarie”, estableciendo cómo la civilización (avance tecnológico, nuevas formas sociales) es vista como barbarie por un pueblo que insiste en ser reaccionario (Argentina). Si bien grosso modo este es el fondo contextual que establece, no es de esto de lo que trata el libro; en realidad el autor Argentino se preocupa por contar historias, dejando aludido el fondo y dando pequeñas señales que permiten ver al lector que los primeros seis cuentos del libro se ambientan en el mismo lugar y avanzan temporalmente. Otro de los aciertos de estos cuentos es que las historias no son contadas por los protagonistas de los cambios, cosa usual en la ciencia ficción social, sino por personajes marginales que sufren las consecuencias de una sociedad dividida en sus estratos comunitarios más profundos. Goligorsky juega con una estructura similar a la que utiliza Philip Dick en “El hombre en el castillo”, en la que los sueños de vivir en otro mundo que sería similar al nuestro, no son precisamente parecidos a nuestra realidad. De esta primera parte cabe recalcar los cuentos “El Vigía” y “Testimonio desde la plaza”.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S2YkNLkK70I/AAAAAAAAAR4/kkzG_AU0GDE/s1600-h/12763817.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 195px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S2YkNLkK70I/AAAAAAAAAR4/kkzG_AU0GDE/s320/12763817.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5433069809330483010" /&gt;&lt;/a&gt;La segunda parte es más parecida a una compilación de cuentos varios y de diversas facturas. Quizá el gran error de estos cuentos son los finales. Goligorsky intenta dar una vuelta de tuerca en muchos de sus textos, que parecen más trucos de mago que finales sorpresivos. De la misma manera,  estos cuentos están profundamente influenciados por la CF de los años sesenta, en las cuales los viajes espaciales y las terraformaciones son el plato favorito de la fantasía; es por esto que la sorpresa es mínima al momento de encontrar propuestas que ya fueron superadas por autores más contemporáneos como Jonathan Lethem, Daryl Gregory o  Bruce Sterling.&lt;br /&gt;Recomiendo leer este libro para aquellos que están buscando identidad en la CF de Latinoamérica. Es interesante ver que, por primera vez, el elegido por los extraterrestres para salvar el planeta es un hincha del River Plate que vive en un tugurio de Buenos Aires; o que es posible preguntarle a un extraterrestre “¿sabés, che?”.  La factura del libro es buena, la forma en la cual están construidos los personajes no envidia nada a los grandes autores norteamericanos de la época. Me atrevo a decir que, en muchos aspectos es un libro fundacional de varios de los elementos de la CF en Latinoamérica y que se convierte en imprescindible para alguien que le guste el género. Con este libro, estoy seguro, tomaré nuevos ánimos para completar los 50 libros que me faltan, y poderlos leer todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7256433889110901148?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7256433889110901148/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7256433889110901148&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7256433889110901148'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7256433889110901148'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/01/cuando-los-extraterrestres-aterrizaron.html' title='cuando los extraterrestres aterrizaron en el sur'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S2YkGbLdlgI/AAAAAAAAARw/B9avBqa4zJ0/s72-c/E-vangol.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-3476868856268936421</id><published>2010-01-20T02:13:00.005-05:00</published><updated>2010-01-20T02:33:04.026-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Coupland Douglas'/><title type='text'>vida antes y después de Douglas</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Coupland, Douglas.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Vida Después de Dios.&lt;/span&gt; Ediciones B. Barcelona. 1995. 302 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo tres blog (nunca supe como hacer para pluralizar la palabra “blog”). Este es uno de ellos, tengo otro casi olvidado y un tercero que pretende comportarse a manera de diario. El tercero empezó como el ejercicio de un taller literario. Varios amigos siguieron con el ejercicio cada uno a su manera. Escribir cada día algo, dedicar quince minutos a la escritura. Planeaba terminar el año con 150 entradas, pero sólo llegué a 55. Cada vez que me sentaba frente al computador me preguntaba ¿para qué?, ¿a dónde va todo esto? Recordé el blog que Jorge Volpi hizo para boomerang en el cual propuso una novela de 100 entradas, un amigo lo intentó hacer; declinó en la entrada 10. Otro de ellos decidió convertir su blog en un libro posible de poemas. Otra más escribía tres líneas cargadas de profundidad estética y pictórica pero dejó de escribir hace 5 semanas. Una más sigue en un popurrí de ideas teóricas, cotidianeidades y guiños a posibles lectores. Yo seguí sin rumbo fijo, casi por inercia. Quería hacer de mi blog algo sustancioso y narrativo; no lo logré. No encontraba un punto de fuga que me llevara a un horizonte claro. Eso fue hasta hace un par de semanas. Ahora sé qué es lo que quiero hacer, pero ya no me lo permito. Fue un momento de quiebre. El instante en que abrí por primera vez “La vida después de Dios” de Douglas Coupland.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S1atwmXc_3I/AAAAAAAAARk/4mwFWDXenHs/s1600-h/copeland-706714.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 217px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S1atwmXc_3I/AAAAAAAAARk/4mwFWDXenHs/s320/copeland-706714.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428717451285954418" /&gt;&lt;/a&gt;El nombre de Coupland llegó a mí gracias a las recomendaciones de una amiga (gracias Viviana). Compré “La Vida Después de Dios” sin esperar mucho y la sorpresa fue alucinante. Está armado por ocho apartes que introducen al lector en una conciencia plena de la vida, pero una conciencia que parte de la desesperanza. Cada uno de los apartes, a su vez, está dividido en fragmentos de –máximo- dos páginas precedidas por un dibujo hecho por el mismo Coupland. Es así que, en la estructura propositiva, lo importante es la precisión. Coupland se atreve a jugar a retener al lector con párrafos escalonados, en los cuales introduce una o dos frases que logran identificación y golpes certeros que obligan a seguir leyendo. Como ejemplo: página 65, dibujo de un salmón saltando, 16 líneas, párrafo final: “Desearía volverme a enamorar, pero mi única esperanza es que el amor no me asalte nuevamente con frecuencia. No quiero acostumbrarme tanto a ese estado como para sentir curiosidad por algo más extremo; sea lo que fuese”.&lt;br /&gt;En esa precisión, economía del lenguaje y especificidad de las palabras; los personajes están muy bien definidos. La mayoría de los apartes son contados en primera persona y se caracterizan por ser narrados por sujetos que se encuentran por fuera de los sistemas sociales: familias, trabajos, ciudades, religiones o instituciones educativas; personajes que a fuerza de soledad logran tener un punto de vista distinto a quienes están atados a algo. Esa soledad y esa desesperanza, posibilita que el narrador toque fondo y establezca nuevos parámetros para obtener un lugar, un espacio propio caracterizado por la muerte, la fantasía y el sueño. En algunas de sus páginas es posible ver intentos de profundidad filosófica que no llegan a ser tales, dado que el libro, más que todo, se trata de imágenes. Tal y como el mismo Coupland dice, las historias que cuenta se componen de trozos de vida cotidiana, esos trozos se resignifican y se puntualizan hasta volverse narrativas. Lo importante del texto es ver cómo esos fragmentos de vida (cara) tienen un lado-otro (cruz), que está ahí y que nunca vemos. Hay apartes mejores que otros; cabe resaltar el ¿capítulo? “El sol equivocado”, una visión apocalíptica de lo que ocurre al caer la bomba atómica, contado por varios personajes que narran dónde estaban y qué hacían al momento en que la radiación los derritió hasta matarlos.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S1atoGFe71I/AAAAAAAAARc/JzViWBkmKJQ/s1600-h/Coupland1.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 205px; height: 319px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S1atoGFe71I/AAAAAAAAARc/JzViWBkmKJQ/s320/Coupland1.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428717305181695826" /&gt;&lt;/a&gt;Algunos lectores se quejan de la publicidad extrema de Coupland (publicidad que ganó luego de “fabricar” el término Generación X), otros le achacan su poca consistencia al no escribir textos solamente de ciencia ficción, otros ponen el grito en el cielo al saber de la nueva serie que escribe (Everything’s gone green); lo cierto es que si bien Coupland no es un escritor tipo “Nobel” o “Brooker Prize”, logra manejar el lenguaje de nuevas maneras: un intimismo que se devanea entre lo cómico y lo depresivo, una combinación de marcas de automóvil y profundidad desesperanzada, frases perfectas acompañadas de descripciones inútiles (que están ahí con la venia del autor), historias cortas que dejan ramas sueltas. Leer a Coupland es una sorpresa gratificante, es encontrar en este escritor canadiense el destino de los escritos posibles que describan nuestra vida, es el desenvolvimiento de imágenes que habíamos olvidado de cuando éramos pequeños y es un punto de fuga para seguir con la escritura, con nuestra escritura.&lt;br /&gt;Y como he dicho que el libro tiene frases sorprendentes, no puedo resistirme a poner dos de ellas:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"El tiempo transcurre; nos hacemos viejos. Antes de darnos cuenta ha pasado demasiado tiempo y hemos perdido la oportunidad de que otra persona nos haga daño. Para alguien más joven que yo esto era una suerte; para alguien mayor que yo es como una tragedia silenciosa." Pg 62&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Cuando era más joven me preocupaba mucho la soledad; que no me quisiesen o ser incapaz de amar. Según pasaron los años, cambiaron mis preocupaciones. Me obsesionaba ser incapaz de tener una relación, de compartir la intimidad. Sentía como si los demás vivieran dentro de una casa cálida de noche y yo estuviera fuera, y no me pudieran ver; porque me hallaba allí en la oscuridad. Pero ahora estoy dentro de esa casa y siento lo mismo." Pg 126&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-3476868856268936421?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/3476868856268936421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=3476868856268936421&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/3476868856268936421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/3476868856268936421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/01/la-vida-despues-de-douglas.html' title='vida antes y después de Douglas'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S1atwmXc_3I/AAAAAAAAARk/4mwFWDXenHs/s72-c/copeland-706714.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-1059577867803680113</id><published>2010-01-01T23:01:00.005-05:00</published><updated>2010-01-02T00:00:18.396-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='McCarthy Cormac'/><title type='text'>cabalgando en letras o la desesperanza de John Wayne</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;McCarthy, Cormac.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ciudades de la Llanura.&lt;/span&gt; DeBolsillo. Barcelona. 1999. 274 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un tipo citadino. Al menos eso creía. Mi familia es del campo y crecí escuchando todas las historias que me contaban los tíos y familiares. Tenía que llenar los espacios vacíos con cosas que se me ocurrían. Cuando decían “iba a la toma”, no había una imagen clara del espacio “Toma”, así que lo inventaba. Como cuando se es pequeño y se inventan los diálogos de las películas incomprensibles. Fui a verlos un par de veces y las palabras se fueron llenando de imágenes. Eso me ocurre hasta ahora. Eso me ha pasado con libros sobre el mar (desde Meleville hasta London), sobre la selva (Kipling o Conrad) y sobre la costa (no paren de contar). Un gran amigo nacido en los llanos me hablaba de “la bola de fuego” y cosas por el estilo. Las imágenes se quedaron en mi invención hasta que me invitó “llano adentro” (le gusta llamarle Ultrallano) y la sorpresa fue total. Comprendí libros que había leído y me sentí un personaje de Juan Rulfo. Las imágenes del llano volvieron ahora, reforzadas, resaltadas, mientras leía “Ciudades de la Llanura” de Cormac McCarthy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sz7RDsgggmI/AAAAAAAAARM/60VBGmIGpTQ/s1600-h/cormac_mccarthy.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 251px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sz7RDsgggmI/AAAAAAAAARM/60VBGmIGpTQ/s320/cormac_mccarthy.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422000862817976930" /&gt;&lt;/a&gt;“Ciudades de La Llanura” forma parte de una trilogía llamada Trilogía de la Frontera. No he leído los dos primeros, pero no me hizo falta. Ya con anterioridad había tenido el placer de conocer a McCarthy con “La Carretera”, libro que es posible verlo traducido al lenguaje cinematográfico, y había visto la adaptación de No Country for Old Men. Con “Ciudades de la Llanura”, McCarthy vuelve a sorprenderme. Uno de los grandes fuertes del texto es la invención de personajes. Ya desde las veinte primeras páginas, podemos ver la aparición de siete u ocho personajes que hacen parecer al libro incomprensible. La inusual forma de introducir diálogos (sin marcas gramaticales) hace que todo se complique un poco más. Es difícil para el lector entender quién habla, sólo es posible saber la autoría de las palabras una página después. A medida que el libro se desarrolla la construcción clara y concisa de los personajes hace que los diálogos tengan una firma, una polifonía que no confunde, sino que armoniza y enriquece. Lo interesante de esa construcción es que se hace justamente Sin los diálogos. Las charlas se resumen en conversaciones (aparentemente) banales y cotidianas. En realidad quien construye a los personajes son las acciones. La forma de montar, la relación con los caballos, la forma de tomar el café o de liar un cigarrillo, se convierten en tatuajes simbólicos de cada uno y en representaciones tangibles de sus formas de pensar. Es así como aparecen dos personajes que (me aventuro a pronosticar) se convertirán para mí en referentes constantes: John Grady y Billy Parham. Los dos son vaqueros que se debaten en la frontera, no sólo entre Estados Unidos y México, sino entre la frontera que divide los valores antiguos (más cerca de la caballería medieval) y los de la modernidad avasallante. Personajes complejos, deben tomar decisiones fuertes en un mundo en el que las decisiones siempre tienen un alto grado de pérdida (a la manera de Agamenones del Viejo Oeste). Alrededor de ellos hay una serie de personajes que se convierten en el centro narrativo (siguiendo con las comparaciones épicas, a manera de Principalías), para dejar huella en las acciones por venir. Vale la pena resaltar al “Maestro”, quien (en uno de los diálogos más largos del libro) abre sus cartas sobre la vida, la muerte, el amor y Dios; para complementar el libro con la profundidad del México fronterizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sz7RKuKJlTI/AAAAAAAAARU/LVaOXkQ_678/s1600-h/9788497937399.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 208px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sz7RKuKJlTI/AAAAAAAAARU/LVaOXkQ_678/s320/9788497937399.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422000983520154930" /&gt;&lt;/a&gt;No es un libro para personas que ven películas de acción: tres páginas escritas de manera magistral sobre la forma de cambiar una llanta así lo atestiguan (aunque recomiendo la escena de caza de perros salvajes: vívida, cruel, salvaje). Es un libro escrito al ritmo de la llanura: el tiempo se siente pasar denso, las descripciones de los paisajes se extienden como la mirada sobre el campo, el cigarrillo se que quema lento a cada bocanada. La importancia del libro reside en aquello que no se dice, en los silencios de los desayunos, en los gestos de la subasta, en los tragos del prostíbulo, en las charlas inocuas con el taxista. No quiero alargar este post, así que solo diré del epílogo: Ars Poética en su máxima expresión, filosofía pura, teoría de la escritura que, quien se considere escritor, debería leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nota más: tengo un amigo que le gusta escribir cuentos sobre prostíbulos. Algunos criticamos el uso casi de Cliché de las prostitutas y los amores imposibles. Pues bien, McCarthy usa ese y otros tantos clichés. Pero la forma en la cual encaja cada uno de esos clichés en la novela hace que tomen profundidad y se conviertan en hermosas imágenes que, con descripción casi cinematográfica, se dimensionan hasta convertirse en estampas inolvidables de un viejo oeste similares a las de John Wayne. Es 1 de Enero, uno de los tíos que me contaban historias está muy enfermo. Siempre venía a casa a celebrar año nuevo y esta vez no pudo hacerlo. Se llama Gonzalo. Saber de John Grady me hizo querer más a mi tío, entenderlo. Ahora tengo una imagen para él, no habrá más retratos imaginarios para cuando, estoy seguro, lea las otras partes de esta “Trilogía de la Frontera". Y ahi también estarán mis otros tíos: Enoc, Lorenzo y Mardoqueo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-1059577867803680113?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/1059577867803680113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=1059577867803680113&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1059577867803680113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1059577867803680113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2010/01/cabalgando-en-letras-o-la-desesperanza.html' title='cabalgando en letras o la desesperanza de John Wayne'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sz7RDsgggmI/AAAAAAAAARM/60VBGmIGpTQ/s72-c/cormac_mccarthy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-4255992566438974046</id><published>2009-12-28T18:58:00.004-05:00</published><updated>2009-12-28T19:05:53.125-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Saramago Jose'/><title type='text'>precuelas y secuelas, o la literatura en partes.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Saramago, José.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Caín.&lt;/span&gt; Alfaguara. Bogotá. 2009. 189 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las conversaciones que surgen entre copas y botellas es las segundas partes. Empieza por el clásico “las segundas partes son peores que las primeras”, para que salgan de varios lugares las voces de queja de algunos inconformes. Entonces, empiezan a surgir ejemplos: Terminator 2 (aunque siempre hay alguien que dice que es mejor la 1), La caída del caballero nocturno, alien 2, Las sagas de Star Wars, Indiana Jones, Guardianes de la noche, El señor de los anillos, Star Trek, X-men y Harry Potter , momento en que la conversación gira de manera abrupta sobre la calidad literaria del mago literario (ahí siempre recomiendo leer “Jardines de Kensington” de Fresán, y observen la burla a Potter), pero ese no es el tema.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzlHoAHs9lI/AAAAAAAAAQ8/8lvNcCALMkk/s1600-h/jose+saramago.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 310px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzlHoAHs9lI/AAAAAAAAAQ8/8lvNcCALMkk/s320/jose+saramago.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5420442379069748818" /&gt;&lt;/a&gt;Hablando de segundas partes en la literatura, la cosa se complica. Cuando un libro tiene éxito son raras las ocasiones en que la segunda parte es tan interesante como la primera. Así pocos siguieron con la fiebre de “2001: odisea espacial” cuando aparecieron 2010, 2061 y 3001 o muchos menos miran con buenos ojos cuando en la portada viene el letrero “segunda parte de…”. Cuando hablas de sagas se duda de la calidad literaria (pocas se salvan, “señor de los anillos” quizá es una de ellas). En literatura se utiliza de manera común el personaje que reaparece como alter ego del autor: a “El talentoso señor Ripley” (traducida como “A pleno sol”) de Highsmith le siguieron otros seis libros; está el caso de Nathan Zuckerman, el de Philip Marlowe, el de Sherlock Holmes: mismo personaje, historias individuales. Quizá uno de los casos especiales sea la dupla “Ensayo sobre la ceguera”- “Ensayo sobre la lucidez” de José Saramago. Me parece que intentó revivir (sin mucho éxito) esa dupla creando una precuela de “El Evangelio Según Jesucristo” con su última novela “Caín”.&lt;br /&gt;Antes de hablar de “Caín” debo aclarar: he leído demasiado a Saramago. Después del 98, año del nobel, compré libros de Saramago como si fueran cromos de un álbum por completar (lo tengo-lo tengo-lo tengo-¡no lo tengo!), y los leí hasta saciarme del estilo de Saramago: sus diálogos con “,+Mayúscula”, las intervenciones del narrador, el protagonismo de los animales, la búsqueda etimológica de las palabras, etc. Al leer Caín, descubro que el estilo no cambia ¿es eso bueno? No lo sé. Podría decirse que Saramago ha creado una escritura “Saramaguesca” (eso es bueno), pero cansa al lector la repetición (eso es malo). “Caín” tiene los mismos elementos de Saramago: el animal es un burro, la historia buscada y subrayada es la de los patriarcas, el narrador habla con el lector y los diálogos se mantienen. El tema se recicla del “Evangelio según Jesucristo”, pero yéndose hacia el más interesante Pentateuco. Lastimosamente, El personaje Caín no logra la fortaleza literaria de Jesús, el argumento no convence, las escenas son forzadas y hay (sé que suena casi a blasfemia) contradicciones, fallas en el “script” literario. Es como una de esas películas en las que aparece un brazalete en la mano izquierda para reaparecer en la derecha a la siguiente toma. Y por momentos Saramago parece notarlos (diez páginas después) pero escribe “eso no importa” y lo arregla (a la mejor forma de Eurípides) con un Deus Ex Machina (hablar de dios le permite eso). Sorprende, por ejemplo, la resolución que Saramago da a un problema estructural del tiempo en el caso de Caín: viajes en el tiempo. Sin saber cómo ni cuando el personaje viaja de un momento a otro y de un espacio a otro observando todos los momentos del Pentateuco y arreglando su vida de la manera más sencilla.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzlHwat06BI/AAAAAAAAARE/9z6XhOlme88/s1600-h/Cain_nueva_novela_Jose_Saramago.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 202px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzlHwat06BI/AAAAAAAAARE/9z6XhOlme88/s320/Cain_nueva_novela_Jose_Saramago.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5420442523647928338" /&gt;&lt;/a&gt;Leyendo “Caín” me doy cuenta que Saramago ya ganó el nobel, tiene ochenta y siete años y puede hacer lo que se le venga en gana. Parte de eso se nota en que ya no se toma tan es serio las historias que cuenta. Recuerdo que al leer textos como “La Balsa de Piedra” o “Manual de Caligrafía y Pintura”, me movía constantemente de la silla por la incomodidad de la raza humana a la que pertenecía y que se veía reflejada en sus más terribles momentos en el libro de Saramago. Con “Caín” la lectura fue una risa larga y prolongada. No podía parar de reír así despertara a todos en casa con una carcajada. La literatura de Saramago con esta corta novela es más relajada y tranquila. Menos existencialista y más vitalista. Más cómica y menos trágica. &lt;br /&gt;Si alguien quiere leer “Caín” bien lo puede hacer y pasar una muy buena tarde (la novela es cortita). Pero si quiere acercarse por primera vez a la lectura del autor Portugués, recomiendo que comience por “La Caverna”, “Todos los nombres” o “Ensayo sobre la ceguera”. Leer “Caín” primero es como cuando tratas de entender una telenovela que nunca has visto antes e interrumpes a la persona al lado para preguntarle quien es él, ella o ellos. Siempre es mejor ver las series en orden, así te digan que las segundas partes son mejores. Aunque no debería hablar tan fuerte. Leo ahora la tercera parte de la trilogía de la frontera, y no sé de qué tratan los dos primeros libros. Después cuento cómo me fue.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-4255992566438974046?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/4255992566438974046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=4255992566438974046&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4255992566438974046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4255992566438974046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/12/precuelas-y-secuelas-o-la-literatura-en.html' title='precuelas y secuelas, o la literatura en partes.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzlHoAHs9lI/AAAAAAAAAQ8/8lvNcCALMkk/s72-c/jose+saramago.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-3844189489864112139</id><published>2009-12-23T14:20:00.004-05:00</published><updated>2009-12-23T15:38:03.415-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cunningham Michael'/><title type='text'>El sexo de la Literatura</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cunningham, Michael.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Las Horas.&lt;/span&gt; Norma - La Otra Orilla. Bogotá. 1998. 218 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay temas de los cuales es preferible no hablar, si no se tiene una posición fija. La polarización lleva a que los puntos medios se observen como mediocridades que nunca llegan a “ser”. Pero debo arriesgarme. Por eso hablar del sexo de la literatura. &lt;br /&gt;Me explico. &lt;br /&gt;En la universidad todos hemos tenido una amiga que lucha por los derechos de género y por repetir los sustantivos en masculino y en femenino (cosas como “los niños y las niñas”, “profesores y profesoras”, etc). En mi caso la compañera de clase llegó al punto de reivindicar a Safo como la primera poetisa (¿o poeta?, estas cosas me confunden) que utilizó el verso libre; todo, porque leímos una traducción literal de sus poemas al español. A mí siempre me molesta la idea de que exista una literatura limitada por las características de los autores. En una entrega de premios literarios, el año pasado, los jurados contaron entre bromas que apostaron si quien había escrito la novela ganadora era hombre o mujer. Al salir una bella fémina a la mesa central, casi con ironía se cambiaron un par de billetes de cinco mil. Eso me molestó lo suficiente como para dudar de la calidad del concurso. &lt;br /&gt;Sólo dos veces me ha pasado eso de identificar una literatura como “femenina”. No fue con Susan Sontag, ni con Nadime Gordimer, ni con Joyce Carol Oates, ni con Doris Lessing, ni (difícil de creer) con Ursula K. LeGuin. Fue con Virginia Woolf. La segunda vez es extraña. Quien escribía era un hombre. Me ocurrió hace dos días, y fue con Michael Cunningham en su libro “Las Horas”.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzJ_WTOU4LI/AAAAAAAAAQs/9nNQMXkIXOM/s1600-h/9789580491491.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 153px; height: 218px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzJ_WTOU4LI/AAAAAAAAAQs/9nNQMXkIXOM/s320/9789580491491.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418533322774339762" /&gt;&lt;/a&gt;Al leer “Las Horas” de Cunningham no podía quitarme de la cabeza la imagen de Susan Sarandon, Nicole Kidman y Juliane Moore. Es una pena haber leído el libro después de ver la película del 2002. De todas formas, si bien el contenido argumental no varía en lo más mínimo, la escritura de Cunningham hace todo el trabajo. Al igual que Woolf, Cunningham tiene el efecto de encontrar en los pequeños detalles y en las descripciones imaginarias, elementos suficientes para desarrollar todo un libro. Cunningham nos demuestra que es posible revivir esa opción de inicios de siglo donde el objeto tenía valor justamente por su posibilidad de ser visto desde diferentes puntos de vista. Aunque al leer “Las Horas” quedo con una duda: ¿cuál es el estilo del escritor norteamericano? Es claro que el estilo sobre el cual se basa la escritura de la novela es una copia modernizada del estilo de Woolf. Pero en esa copia del estilo (y no ya solo con la necesidad de tomar a Woolf como autora y personaje) desdibuja la propuesta del autor. Tengo en lista otra novela del autor para develar ese misterio, pero si el lector se guía por la posibilidad novedosa del texto, será mejor que lea ese libro de Virginia Woolf que dijo que algún día leería y nunca lo hizo (o relea “El Faro”).&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzJ_fxKkIzI/AAAAAAAAAQ0/xEfMZTeG0Vs/s1600-h/cunningham1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 203px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzJ_fxKkIzI/AAAAAAAAAQ0/xEfMZTeG0Vs/s320/cunningham1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418533485430448946" /&gt;&lt;/a&gt;Molesta en demasía la reflexión sobre el homosexualismo, en la cual Cunningham juega con una serie de clichés que caen en lo obvio; en ese caso, está mejor desarrollado el tema en la cinta. Es más delicado y sugerente y menos explícito. Sobran un par de capítulos y un personaje pero el libro se desarrolla de buena manera: fluida y delicada. Es un libro que recomendaría a quienes buscan esa delicadeza de lo femenino que solo encuentran en cuentos y novelas eróticas. Cunningham demuestra que es posible escribir con un sentimiento de género sin caer en lugares comunes (aunque falla en el caso del lesbianismo sugerido). Otra cosa más sobre esta novela: encanta la forma de narrar la desesperanza desde la cotidianeidad. Tal como su título lo afirma, las protagonistas de este libro son Las Horas. Es el tiempo que pasa lento, y ese pasar lento es el que permite observar, detallar, puntualizar. El movimiento es dual: las horas pasan horizontal, mientras los personajes descienden en vertical. Cómo me gustaría llegar con esta novela como regalo de navidad par mi vieja amiga, la de Safo. Pedir que la lea y me explique cómo un hombre ha logrado hacerme entender de que se trata esa famosa y ponderada Sensibilidad Femenina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-3844189489864112139?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/3844189489864112139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=3844189489864112139&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/3844189489864112139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/3844189489864112139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/12/el-sexo-de-la-literatura.html' title='El sexo de la Literatura'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SzJ_WTOU4LI/AAAAAAAAAQs/9nNQMXkIXOM/s72-c/9789580491491.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7716268120112676637</id><published>2009-09-08T17:42:00.008-05:00</published><updated>2009-12-23T15:38:48.412-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mejía Madrid Fabrizio'/><title type='text'>Ironía de un transeúnte</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;TEXTO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO &lt;a href="http://periodicolecturascriticas.blogspot.com"&gt;"LECTURAS CRÍTICAS"&lt;/a&gt;; Número 6/7. Mayo/Agosto de 2009.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mejía Madrid, Fabrizio.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hombre al agua.&lt;/span&gt; Editorial Joaquín Moritz. México D.F. 2004. 164 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estoicismo como lenguaje. La desesperanza como forma de vida. La visión de un México decadente y siniestro que se recorre entre materialidad y percepción. La novela de Fabrizio Mejía Madrid Hombre al Agua (Premio Artonin Artaud 2004), plantea el doble viaje del transeúnte en una ciudad hiperreferencial como México D.F. Apegado a las estructuras de la llamada “novela urbana”, Mejía narra la historia de Urbina: un ciudadano que camina para perderse y encuentra en los lugares no puestos sobre los mapas la verdadera identidad histórica de la urbe. Es quizá en ese entrecruzamiento entre lo narrativo y lo histórico, que el libro de Madrid posibilita una lectura alterna de la Ciudad de México. A medida que el personaje intenta sobrevivir en las calles atestadas, rememora eventos históricos que explican la existencia misma de la Historia y la idiosincrasia mexicana: el terremoto de 1985 (tierra), las inundaciones de la colonia (agua), los viajes en globo del Porfiriato (aire) y la actividad volcánica del Popocatépetl (fuego). Estos eventos históricos, junto a la suma de instantáneas contemporáneas de finales de siglo XX, son entretejidas por Madrid en una historia que recuerda el descenso a un infierno (un Mictlán) marcado por el movimiento centrípeto que obliga a los ciudadanos a permanecer en la metrópoli.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sqbq8yb1KqI/AAAAAAAAAQc/0Wei9D-Wge0/s1600-h/b39fabrizio.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sqbq8yb1KqI/AAAAAAAAAQc/0Wei9D-Wge0/s320/b39fabrizio.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379245134992190114" /&gt;&lt;/a&gt;Es fácil diferenciar dos momentos narrativos claros en la novela: un presente contemporáneo (Enero 1998 – Diciembre 2000) y las crónicas históricas que remiten a los cuatro elementos. En el primero de ellos, Mejía cae en el uso de lugares comunes y personajes planos o faltos de motivación. La historia de Urbina por sí sola no posee una validez narrativa clara y novedosa: un hombre que lo ha perdido todo (familia, esposa, amigos) y que desea reencontrarse a través de la ciudad. La segunda parte, en cambio, no sólo posee la fuerza que la primera adolece, sino que resignifica y potencia la historia de Urbina. La disparidad entre estos dos momentos del libro es comprensible si sabemos que Mejía Madrid ha hecho carrera como cronista y es considerado por algunos como el “sucesor de Carlos Monsiváis”; y fue el mismo Monsiváis quien dijo de Madrid: “su periodismo es literatura”. Es justo en ese limbo en el cual el texto de Mejía Madrid tiene una de las falencias más grandes: es un libro que pasa de la literatura a la crónica sin lograr establecer una voz única. Ese trasegar por los dos territorios sin adherirse a uno en particular le quita cohesión al libro y lo fragmenta. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SqbrFib3y6I/AAAAAAAAAQk/8URYz_DlvO4/s1600-h/hombre-al-agua.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 142px; height: 213px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SqbrFib3y6I/AAAAAAAAAQk/8URYz_DlvO4/s320/hombre-al-agua.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379245285316217762" /&gt;&lt;/a&gt; A pesar de las falencias claras que presenta Mejía Madrid en su segunda novela, Hombre al Agua es un texto que interesa por su carga de ironía y acidez. La mirada crítica del autor mexicano sobre las costumbres de las metrópolis latinoamericanas, junto a una risa casi sardónica de lo que representa para las nuevas generaciones la Historia y las costumbres, hace que el texto tome una fuerza inusitada. El narrador en primera persona, aparentemente estoico, observa su alrededor con crítica sagaz y puntual. Retoma todos los elementos propios de la imagen de Ciudad de México (la virgen de Guadalupe, los tacos, el caos arquitectónico, los personajes marginales), para ponerlos bajo el examen del humor negro. A través de sátiras inteligentes, logra unir los hechos históricos con la contemporaneidad narrativa, crea lazos de unión e ilación (sin hache) entre esos dos momentos separados narrativamente.&lt;br /&gt;Otra de las cosas para agradecerle a Mejía Madrid, es la gran cantidad de datos históricos no convencionales que da al lector. Para narrar la construcción de la ciudad no recurre a los grandes eventos, sino que destaca las pequeñas particularidades que rodearon a las desgracias monumentales, centrándose en personajes periféricos y casi absurdos que los posibilitaron. Junto a ellos aparece la voz de un narrador (que le quita verosimilitud al libro pretendiendo que es el mismo Urbina) que acota y comenta los devaneos cómicos alrededor de los eventos históricos.&lt;br /&gt;Quizá uno de los momentos más lúcidos de toda la obra, es cuando Urbina debe alejarse de la ciudad y muestra la visión de extrañamiento que antes no tenía. Cuando el personaje sale del encerramiento obligado al que lo tiene sometido la urbe, la dicotomía transeúnte-calle desaparece y los hilos sueltos empiezan a anudarse; las historias se complementan y Urbina aparece como un personaje complejo y completo.&lt;br /&gt;Hombre al Agua de Fabrizio Mejía Madrid, se arma como una novela que narra desde postales de la cotidianeidad y de la historia, un mundo que la generación de la desesperanza observa y desecha, una generación que, en palabras de Juan Villoro, “no conoce otro estado que la crisis y sabe que el naufragio es la mejor manera de mantenerse a flote”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7716268120112676637?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7716268120112676637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7716268120112676637&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7716268120112676637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7716268120112676637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/09/ironia-de-un-transeunte-texto-publicado.html' title='Ironía de un transeúnte'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sqbq8yb1KqI/AAAAAAAAAQc/0Wei9D-Wge0/s72-c/b39fabrizio.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-1331386007857027468</id><published>2009-08-24T22:57:00.005-05:00</published><updated>2009-12-23T15:39:08.714-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roth Philip'/><title type='text'>Elegía de la muerte como opción de vida.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Roth, Philip.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Elegía.&lt;/span&gt; Ediciones De Bolsillo. Barcelona. 2006. 150 págs.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SpNiENdTXHI/AAAAAAAAAQU/aG_KcCk56_o/s1600-h/5218_Portada.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 162px; height: 275px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SpNiENdTXHI/AAAAAAAAAQU/aG_KcCk56_o/s320/5218_Portada.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373746604854697074" /&gt;&lt;/a&gt;A veces, se acercan ciertas personas y me hacen una de las preguntas más difíciles de responder: ¿qué libro me recomiendas? Siempre salgo con una de las respuestas preparadas que tengo para ello, según la persona, según la intención. Puede ser: ¿qué tipo de literatura te gusta leer?, o eso se responde con dos o tres tintos sobre la mesa, o no soy “quien” para estar recomendando libros. Siempre me salgo con la mía, aunque no siempre. A veces se cruza “la conjura de los necios” y la recomiendo como un santo grial, o se me ocurre que el escucha puede ser otro iniciado en la religión del Philip-dickismo. De la misma manera en que prefiero no recomendar libros (para no embarrarla; porque me ha pasado con Patricia Highsmith, Kurt Vonnegut, Rodrigo Fresán y Roberto Bolaño, autores recomendados a personas que me odiaron profundamente), dudo cuando alguien me recomienda fervorosamente un autor. Quizá me quieren iniciar en una nueva religión que no es el Philip-dickismo. Por eso desconfié cuando en columnas, charlas, artículos y notas, todos los escritores recomendaban a Philip Roth. En uno de mis actos inentendibles, le hice caso a Juan Gabriel Vásquez (que dijo: es una compra segura) y me compré tres libros. Empecé con “operación Shylock” y lo dejé en la página 100 para seguir con “Elegía”, que terminé hace unos días. Y no dejo de pensar en él.&lt;br /&gt;La mirada crítica sobre el libro parte, más que nunca, de precomprensiones: esperaba encontrar al mejor narrador de los últimos años, una joya engastada en tapas rústicas… y no fue así. Pasaron las primeras 50 páginas sin pena, ni gloria. Así que seguí leyendo, casi por inercia, por la necesidad de terminar el libro. Hasta que llegué a la mitad. Fue ahí que explotó la intensidad narrativa de Roth y los escritores que me lo recomendaron tuvieron razón. En cada una de las páginas aparece el fantasma de la muerte, la enfermedad, la tristeza, la vejez. Todos los males de la senectud puyan, incomodan, incrustan su dedo en la llaga. Todo narrado desde la tristeza. A medida que se avanza en el texto se descubre la vida de ese cadáver de &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SpNh9_TiqZI/AAAAAAAAAQM/hNSBOsMvyIc/s1600-h/01_roth.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SpNh9_TiqZI/AAAAAAAAAQM/hNSBOsMvyIc/s320/01_roth.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373746497976445330" /&gt;&lt;/a&gt;las primeras diez páginas y a medida que avanza, se lo siente más cercano, íntimo, hasta casi llegar a la identificación. Se perdonan todas las fallas y caídas de ese héroe de lo cotidiano, de ese (más que nada) ser humano. Nada más apropiado para el libro que es portada negra, de luto, de tristeza infinita. &lt;br /&gt;Vale la pena hablar de la magistral estructura del libro. Cómo contar hacia atrás y dejar las acotaciones precisas de lo que vendrá, descubrir la razón de las lágrimas de la página 10  en una frase de la página 120, la imagen del nado y la pintura, el amor filial, la infidelidad consciente, la muerte como opción de vida.&lt;br /&gt;No conozco a Zuckerman, pero espero conocerlo pronto. Ahora recomiendo “Elegía”, no con el fervor absurdo vitalismo del lector aficionado, sino con el pudor de recomendar la humanidad como opción y la posibilidad de descubrirse a sí mismo como el héroe de una epopeya del día a día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-1331386007857027468?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/1331386007857027468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=1331386007857027468&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1331386007857027468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1331386007857027468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/08/elegia-de-la-muerte-como-opcion-de-vida.html' title='Elegía de la muerte como opción de vida.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SpNiENdTXHI/AAAAAAAAAQU/aG_KcCk56_o/s72-c/5218_Portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7926591989331841999</id><published>2009-07-20T21:17:00.008-05:00</published><updated>2009-07-21T11:20:28.220-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rosero Evelio José'/><title type='text'>Ejércitos que firman libros</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Rosero, Evelio.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los Ejércitos.&lt;/span&gt; Barcelona: Tusquets. 2007. 203 págs&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Debía este escrito hace mucho. Hace algunos años, que ya sobrepasan la década, hice uno de mis peores ensayos de crítica literaria: mi primer trabajo final en la universidad. El profesor pedía el análisis estructuralista de un cuento (elegido a nuestro parecer) que tuviera todas las propuestas desarrolladas por Todorov y su combo. Elegí uno de los mejores cuentos que había leído ese semestre: “cuento para matar un perro”; pero poco pasó con él. Una desilusión amorosa, junto al irrefrenable deseo de clamarla con alcohol, hizo que mi nota (que hasta el momento se presentaba como la más alta del salón con un 4.8) bajara estruendosamente hasta un 3.1. Odié la universidad, la crítica, el estructuralismo (se mantiene el odio de a pocos), y mi desilusión se convirtió en una de mis mejores amigas. Todo eso en una semana. Las cosas pasaron, pero sentía vergüenza con Evelio Rosero. Lo odié durante dos años (hasta que “El Incendiado” se convirtió en mi primer libro firmado -por el autor- en mi biblioteca) sin causa justa y siempre sentí que tenía una deuda literaria con él. Así, Rosero me enseñó que la visión crítica, nunca debe sobrepasar los límites del gusto literario. Y lo confirmo. Lo confirmé. Cuando acabé de leer “Los Ejércitos” de Evelio Rosero.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SmUnta9eABI/AAAAAAAAAQE/b0ngH3YpwEQ/s1600-h/rosero.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 278px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SmUnta9eABI/AAAAAAAAAQE/b0ngH3YpwEQ/s320/rosero.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360734592739180562" /&gt;&lt;/a&gt;No es osado decir que la novela de Rosero Diago, expresa como ninguna otra el vivir de un país que está en guerra (si fuera parte del gobierno, tendría que anteponer un NO a las últimas tres palabras). Rosero se plantea como una de las voces más propias y estructuradas de la literatura colombiana actual. Si esas voces estaban en su culmen en una novela como “En el Lejero”, en “Los Ejércitos”, ataca con toda la nostalgia de la que es posible un tema difícil y nunca antes tratado con poesía. Y es que es eso el mayor logro de Rosero: poder narrar la situación del civil-promedio-campesino en Colombia con un tono poético y nostálgico que logra embellecer el escenario más cruel que es posible imaginar. Es justo por eso que el escritor bogotano (pero que los de Pasto consideramos pastuso) corre a uno y otro lado de las fronteras: pasa de lo patético, a lo poético, a lo escabroso, a lo cómico. Rosero, para lograr dicho juego, recurre a las pequeñas metáforas y personajes que llenan la vida de este abuelo de San Juan (muy parecido al San José de Albán de Nariño): cabe destacar la aparición de Los Sobrevivientes, gatos que son alimentados y terminan alimentando al abuelo (¡nada de alarma!, no es igual que en Ballard), El Oye y otros personajes que estructuran y fortalecen toda la novela. Solo podría cuestionar que la gran cantidad de imágenes de sangre (quizá demasiadas), saturan la novela y la convierten –por pequeños momentos- en una escritura “snuff”, pero ante ello escucho &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SmUmejAPeTI/AAAAAAAAAP0/ywv1XoCglok/s1600-h/ejercitos.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 305px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SmUmejAPeTI/AAAAAAAAAP0/ywv1XoCglok/s320/ejercitos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360733237688629554" /&gt;&lt;/a&gt;vociferar las voces de: “eso es lo que nos muestran en el noticiero”; y sí, a Rosero lo separa del noticiero el trato humano, la visión de desolación y el entender que somos seres “humanos”, con todo lo que eso significa. Quizá, me niego a creer en toda la verdad de las imágenes. Quizá, por eso, me gustó mucho más –la palabra exacta es “disfuté” mucho más- la lectura de “En el lejero”.&lt;br /&gt;Y ahora vuelvo a ver en mi biblioteca “El Incendiado” con una firma del 98. Ahora con todos los premios encima, con las críticas y la fama, me cuesta ver en la contratapa de mi viejo libro firmado al mismo “joven” fumador. Ahora, el escritor que en esa época vislumbraba una obra completa, me parece más maduro y ya no me puedo permitir “odiar” su obra, ni por todo el estructuralismo, ni por toda la crítica literaria del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Actualización: me entero que Rosero escribe un libro sobre la entrada de Bolívar a Pasto en lo que es llamado el "diciembre negro". ¿Ven porqué se considera un pastuso más?... yo quería hacer lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7926591989331841999?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7926591989331841999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7926591989331841999&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7926591989331841999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7926591989331841999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/07/ejercitos-que-firman-libros.html' title='Ejércitos que firman libros'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SmUnta9eABI/AAAAAAAAAQE/b0ngH3YpwEQ/s72-c/rosero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-64583141235962976</id><published>2009-07-08T01:36:00.003-05:00</published><updated>2009-07-08T01:38:16.078-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Murakami Haruki'/><title type='text'>pájaros, dimensiones, sueños y ¿lost?</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Murakami, Haruki.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo&lt;/span&gt;. Barcelona: Maxi Tusquets. 1994.903 págs&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Hace poco los sueños aparecieron como un “lei motiv” en mi vida: alguien soñaba que moría, alguien soñaba que revivía, alguien me dejó de soñar, alguien me volvió a soñar… y así. Fue entonces cuando empecé a pensar en un mundo paralelo al real en el cual ocurrían todas esas cosas (revivir, morir, desaparecer, reaparecer); todo podía ocurrir en ese mundo paralelo, lo único que faltaba era encontrar la salida (o entrada), solo faltaba mirar que esos portales estaban en la cotidianeidad. Me explico con un ejemplo de lo cotidiano: en los últimos días cinco personas me han hablado de la serie LOST. La dejé de ver en la tercera temporada y después de que “alguien” me contaba “algo” sobre viajes en el tiempo, recordé mi escena favorita de la serie: Un escocés (Desmond, creo. Disculpas a los puristas) dice que ama a Dickens, pero que deja al final un libro sin leer, así puede tener la esperanza de que siempre habrá un Dickens más para leer antes de morir. Cuando eso pasa es increíble. Eso no me ha pasado mucho últimamente. Eso me pasa –ahora- con Haruki Murakami. Acabo de leer “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, libro tan largo como su título y, a la vez, igual de poético. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlQ-dqY-wWI/AAAAAAAAAPk/1fbXy2jyFFg/s1600-h/haruki_murakami_he_wanna_talk.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 284px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlQ-dqY-wWI/AAAAAAAAAPk/1fbXy2jyFFg/s320/haruki_murakami_he_wanna_talk.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355974536166556002" /&gt;&lt;/a&gt;Al igual que me pasó con “Kafka en la orilla”, no quería dejar de leer y, al tiempo, que el libro terminara. “Crónica…” es el libro más complejo que he leído del autor japonés: más de quince personajes, movimientos temporales, espaciales y (no es sorpresa en Murakami) dimensionales. A medida que el libro se desarrolla aparecen y desaparecen personajes como Creta Kanoo, quien deja de estar  en escena en la página 200, para reaparecer en la 760; se cuentan historias que se olvidan y se retoman cuando se cree que fueron dejadas a un lado (el desollador); aparecen cambios de tipografía en la mitad del libro; todo se confunde más y un poco más y un poco más. Quizá sea eso lo que molesta un poco en el libro: faltando cincuenta páginas aparece un excelente “deus ex machina” que lo arregla todo (a la mejor manera de Eurípides). Pero todo concuerda, coincide, resulta lógico. Murakami no da “puntada sin dedal”, cada historia, cada personaje, cada cambio de dimensión, cada gato perdido; terminan siendo piezas claves y obvias en la estructura confusa que armó desde un principio. Pero al momento de desenvolver el hilo, todo ocurre rápido. Quizá esa fue una de las razones por las cuales dejé de ver LOST: temía que todo se explicara con una obviedad que aparecía como el “deus” de Woody Allen en “Poderosa Afrodita”. Falla al final la sutileza de “Kafka en la orilla” o “al sur de la frontera…”. Aún así, es imposible no pensar en Murakami como uno de los mejores autores de inicios del siglo XXI. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlQ-nHRiccI/AAAAAAAAAPs/DqolTxSfKhk/s1600-h/cronica_del_pajaro_que_da_cuerda_al_mundo_0.preview.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 227px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlQ-nHRiccI/AAAAAAAAAPs/DqolTxSfKhk/s320/cronica_del_pajaro_que_da_cuerda_al_mundo_0.preview.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355974698538791362" /&gt;&lt;/a&gt;Terriblemente adictivo. “Crónica…” es un libro de paciencia, y a la vez, un libro de sorpresas. Cada vez que se lee al autor Japonés se encuentran los hilos escondidos de aquello que es cotidiano y, descubrimos, no lo es tanto (no me explayaré aquí contando la historia de una amiga que sintió que murió, y me empezó a narrar –con ciertos cambios-  el capítulo de “Crónica…” que acababa de leer). Hay que leer a Murakami, hay que leer “Crónica…”.  ¿Lo notaron?: me cuesta hablar de Haruki, no sé muy bien qué decir. Lo mejor es hacer ese viaje al otro tiempo de LOST, o a la otra dimensión de Murakami. Encontrar ahí el lugar donde, posiblemente, Murakami tenga su mayor relevancia y su mayor nivel interpretativo posible: el mundo de los sueños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-64583141235962976?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/64583141235962976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=64583141235962976&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/64583141235962976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/64583141235962976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/07/pajaros-dimensiones-suenos-y-lost.html' title='pájaros, dimensiones, sueños y ¿lost?'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlQ-dqY-wWI/AAAAAAAAAPk/1fbXy2jyFFg/s72-c/haruki_murakami_he_wanna_talk.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7583829145837909868</id><published>2009-06-24T17:04:00.005-05:00</published><updated>2009-06-24T17:10:39.503-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nettel Guadalupe'/><title type='text'>Deshojando a Guadalupe</title><content type='html'>Hace mucho leí en algún libro, vi en una película, o “veí” en una película basada en un libro (no recuerdo) una de esas frases que intentan cambiar la vida del protagonista con algún pensamiento llevado al extremo: “solo hay dos tipos de personas: las que miran hacia arriba, o las que miran hacia abajo”; bien, yo siempre he sido de los que miran hacia arriba, no porque tenga esperanzas altruistas, sino porque mi metro sesenta y cuatro me ponen por debajo del promedio de altura. Esa filosofía de vida en la cual se dividen en dos grupos a todos los humanos (con la cual Hegel estaría más que feliz) representa toda una visión de mundo: dime cuanto mides y te diré quién eres. Últimamente, creo que es posible trasladar ese mismo punto de vista a la literatura. La dualidad en los textos que leo en la actualidad está entre esos inmensos tomos que solo puedes leer en casa porque cargarlos pesa mucho y en resumidas perlas de lenguaje que intentan llegar al punto reduciendo número de comas, y de verbos (¡infierno eterno a quien intente poner un adjetivo de más!) hasta llegar al paroxismo del minimalismo.  &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SkKjHPU2zgI/AAAAAAAAAPM/X8L_fW_dpX0/s1600-h/nettel2.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SkKjHPU2zgI/AAAAAAAAAPM/X8L_fW_dpX0/s320/nettel2.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351018652037991938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es así que mientras leía “La broma infinita” de Foster Wallace (q.e.p.d.; algún día escribiré algo sobre él), lo tuve que bajar con un par de sorbos de Zambra; y “Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay” fueron aderezadas con gotitas de “La gran Bonanza de las Antillas” de Calvino. Ahora leo “Pájaro que da cuerda al mundo” de Murakami y encuentro paliativo de tamaño en “Pétalos” de Guadalupe Nettel. Fresán hablaba de un clásico de fútbol entre los maximalistas-boca juniors-fitzgerald y los minimalistas-river plate-hemingway (con Faulkner como independiente); pues yo soy del Deportivo Pasto y nunca he podido enmarcarme en una de las dos corrientes, pero Guadalupe Nettel, se acerca bastante a lo que quiero. El libro “Pétalos”, además, me trajo una pequeña pero bella sorpresa: el cuento “Bonsái” es un soñado homenaje a Murakami, aunque molesta un poco que Nettel crea estúpido al lector al nombrar al autor japonés faltando un párrafo para que finalice el texto. El libro tiene la potenciadel lenguaje bien logrado y trabajado de manera puntual, junto a historias que logran tener una intensidad profunda y unos personajes complejos y bien logrados. Molesta que Nettel quiera darle a su libro un tono de “historias incómodas" pero, lejos de esos pequeños elementos de estructuración, la autora mexicana trabaja con esas pequeñas perlas que, hasta ahora, solo había visto en textos de Zambra. Nettel se inscribe en ese grupo de escritores que logran hacer grandes obras con muy pocas palabras, imagino que para ellos el oficio de la escritura es el oficio del artesano: aquel que quita palabras más que pone y que se puede pasar muchísimas horas frente a un diccionario buscando la palabra cuyo sonido cala mejor en el ambiente del texto. Pero no puedo dejar de pensar en la necesidad de lo extenso. ¡Cómo me gustó leer a Nettel!, pero me gustó mucho más volver a Murakami y sus 908 páginas. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SkKj54Z1RuI/AAAAAAAAAPU/d7Awdp3CLco/s1600-h/PtalosdeGuadalupeNettel.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 126px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SkKj54Z1RuI/AAAAAAAAAPU/d7Awdp3CLco/s200/PtalosdeGuadalupeNettel.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351019522058176226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Algo en las nuevas generaciones de escritores puntuales me molesta y no sé muy bien qué es. Algo en ese tipo de historias cortas  que se quedan a medias y no logran ser una cosa ni otra, algo en ese contar algo sin contarlo, o ponerle tanta atención a las atmósferas que se quedan en falla por una falta. No niego la maestría en las miniaturas, pero prefiero comprar una camiseta con mi nombre que hacerlo escribir en un grano de arroz. Pero, está bien, ya Swift nos enseñó que el tamaño no es norma, mi metro sesenta y cuatro puede ser una estrambótica altura para mis gatos o una nimiedad sin importancia para un paquidermo. Mientras tanto, seguiré buscando alguien a quien mirar de frente a los ojos, o entender, en mi cerrada visión de lo literario, que el tamaño que importa es aquel de lo que se queda en la memoria. Nada más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7583829145837909868?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7583829145837909868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7583829145837909868&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7583829145837909868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7583829145837909868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/06/deshojando-guadalupe.html' title='Deshojando a Guadalupe'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SkKjHPU2zgI/AAAAAAAAAPM/X8L_fW_dpX0/s72-c/nettel2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-4141225620656727187</id><published>2009-05-05T23:41:00.005-05:00</published><updated>2009-05-05T23:54:42.249-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bastidas Rodrigo'/><title type='text'>Tratado de biología.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SgEVZ_fkbQI/AAAAAAAAAO8/NEhW921zXbI/s1600-h/kfjgn.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 210px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SgEVZ_fkbQI/AAAAAAAAAO8/NEhW921zXbI/s320/kfjgn.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332566970068135170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Afuera se escuchan los árboles entrechocando sus ramas. Algunos animales hacen ruidos que no puedo clasificar. Quizá pueda decir que aúllan, o que gimen. No lo sé. Me cansé de inventar palabras para los sonidos que hacen. Antes me gustaba imaginar la forma de los animales por los ecos que producían. Dejé de hacerlo hace una semana. Un ruido seco se posaba en ese entonces cerca a la puerta de casa. Era fuerte, casi estridente. Imaginaba que el animal que hablaba así era gigante. Quizá un par de metros, con pelos por todas partes, cinco o siete patas. Hace siete días sentí que el ruido se acercaba y golpeaba la puerta. Después, dejó de sonar. Entonces, una pluma se deslizó bajo la puerta. Noté que el bicho debía ser un ave. Y que había muerto en la entrada. Me desilusioné. Guardé la pluma con los otros trozos de animal que he encontrado en mi vida. Los que han entrado bajo la puerta. Y dejé de imaginarlos. Hoy volví a revisar el libro de biología que me dejó mi padre. El mismo con el que me enseñaba cómo eran los diferentes animales de afuera. Esos que nunca he podido ver realmente. Miré el apartado de “aves”. Intenté buscar uno que tuviera plumas parecidas a esa. Ninguno. Recordé que mi padre me habló de la posibilidad del cambio. Mutación, lo llamaba él. Dijo que luego de la catástrofe no podíamos salir. Que muchos estaban igual que nosotros. Encerrados. Si salíamos podíamos morir. En un instante. Me enseñó todo lo que él había visto de niño. Lo que nunca pude ver. La catástrofe ocurrió cuando yo era pequeño. No tenía forma de recordar. Antes de morir se aseguró de dejar todo cerrado. Bloqueado. Después de su muerte quité la última tabla de la puerta. Por ahí entró la pluma. Esperaba que entrara la muerte. Pero no lo ha hecho. El libro no tiene las medidas de los animales. Por eso los imaginaba grandes. O pequeños. Según el caso. Según su forma de hablar. Ya no lo hago. Ahora quiero verlos. Por eso dejé todo organizado. Ayer. Saqué el martillo y observé las tablas. Son fáciles de sacar. Tengo planeado hacerlo más tarde. Saldré con el libro bajo el brazo. Espero poder ver al menos un animal. Antes de que la muerte llegue. Y si muero. Quiero que no sea por la catástrofe. Desearía que fuera por un animal. Uno gigante. Quizá uno que esté en el aparte “insectos”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-4141225620656727187?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/4141225620656727187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=4141225620656727187&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4141225620656727187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4141225620656727187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/05/tratado-de-biologia.html' title='Tratado de biología.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SgEVZ_fkbQI/AAAAAAAAAO8/NEhW921zXbI/s72-c/kfjgn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6044523182685662446</id><published>2009-04-19T15:33:00.007-05:00</published><updated>2009-04-26T23:54:32.485-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ballard JG'/><title type='text'>Mi vida encontrada con J.G.B.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SeuLWsTcoRI/AAAAAAAAAOQ/VRsXKL2GSGI/s1600-h/jg_ballard_cages.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 319px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SeuLWsTcoRI/AAAAAAAAAOQ/VRsXKL2GSGI/s320/jg_ballard_cages.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326504206261854482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que lo conocí no sabía que era él. Los compañeros de mi clase en cuarto de primaria casi me obligaron a pasar una película para no tener que ver la clase de sociales. Hablábamos sobre la segunda guerra mundial y todos sabían que me gustaba ver cine: “Hay muchas películas sobre eso” me dijeron; así que fui a la videotienda, alquilé un VHS y lo llevé a clase. Todos se sorprendieron al ver el desarrollo del pequeño Jim. A pesar de sonar la campana para el recreo, todos se quedaron dentro de la sala de proyección hasta el final, momento en que una nube de electromagnetismo pasaba sobre el cielo y Jim sonreía. No hubiera sido más que una buena nota y un recuerdo lejano si no fuera porque, ya estando en la universidad, me enteré que la película no era precisamente sobre la segunda guerra mundial europeizante, sino sobre la ocupación japonesa en shangai en 1937. Fue ahí cuando supe que él era él. El pequeño Jim había crecido, al igual que yo, y ahora era James. Hablamos mucho de su infancia: su paso por Shangai le había enseñado la real vivisección de las personas, la riqueza del mundo interior, la belleza de las piscinas vacías, el sacrificio instintivo, la crueldad del humano. Su nacimiento al mundo a partir de la nube que pasaba por el cielo, como un augurio de cambio, solo anunciaba el inicio del lento apocalipsis por venir. El electromagnetismo se expandió en su nube y creó la triste imagen de la pantalla que tanto queremos querer, pero que solo es el desierto de lo real.&lt;br /&gt;Pasó el tiempo y lo volví a perder. No supe de él en mucho tiempo hasta que lo reencontré cuando yo vivía en un pueblo a treinta minutos de la ciudad. Todos los días, tomaba un transporte que bajaba contradiciendo leyes humanas y naturales; fue entonces que reapareció. Me contó sobre el placer sexual de los choques de autos, la materialización de la imagen, la obscenidad de las pantallas, el asco por lo humano y el satori de lo banal. Nunca lo pude conservar mucho tiempo conmigo. Aparecía y desaparecía. No sabía en que momento podía verlo bajar de un bus, caminar por la calle con su walkman, regar las plantas del edificio de una megaempresa. A veces, solo me presentaba a algunos amigos; pobres paliativos de su charla, de su presencia. Recuerdo a Chucky, un buen tipo; aunque, al final, terminó repitiendo las mismas historias que James: que había chocado en un éxtasis carnal, que nadie sabía las instrucciones del mundo, que más vale la imagen que la sustancia. Todos ellos: Strawberryn, D-James, Cormacky; cuentan una y otra vez sus encuentros improvisados con James.&lt;br /&gt;Así, lo he seguido encontrando en diferentes mundos devastados por el agua y los cristales, en algunas islas llenas de argamasa, volando en aviones que siempre están a punto de estrellar, saludando un país, visitando museos de freaks. Es por eso que ahora me llega el turno de contar las conversaciones con James, mis historias truncas con su presencia, la sensación de que él está en todos lados, que nunca ha dejado de estarlo. Así que ahora que empiezo a contar mis historias, siento que ya no lo veré más, que lo puedo tocar en la pantalla del televisor, pero nunca será igual. Ya no. Tomo mis audífonos, e inicio un largo periplo por la presencia del eterno Jim. Al fondo, las guitarras de “the atrocity exhibition” de joy division se mezcla con el sonidos del teclado.&lt;br /&gt;Te extrañaré James.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6044523182685662446?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6044523182685662446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6044523182685662446&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6044523182685662446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6044523182685662446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/04/con-profunda-tristeza-me-entero-que-el.html' title='Mi vida encontrada con J.G.B.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SeuLWsTcoRI/AAAAAAAAAOQ/VRsXKL2GSGI/s72-c/jg_ballard_cages.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-8922385752706721380</id><published>2009-03-30T17:50:00.004-05:00</published><updated>2009-03-30T18:31:48.411-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ramírez Sergio'/><title type='text'>Coleridge para dummys (o cómo Fancy se convierte en Fantasía)</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;“... me siento indiferente ante cómo pueden afectar al lector los principios morales que existan en los sentimientos o caracteres que contiene la obra [...] no se debe extraer de las páginas que siguen conclusión alguna que prejuicie ninguna doctrina filosófica del tipo que fuera.” (Frankenstein, Mary Shelley) &lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algún tiempo, hablaba mucho con un amigo que tendía a ser redundante. Su repetición se basaba en que todo lo que podía percibir-estudiar-observar le remitía (sin duda) a los románticos. Dejé de hablar con él en parte por esa insistencia en volver una y otra vez sobre la espiral romántica y todos los conceptos que hablaban un grupo de “dandis” del siglo XVIII. Ahora veo que muchos se han alejado porque esa insistencia se ha trasladado a mí. Es inevitable. Cada uno de los elementos del romanticismo aparecen de una u otra manera en la vida diaria, en las casas y en las tiendas, en los cuentos y en las teorías. Y es que, si lo pensamos bien, a los románticos les debemos tanto el Quijote (obra sub-valorada como “literatura de masas” hasta que los románticos notaron su valía) como otras tantas obras que son lo que son, hoy-por-hoy, gracias a ellos. Y ni hablar de las teorías…&lt;br /&gt;La última clara referencia que he encontrado de los románticos ha sido la lectura &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SdFTM85yucI/AAAAAAAAANQ/dikkBK29fXI/s1600-h/ramirez.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 225px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SdFTM85yucI/AAAAAAAAANQ/dikkBK29fXI/s320/ramirez.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319124116873329090" /&gt;&lt;/a&gt;del libro “Mentiras Verdaderas” de Sergio Ramírez.  En ese libro, Ramírez se tarda un total de 108 páginas para explicar lo que el poeta Samuel Coleridge ya había dicho en 15, varios siglos atrás. Siguiendo un poco a J. Abrams, es posible ver que Ramírez toma la “tradición” existente en la literatura occidental y en los conceptos en los que se basaba gran parte del desarrollo artístico de la fantasía gótica de los románticos; sin embrago la única “revolución” la realiza al cambiar las palabras “Fancy e Imagination” por “Fantasía e Imaginación” (¿cercanas verdad?). El segundo cambio que realiza Ramírez es cambiar las novelas de terror (que estudia Coleridge) por los íconos propios de la literatura de occidente -Mil y una noches, Quijote, Tristam Shandy-, hasta llegar a los imprescindibles latinoamericanos –Borges, Cortázar, Rulfo-. Quizá eso es lo más importante en la obra de Ramírez: encontrar cómo la literatura latinoamericana que busca una identificación propia (recordemos cómo Ramírez, orgulloso, cita el Popol Vuh) forma parte de un devenir de la literatura occidental y se nutre de ella, bebiendo de las aguas de toda una serie de autores que, se arman como imprescindibles, por las acciones “revolucionarias” que desarrollan. Y es que Ramírez lo hace con su libro: su escritura y su idea coinciden en la poca originalidad de una y otra. &lt;br /&gt;Eso sucede en los cuatro primeros capítulos. Pero sorprende con dos anexos finales en los cuales se zambulle en las aguas de escrituras más modernas e interpretaciones más cercanas a la posibilidad de análisis del escritor nicaragüense. El análisis de Time Machine y su relación con el ángel de la historia de Benjamín, y el estudio comparativo de la literatura con los mass media sorprenden por su claridad y su innovación. Es clara la diferencia entre los cuatro primeros capítulos y los dos últimos apartes. Es notorio que los dos escritos finales son realizados para ser lecciones inaugurales de cursos, mientras que las cuatro primeras son (como lo dice &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SdFTYzHWq1I/AAAAAAAAANY/V3NjTpVBT-A/s1600-h/mentiras.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 180px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SdFTYzHWq1I/AAAAAAAAANY/V3NjTpVBT-A/s320/mentiras.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319124320404286290" /&gt;&lt;/a&gt;el mismo Ramírez en el prólogo) “charlas básicas sobre la invención literaria”. Todo ello me lleva a pensar en el título del libro: ¿acaso lo que quiere es dividir su texto en dos apartes Mentiras (capítulos 1-4) Verdaderas (capítulos 5-6)?, ¿o hace un juego referencial con la película de Schwarzenegger que no logré descubrir? Me parece mejor que se pueda dividir el texto en dos y en la primera parte incluya en el título “para dummy” en algún lugar y desarrolle otros escritos en la segunda parte. Mientras Ramírez estructura nuevas lecciones inaugurales, seguiré apartándome de la gente, dando vueltas una y otra vez en la espiral romántica.&lt;br /&gt;El amigo del que me alejé hace tiempo, me entero, ahora está estudiando en alguna universidad europea. Sin embargo el viernes llegó un conocido a mi casa, después de tomar una taza de café, me preguntó con voz titubeante por mi opinión del romanticismo. Al ver mi sonrisa se tranquilizó. Creo que mi amigo se fue muy pronto: ahora somos dos pero preparamos a otros integrantes. Un nuevo ghetto se arma. Cuando él regrese tendremos listas redes de información estructuradas desde el siglo XVIII. Nada se escapará. Cualquiera que toque nuestra red caerá bajo el efecto hipnótico del romanticismo. Nosotros lo haremos caer. Como seres sin empatía. Como arañas venenosas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-8922385752706721380?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/8922385752706721380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=8922385752706721380&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8922385752706721380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8922385752706721380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/03/coleridge-para-dummys-o-como-fancy-se.html' title='Coleridge para dummys (o cómo Fancy se convierte en Fantasía)'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SdFTM85yucI/AAAAAAAAANQ/dikkBK29fXI/s72-c/ramirez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6695671708203676992</id><published>2009-03-23T22:55:00.008-05:00</published><updated>2009-03-23T23:33:46.189-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Césaire Aimé'/><title type='text'>Aimé Césaire: desplazamiento de las palabras en cadenas significantes.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;Aquí ya no vale el tiempo marcado por el reloj. Incluso el embrión, símbolo del crecimiento secreto y la posibilidad, parece ahora reseco y fláccido(…) comprendió que las formas rectilíneas de esa realidad conciente eran elementos distorsionados de un cierto futuro plácido y armonioso. &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;J. G. Ballard&lt;/span&gt; &lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la década de los ochenta, gracias a estudios que se relacionan de manera directa con el postcolonialismo, se retoma una serie de autores que viven en las colonias francesas y que han sido tratados de manera excluyente dentro de la literatura francófona. Dentro de esta serie de autores se destaca el autor Aimé Césaire, nacido en la isla de Martinica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la propuesta de Césaire, se desarrolla de manera particular la renovación de un lenguaje que no se ha tenido en cuenta y que forma parte del habla particular de las colonias. El esfuerzo surge de la necesidad de crear una línea cultural paralela a la línea eurocentrista que se implanta en las colonias; siempre se ha visto el desarrollo de las formas culturales de las colonias como “productos” de la influencia inglesa y francesa, y no como culturas independientes que han tenido una historia propia, por lo tanto, es necesario estudiar dichas culturas marginales desde adentro y desde sus inicios. Teniendo en cuenta que el lenguaje se establece como la máxima herramienta creadora y comunicadora de cultura, las palabras sufren esa resignificación y la poesía funciona como género literario con el cual es posible recalcar imágenes y palabras vistas desde “la marginalidad” . Con Bajtin, consideramos las palabras como los vehículos ideológicos por excelencia que se conforman desde la unión de las conciencias individuales, como material sígnico. Conformadas así desde una colectividad específica, “reflejan y refractan” una realidad particular que está dando fe de un sociedad en particular.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En la palabra se ponen en funcionamiento los innumerables hilos ideológicos que traspasan todas las zonas de la comunicación social. Por eso es lógico que la palabra sea el indicador más sensible de las transformaciones sociales. (Voloshinov, 43)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SchcE_WLScI/AAAAAAAAANA/xq2KlA61TQM/s1600-h/Aime_Cesaire.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 235px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SchcE_WLScI/AAAAAAAAANA/xq2KlA61TQM/s320/Aime_Cesaire.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316600600904550850" /&gt;&lt;/a&gt;Dado el contexto cultural en el cual se desarrolla la poesía de Césaire, las palabras deben dar fe tanto de las transformaciones sociales, como de las conciencias colectivas de los marginados en los procesos de colonización. Recordemos que las formas en las cuales se desarrollan los procesos que involucran las palabras, como ideologías insertadas en un conjunto sígnico, están relacionadas de manera directa con las formas de comunicación discursiva y la organización social de los hombres. Así, ciertas palabras se resimbolizan y toman un valor cultural diferente al que se había implantado desde un proceso de imperio y que abren el espectro de “valencias”. Las palabras se convierten en una carga simbólica dentro de los grupos humanos y se transforman en ideologías que establecen formas marignales de ver el mundo: la visión de mundo, a partir del lenguaje como herramienta, cambia.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;blockquote&gt;“... la palabra negro&lt;br /&gt;nacida armada ya del alarido&lt;br /&gt;de una flor venenosa...” (Césaire: 2005,33)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La tarea de autores como Césaire, se desarrolla en un proceso de “rarificar” palabras que se encontraban dentro de un espectro particular de expectativas que se especificaban como conocidas dentro del ámbito europeo. A este proceso de desplazamiento de los niveles sintagmáticos de las palabras, Césaire caracteriza con el poder “vibratorio” de las palabras. En poemas como Palabra, Césaire nos está hablando acerca de la posibilidad de que la vibración de la palabra extienda sus ondas y abarque lo posibles significados dados por comunidades diferentes a la hegemónica . Es en este momento cuando el poema recalca el valor “poético” de la palabra, haciendo énfasis sobre sí misma y (al hacerlo) remitir a una serie de imágenes que el lector deberá decodificar de diferentes (otras) maneras. Las palabras se desvían de un significado preconcebido, y se desplazan hacia uno nuevo que se relacionará de manera directa con un nuevo horizonte de expectativas. Palabras como “negro” y “bárbaro” ya no sólo se observan desde la visión del imperio, sino desde la visión de la colonia.  Ya antes, este concepto había sido trabajado por Césaire cambiando la dicotomía entre Ariel/Calibán , haciendo que el proceso de “otredad” funciones en dos vías. Este cambio producido por la reelaboración de los procesos de otredad también se puede observar en el poema Bárbaro, en el cual Césaire se reconoce como bárbaro, observando la palabra como carga histórica y como inherente a él:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Es la palabra que me sostiene&lt;br /&gt;y golpea mi caparazón de cobre amarillo...” (Césaire: 2005, 31)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La particularidad de Césaire es la de reconocerse como el otro lado de la significación, sobre quien recae el grado conceptual-otro de la palabra: la repetición constante de la primera persona (mi, nuestro) apunta hacia ese cambio en el cambio de punto de vista . Por lo tanto, la acepción de la palabra bárbaro, se desvanece en cadenas significantes que se derivan hacia el opuesto. En el mismo desarrollo de la significación de las palabras, la representación cambia para el lector y su conocimiento previo (una preconcepción particular) se desplaza: la idea de barbarie, contrapuesta a la de civilización, tiene en el lenguaje una de las herramientas que crean una especie de “colonización” que conllevará la subvaloración de esas “formas culturales otras”: hablamos entonces de una forma ideológica de colonización. Si bien para la estética de la recepción, los procesos de lectura y de construcción del texto se basan en un diálogo dinámico en el cual el lector complementa las indeterminaciones del texto, las desviaciones y los desplazamientos de significado son los que empiezan a crear unas nuevas estrategias narrativas. El desplazamiento sintagmático de Césaire, forma parte de una estrategia narrativa que está llamando la atención sobre una palabra en particular, para crear interrogantes sobre un entramado ideológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, a la concepción de lo barbárico, se contrapone la existencia “real” del bárbaro quien mira en el lenguaje una mentira: la deslegitimación del lenguaje, conllevará la negación de la palabra, haciendo que las cadenas significantes existentes en el lector se rompan. Los procesos creados por Césaire consisten en una duda por el lenguaje hegemónico. Esta duda estará cargada de un acabar con el poder simbólico-hegemónico de la palabra (“sumario”), para poder dar cabida a un lenguaje-“otro”. Así la lucha ideológica de Césaire (a través de las palabras) se desarrolla dentro de procesos de legitimación y deslegitimación teniendo como puntos de apoyo lo hegemónico y lo marginal y girando sobre el concepto de “bárbaro”.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Bárbaro&lt;br /&gt;del lenguaje sumario&lt;br /&gt;y nuestros rostros bellos como el verdadero poder operatorio&lt;br /&gt;de la negación...” (Césaire: 2005, 31)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SchdOffrqYI/AAAAAAAAANI/x_4CKMLq9g8/s1600-h/2479420847_669022c3cf.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 243px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SchdOffrqYI/AAAAAAAAANI/x_4CKMLq9g8/s320/2479420847_669022c3cf.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316601863664806274" /&gt;&lt;/a&gt;La representación de la realidad por medio de las palabras relacionadas con los procesos coloniales, se había estancado en procesos de significación que establecían fuertes lazos miméticos; la desviación simbólica que Césaire introduce a la palabra “bárbaro” hace que se desplace un grupo particular de palabras: la idea de lo colonial (al desplazarse) crea nuevas posibilidades de representación de mundos en el lector y se establece como parámetro de creación posterior. La representación poética de ese mundo en particular nos está recalcando las palabras como productoras de sentido, haciendo énfasis en ellas. El papel doble jugado por el lenguaje se hace patente al utilizar las herramientas de la indeterminación y la rarificación (herramienta cercanga a la función poética de Jackobson), para transmitir un mensaje específico (nivel de significado que asegura la decodificación controlada).  Así, tanto el sistema descriptivo, como el nivel sintagmático cambian, creando un nuevo grupo de palabras que se relacionan entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, lo bárbaro cambia y deja de ser “lo extranjero”, lo basto y aquello-que-debe-ser-civilizado  para convertirse en parte imprescindible de la formación cultural de los pueblos coloniales. La posibilidad de la poesía consiste en traer de la mano de la experiencia estética, la posibilidad de reevaluar la connotación que la palabra ha traido consigo y darle la posibilidad de cambiar un paradigma establecido. El pasado, encarnado en vocablos que se fueron transformando, simbolizan el dolor, y la marginalización de un pueblo que busca en la reelaboración de la cultura, la posibilidad de crear un sonido, allí donde antes no había voz . El ser colonial, al ratificar su existencia, lanza una palabra propia, se apropia del espacio y del lenguaje convirtiéndolo en su pasado y en su posibilidad de resistencia.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Bárbaro&lt;br /&gt;de los muertos que circulan por las venas de la tierra&lt;br /&gt;y vienen a veces a quebrarse a la cabeza contra los muros de nuestras orejas&lt;br /&gt;y los gritos de rebeldía nunca oídos...” (Césaire: 2005, 32)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desplazamiento termina con un cambio en los papeles de civilización/barbarie, haciendo partícipe a quien ha creado el concepto “clásico” de bárbaro de la barbarie misma. El concepto, y por lo tanto el horizonte de expectativas del lector, se ha modificado al cambiar uno de los elementos del grupo lingüístico al que pertenece dicha palabra (entre las que podríamos incluir colonización, imperio, civilización, etc). Al tiempo lingüístico utilizado en el poema (un presente constante) se une una posibilidad de futuro (“deberéis”) en el cual se incluye al lado opuesto de la barbarie, a quien ha nombrado a los bárbaros como tales:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“...y me adhiero tan bien a los lugares mismos de la fuerza &lt;br /&gt;que deberéis para olvidarme&lt;br /&gt;arrojar a los perros la velluda carne de vuestros pechos...” (Césaire: 2005, 32)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Estos procesos de resignificación del lenguaje se pueden observar de manera repetida en poemas de Césaire, en los cuales se duda por un lenguaje hegemónico y se plantea un lenguaje marginal. Las palabras, como productoras de cultura, se abren a un campo de posibilidades sígnicas y sintagmáticas que producen cambio en el lenguaje. Dentro de otros poemas podemos ver cómo Césaire incluye una serie de palabras que se incluyen en el habla local de las “negritudes” (neologismo creado por el mismo Césaire) y que conforman un nuevo sistema lingüístico, con el cual se están cambiando los horizontes de expectativas y los procesos de indeterminación existentes entre lector y obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Textos Citados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;•Césaire, Aimé. Antología. En: Señal que Cabalgamos Nº 53.  Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 2005&lt;br /&gt;•Césaire, Aimé, Poemas. Barcelona: Plaza y Janés editores. 1979&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6695671708203676992?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6695671708203676992/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6695671708203676992&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6695671708203676992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6695671708203676992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/03/aime-cesaire-desplazamiento-de-las.html' title='Aimé Césaire: desplazamiento de las palabras en cadenas significantes.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SchcE_WLScI/AAAAAAAAANA/xq2KlA61TQM/s72-c/Aime_Cesaire.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6666441787416155783</id><published>2009-03-09T22:24:00.006-05:00</published><updated>2009-03-09T23:01:31.534-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cómics'/><title type='text'>Superhéroes a la carta</title><content type='html'>Llego a la página por uno de los reportajes de Rodrigo Fresán. Descubro que en el mundo se está creando una liga de superhéroes de los cuales hasta tú y yo podríamos ser uno. Hay varios requerimientos que los usuarios deben seguir para poder acceder a la página: Buscar un disfraz que pueda ofrecer la posibilidad de la segunda identidad, las acciones deben estar dirigidas hacia la búsqueda del bien de la humanidad y no es posible buscar dividendos por dichas acciones. &lt;br /&gt;Sobre los disfraces no hay problema alguno, muchos de los que conforman los que ahora son llamados grupos de "cosplay" y algunos que buscan su identidad real, tras un disfraz que esconda su identidad secreta (pero real) podrían ayudar a que podamos salir vestidos con nuestros disfraces y pasar desapercibidos.&lt;br /&gt;Sobre las acciones dirigidas hacia el bien, la cosa se vuelve compleja... teniendo en cuenta la subjetividad de la bondad en estos momentos, la búsqueda de la finalización del hambre puede hacer de Monsanto una asombrosa liga de la justicia, puede hacer de la finalización de etnias enteras como prubas de la gratitud hacia una naturaleza que (ufff, afortunadamente) nos creó diferentes a los otros... y así.&lt;br /&gt;Ya el asunto del dinero pasa a un segundo plano porque... bien si no tenemos dinero podemos vendernos como personajes de feria como aquel spider-man falso que casi es linchado en medellin o podemos buscar trabajo útil en una de las oficinas en las cuales sea posible "sacarle el jugo" a nuestros poderes; después de las ocho horas de oficina tendremos toda  la noche para proteger a todos los "buenos" de los "malos", sean quienes sean unos u otros.&lt;br /&gt;Y ya que hablamos del tema, es importante ver que si no tienes un superpoder: no te aceptan, si no puedes certificar una acción heróica: no te aceptan, si no usas disfraz: no te aceptan, si no tienes identidad secreta: no te aceptan. Es entonces cuando debes ir a tu casa, encender la tele y ver "Heroes" y buscar, como los superhéroes de abajo una forma de salvar el mundo. !Pero cuidado!, si te aceptan también (como nos lo enseñó "the unbreakable") hay némesis; y si no te aceptan, revisa la lista a ver si quieres pertenecer al lado oscuro: Para muestra tres botones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Superbarrio: desde hace diez años cuida a los pobres de la ciudad de méxico. Es uno de los superhéroes más queridos y respetados del mundo.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbXfRD6K56I/AAAAAAAAAMo/rx5a4YrVekU/s1600-h/a87_Superbarrio.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 246px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbXfRD6K56I/AAAAAAAAAMo/rx5a4YrVekU/s320/a87_Superbarrio.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311396819753428898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrífica:Cuida a las mujeres que se han emborrachado en las fiestas de los hombres que quieren aprovecharse de ellas. Tiene un cinturón donde lleva un celular, gas pimienta, pintalabios y una cámara fotográfica. Ya ha aparecido su némesis, un hombre que se hace llamar "Fantástico" y que se ha declarado enemigo de la superheroína newyorkina.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbXgXumEYCI/AAAAAAAAAMw/O1hj0HI8sv4/s1600-h/a87_Terrifica.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 170px; height: 255px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbXgXumEYCI/AAAAAAAAAMw/O1hj0HI8sv4/s320/a87_Terrifica.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311398033802682402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entomo, el hombre insecto: un curioso italiano que ha sido visto pocas veces. Cuida las calles del mal con los poderes de los insectos. (ver entrevista entomo en: http://www.sugo.rai.it/)&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbXi1Ck_2-I/AAAAAAAAAM4/QkE8ZwwkPSs/s1600-h/entomo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 209px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbXi1Ck_2-I/AAAAAAAAAM4/QkE8ZwwkPSs/s320/entomo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311400736406363106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Links para interesados: &lt;br /&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Real-life_superhero"&gt;http://en.wikipedia.org/wiki/Real-life_superhero&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.worldsuperheroregistry.com"&gt;http://www.worldsuperheroregistry.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.oddee.com/item_87762.aspx"&gt;http://www.oddee.com/item_87762.aspx&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6666441787416155783?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6666441787416155783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6666441787416155783&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6666441787416155783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6666441787416155783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/03/superheroes-la-carta.html' title='Superhéroes a la carta'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbXfRD6K56I/AAAAAAAAAMo/rx5a4YrVekU/s72-c/a87_Superbarrio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-601740653052003454</id><published>2009-03-09T15:42:00.002-05:00</published><updated>2009-03-09T15:46:10.980-05:00</updated><title type='text'>En remodelación... espere nuestras nuevas ofertas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbV_9VTTEmI/AAAAAAAAAMI/0IMW708uvj8/s1600-h/bactiment5.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbV_9VTTEmI/AAAAAAAAAMI/0IMW708uvj8/s320/bactiment5.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311292027220202082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un fugaz paso por la lectura y crítica de textos varios... la totopteca tendrá un cambio en el diseño, en el concepto y en los temas y formas narrativas utilizadas hasta ahora. Pedimos disculpas por los inconvenientes que esto podría causar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cambio de administración!, ¡Cambio de blog!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-601740653052003454?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/601740653052003454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=601740653052003454&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/601740653052003454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/601740653052003454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2009/03/en-remodelacion-espere-nuestras-nuevas.html' title='En remodelación... espere nuestras nuevas ofertas'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SbV_9VTTEmI/AAAAAAAAAMI/0IMW708uvj8/s72-c/bactiment5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-8384410339629572663</id><published>2008-05-12T18:39:00.008-05:00</published><updated>2009-03-23T23:34:49.200-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Garay Juan Carlos'/><title type='text'>De cuando "lyrics" y "letras" no son la misma cosa.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Juan Carlos Garay.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La nostalgia del Melómano. &lt;/span&gt;Bogotá: Punto de lectura. 2005&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Desde hace algún tiempo un cantante me viene persiguiendo. Cuando creo que lo voy a perder de vista reaparece, en el momento menos esperado y con más fuerza. El caso, el de ahora, es el de Joaquín Sabina; pero no es el único. Siempre ocurre que lentamente hay autores, libros, canciones, amigos, que poco a poco se van metiendo en tu cabeza. Alguien los nombra inadvertidamente, escuchas su apodo en la calle, alguien canta una tonada, una foto sale incauta en el periódico, las letras se mezclan y reaparece un lazo, un hilo, una conexión que hace que vuelva... una y otra vez. ¿Cómo sucedió esta vez con Sabina?: todo (más o menos) fue culpa de los libros. Primero aparece casi como un susurro en “La posibilidad de una isla”, después como un grito estremecedor en “Todos se van”, aludido en “La materia del deseo”... Después en mil formas más: es el invitado del Hay Festival (aunque nunca pude –ni siquiera- intuir su presencia), aparece en “Rolling Stone” como aquel que miró en Jorge Drexler al artista que sería después, en el canal 35 salta mientras canta con Serrat en el lanzamiento de su Dvd, un amigo me cuenta que acaba de bajar los dos discos de la red. La última aparición (que sería la penúltima) ocurre en la Feria del libro, mientras descubro que existe un disco de la colección “la voz de los poetas”, donde Sabina lee su libro “Ciento Volando de Catorce”. Pienso en comprarlo, lo tengo en mi mano, pero pienso que este año no compraré más que uno o dos textos. Al final termino comprando siete (la fuerza de voluntad ayudó a que no sean más). Uno de ellos tiene una historia muy parecida a lo que me ha ocurrido con Sabina; es un libro de Juan Carlos Garay. Este escritor aparece en internet sonriendo con una amiga (¡saludos Laura!), su nombre está entremezclado con la historia una mujer con quien hablé en una biblioteca, aparece serio en la Revista Semana, y al final en todos los cerros de libros en el stand de Alfaguara. Sin poder resistirlo, lo compro; quizá así me deje en paz algún día. El día en que lo compro, empiezo a leerlo, y en la página 4 en letra cursiva aparece la canción: “Ya el campo estará verde, debe ser primavera”. Sonrío, pienso que no me libraré de Sabina tan fácil, dejo el libro a un lado y me ataca un sentimiento confuso. No entendí lo que era claramente, al menos no hasta que acabé de leer “La nostalgia de un Melómano” de Juan Carlos Garay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.santillana.com.co/portadas/portada_la_nostalgia_del_melomano.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px;" src="http://www.santillana.com.co/portadas/portada_la_nostalgia_del_melomano.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;“La nostalgia de un melómano” es un libro que funciona en dos niveles: uno explícito (argumental) y otro implícito (aludido). El nivel implícito trabaja con una sutileza y un detalle al que no logra llegar el explícito. Me explico. Cuando leemos el libro, encontramos una historia armada desde un intimismo que relaciona de manera estrecha al personaje principal (Francisco Talavera) con la música y el amor. Francisco aparece como la versión latinoamericana de ese estupendo vendedor de discos de “High Fidelity”, con problemas existenciales menos profundos y con un comportamiento variable que nunca se logra definir. Atraviesa por una serie de estratos que se chocan y se excluyen a sí mismos sin completarse. Francisco salta a través de tres o cuatro historias que son fragmentarias, que no se relacionan; son como fichas de diferentes rompecabezas que intentan armar una historia coherente, sin lograrlo. Los datos constantes sobre vinilos, trabajos raros y grabaciones inéditas, adornan el libro y lo hacen muy interesante, pero solo toman lógica al momento en que se relacionan con el otro sustrato: el implícito. En el segundo estrato se encuentran todas las alusiones a canciones, libros, citas, imágenes conocidas de películas, pequeños detalles que le dan vida al libro y lo llenan de gusto. Lo mejor del libro es ese estrato profundo, es ahí donde está la nostalgia, es ahí donde (como dice en el libro) es posible encontrar aquello que no se sabe qué es pero que existe. Una especie de “nostalgia del lector”.  En otras palabras, el libro de Garay se arma con una bella prosa, sobre un esqueleto que falla. Es notorio que éste es el primer libro del escritor, y que adolece de muchas fallas, que le falta un poco de ritmo, que la historia principal se diluye, que los personajes sufren de incongruencias (Francisco sabe enviar correos electrónicos, pero no sabe usar un Cd player... ¿es eso verosímil?). Sin embargo es un escritor que sabe a dónde va y, espero, sepa aprovecharlo para posteriores libros. Solo me queda una pregunta ¿qué va a hacer después?, ¿seguirá retomando la música como tema recurrente?, ¿cómo hará para no repetirse?... el futuro responderá. Por último, la gran cantidad de datos alusivos, el poder volver contemporáneos y al mismo tiempo objetos de culto a discos CBS prensados en 1980 de Joaquín Sabina, e insertarlos en una Bogotá soleada; presagian una buena escritura y anuncian que se debe estar con un ojo abierto. Espero que garay siga apareciendo, así como Sabina, así como la música, pero que (al igual que Sabina) cada vez se ponga mejor.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://farm1.static.flickr.com/62/192320703_2244f4f56d.jpg?v=0"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px;" src="http://farm1.static.flickr.com/62/192320703_2244f4f56d.jpg?v=0" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-8384410339629572663?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/8384410339629572663/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=8384410339629572663&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8384410339629572663'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8384410339629572663'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2008/05/desde-hace-algn-tiempo-un-cantante-me.html' title='De cuando &quot;lyrics&quot; y &quot;letras&quot; no son la misma cosa.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-3838622422611313862</id><published>2008-03-23T01:25:00.010-05:00</published><updated>2009-03-23T23:35:08.433-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Magnus Ariel'/><title type='text'>Pekin - Buenos Aires: la ruta del (des)encuentro.</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;Magnus, Ariel. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Un Chino en Bicicleta.&lt;/span&gt; Editorial Norma: Bogotá. 2007.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Un recuerdo lejano antecede a la lectura de "Un chino en Bicicleta": 1)Una reunión nocturna, una barra libre de Ron y cigarrillos, pocos conocidos, muchas imágenes que salen (todas) de una. Mientras pido un vaso más de Ron e intento explicar que la quiero con 7up y no con Coca-cola, se acerca un tipo con sombrero, me tardo en identificar al editor de "la otra orilla" de norma en Colombia. Me saluda con amabilidad y me recuerda de una vieja reunión en medellin. Su alegría es inustidamente efusiva (mucho ron, igual que yo, imagino) y se decide por llevarme con dos amigos suyos "Venga y le presento a dos personajes" -me dice. Se acerca a dos hombres que con ron en la mano observan el desenfrenado baile en el centro de todo. Le presento a Magnus y a Ungar" -me dice. A Ungar no puedo dejar de imaginarlo como un niño comiendo zanahorias, por lo tanto le digo que no he leido nada de él y sigo con el siguiente personaje. Veo a un tipo muy parecido a esa imágnen de libro de colegio en la cual se puede leer "Pancho Villa", el tipo me sonrie y espera que le diga algo. Como por salir del paso me quejo "¿Porqué se gana todo?, deje algo para nosotros", Magnus me mira con mirada curiosa. Le hablo del "Juan de Castellanos" y de "La otra orilla"; y me dice... "¡pse!, lo que más me alegra fue haberme ganado una beca de traducción, los premios literarios... esos son solo premios que pasan". Me emociona encontrar un tipo que opine eso.. tengo ganas de hablar con él sobre la clásica opinión del Quijote sobre los premios, pero me parece incómodo hablar con alguien sobre su libro, sin siquiera leerlo. Le digo -le miento- que tengo su libro en un cerro instalado en mi mesa de noche y que pronto seguirá el suyo. Subo el vaso en señal de camaradería y me voy dando tumbos por el empedrado. El caso es que tuve que esperar dos meses a que el libro llegara a la biblioteca Luis Ángel Arango, pero al fin lo leí, y no me arrepiento de haberle cumplido a Ariel Magnus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-X-bPyr5rI/AAAAAAAAAGA/Q1bwYrUm1wc/s1600-h/1813699777_757ea2e865_o.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-X-bPyr5rI/AAAAAAAAAGA/Q1bwYrUm1wc/s200/1813699777_757ea2e865_o.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180826690408670898" /&gt;&lt;/a&gt;Lo primero que se debe decir sobre este libro es que todo, se remite a una cohesión, una mixtificación (superposición, quedaría mejor) de dos culturas aparentemente lejanas: la china y la argentina. Así el libro se arma como uno de esos objetos chinos en serie que pueden contener en su simplicidad, la complejidad de cosas variadas. Magnus parte de la historia sencilla de un enjuiciamiento policial, y profundiza en el significado de esa acción hasta llegar a límites insospechados. La narrativa de Magnus, está suscrita a una forma de hablar ininteligible de dos culturas que comparten más de lo que suponen, pero que se desconocen por una comunicación que no logra conectar una simple conversación. Es por eso que seguir una sola idea del libro, conlleva entrar en un árbol ramificado del cual, a veces, es imposible salir. Para llegar al conocimiento de algo en apariencia insignificante (por ejemplo, el precio de una comida callejera), tenemos que estar preparados a conocer de misticismo milenario, guerras civiles ancestrales, historia patria e historia reciente, para luego, intuir que nadie tiene la más mínima idea de lo que se pretendía saber. Así como los chinos retoman ideas foráneas y las reelaboran a partir de nuevas técnicas, Magnus retoma ideas creadas y repetidas en la literatura argentina, solo para reelaborarlas desde una mirada de "lo otro", de aquello que juzgamos sin conocer. Encontramos así en el libro de Magnus, rastros claros de cuentos Borgianos, de metáforas de Paul Auster, de ambientes gauchescos Arltianos y hasta de misterios insondables, similares a los escritos por Lugones. Todo ello relacionado de manera extraña con el club "Defensores de Belgrano", la digitopuntura, el karaoke y los cómics manga. de toda esta amalgama, se saca un libro más parecido a uno de esos sueños que cambian la vida y de los cuales nunca se estará seguro sobre su posibilidad de realidad (sobre el final, solo diré que se me ocurrió la posibilidad de un nuevo capítulo de los expedientes-x). Para finalizar, solo diré que si vuelvo a encontrarme con Magnus, no podré sacar de mi cabeza la imágen de los ojos desorbitados del autor ante la noticia que le insipró la novela, junto a los ojos de indignación ante el corto de "crónica t.v." llamado &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=XZgY_8BYzq8"&gt;El chino cirujano&lt;/a&gt;, que refleja (de una manera de por más paradójica), la realidad de la mixtura de culturas en el barrio chino de Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-X-mPyr5sI/AAAAAAAAAGI/qOWTrI1Iiy4/s1600-h/21b_arielMagnusmed.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-X-mPyr5sI/AAAAAAAAAGI/qOWTrI1Iiy4/s320/21b_arielMagnusmed.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180826879387231938" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"La escuela quedaba en Júregui, provincia de Buenos Aires, los chinos asistían a ella por dos años y además de fútbol les enseñaban castellano, yo debía tener en cuenta que en el fútbol lo má difícil de transmitir era la filosofía del juego, para la parte técnica bastaba con mostrar y que los otros copiaran pero cuando se trataban de explicar los porqués, los cómo, los cuándo, en fin, cuando había que transmitir la esencia, el alma del fútbol, todo se complicaba un poco si el de enfrente no entendiá el idioma. De cualquie modo el problema de fondo no era ese sino la educación que se traían de china, analizó García, al parecer allá no regía el libre pensamiento, y por eso los chicos estaban incapacitados para tomar descisiones propias, de hecho si venían era porque el gobierno había decretadpo que fueran jugadores de fútbol, tal vez ellos no querían. -Porque se juega como se vive. El que es atorrante afuera de la cancha va a ser atorrante dentro de la cancha, el que tiene miedo afuera también lo va a tener adentro. Esto no es póker, no es truco, acá no podés mentir, vos agarrás la pelota y ya se ve si sos mandado o vueltero o calentón" (p. 105)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-3838622422611313862?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/3838622422611313862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=3838622422611313862&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/3838622422611313862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/3838622422611313862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2008/03/pekin-buenos-aires-la-ruta-del.html' title='Pekin - Buenos Aires: la ruta del (des)encuentro.'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-X-bPyr5rI/AAAAAAAAAGA/Q1bwYrUm1wc/s72-c/1813699777_757ea2e865_o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-6405924658568115897</id><published>2008-02-25T12:06:00.006-05:00</published><updated>2009-03-23T23:35:32.032-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sabato Ernesto'/><title type='text'>“Sobre Héroes y Tumbas” y la búsqueda de la identidad nacional. (ensayo)</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;Sábato, Ernesto. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sobre Héroes y Tumbas.&lt;/span&gt; Biblioteca Ayacucho: Caracas. 1986.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Es difícil hablar de un tema en específico en la obra Sobre Héroes y Tumbas de Ernesto Sábato, dado que el planteamiento discursivo de la novela abarca varios temas que se funden en un estilo que mezcla lo espacio-temporal y que (tal como lo refleja su estilo narrativo) abre diversas preguntas que pasan de lo histórico a lo filosófico, a la pregunta por el acto de escribir y a la pregunta por la nostalgia (entre otras). Muchos críticos han observado cómo la narración se plantea en un centro ideológico sobre el cual gira la obra (aunque no de manera absoluta): la incomunicación y la soledad, (representado de manera más explícita en la relación Martín-Alejandra) esto enmarcado en una estructura que abarca la totalidad del texto: “una búsqueda de las esencialidades del existir humano y de su condición” (Dellepiane, 101). Unida a esta, se observan una serie de subtramas entre las cuales sobresalen el viaje material-espiritual de Fernando y el viaje épico de Lavalle. En este escrito, me centraré en la segunda de estas subtramas, para ver cómo se desarrolla la pregunta por la identidad nacional, en la obra de Sábato.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8L4EMJY24I/AAAAAAAAAFg/tMl-27EogHE/s1600-h/libro.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8L4EMJY24I/AAAAAAAAAFg/tMl-27EogHE/s320/libro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170968073038519170" border="0"&gt;&lt;/a&gt;La historia de Lavalle aparece en dos apartes de la obra: en la rememoración que hace el abuelo Poncho Olmos y en el último capítulo de la “metafísica de la esperanza”. En los dos Sábato hace un paralelo entre la historia de Lavalle y la de Martín que (con ayuda de las formas narrativas complejas utilizadas por Sábato) funde en una sola la idea de la búsqueda de identidad. Es importante aclarar que la intencionalidad de Sábato, no es la de recrear de manera historicista una parte de la lucha de independencia argentina; sino mostrar cómo la historia se convierte en una carga simbólica fuerte que arrastra la formación de identidad de un ser fragmentado. Esto hace que se haga más compleja la conformación temporal de los personajes, según palabras de Sábato: “para mí la conciencia del hombre es atemporal: contiene el presente, pero es un presente lastrado de pasado cargado de proyectos para el futuro y todo se da en un bloque indivisible y confuso” (Sábato, en Coddu, 121). Esta atemporalidad confusa de la cual nos habla Sábato la podemos encontrar en el último aparte de la obra en la cual el viaje en búsqueda de una limpieza espiritual de Martín hacia el sur, se equilibra con el viaje de La Legión hacia el norte; en ambos casos el viaje espacial conlleva un cambio en la visión de los personajes, expliquemos un poco esto. Antes de hallar una esperanza final que redime a los personajes, en las dos historias vemos cómo se ha caído en una desilusión que deja a los dos personajes frágiles y sin esperanza alguna: La noticia del abandono de Hornos y Paz y la salida de Martín de la casa de Bonaverde sin respuesta alguna. Posteriormente observamos cómo tanto Martín como Celedonio Olmos (la contraparte de Martín en este fragmento de la novela) caen en la pregunta por el absurdo y la no correlación del mundo real con las leyes lógicas y absolutas de cómo (intuyen) funciona el mundo . Después la comparación se vuelve más compleja, ya que mientras observamos cómo Martín desecha la idea de vivir en una ciudad que lo ha rechazado (representación del sueño de muerte), en la contraparte Lavalle muere y empieza su proceso de descomposición. Mientras que en el sueño la muerte aparece confusa y como la solución del desesperanzado, la muerte de Lavalle es la ratificación de la muerte esperanzada. A pesar de esto podemos observar cómo en los dos casos la muerte aparece como el resultado de una lucha por el reconocimiento de una nación que los ha rechazado, por una búsqueda de identificación con un mundo en el cual no se pueden corresponder. Esta búsqueda los llevará a un último desplazamiento en el cual Martín busca escapar de la monstruosidad de la nueva ciudad moderna y caótica , que le ha dejado más preguntas y dudas que respuestas, y el general Lavalle se ha logrado fundir con la nación que defiende y que se representa en el cambio de color de su poncho (de celeste ha pasado al color de la tierra). &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8L4f8JY25I/AAAAAAAAAFo/WWVDvzjWW3g/s1600-h/sabato1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8L4f8JY25I/AAAAAAAAAFo/WWVDvzjWW3g/s200/sabato1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170968549779889042" border="0"&gt;&lt;/a&gt;Ya al terminar el paralelo entre las dos historias nos encontramos a La Legión, cerca de la frontera observando al sur, hacia un espacio en el que han quedado sus esperanzas (las entrañas de Lavalle), y se convierten en una especie de fantasmagoría que sólo es posible que exista gracias a la memoria. Por otra parte nos encontramos a Martín, en su viaje hacia el mismo sur, en el cual logra encontrar “una paz purísima [que] entraba por primera vez en su alma atormentada” (Sábato, 363); y en la cual suenan las palabras de Bucich como una especie de irónica burla de la historia: “Qué grande es nuestro país, pibe...” (Sábato, 363)&lt;br /&gt;Nos es útil aquí recordar cómo Luckacs nos habla del desarrollo de un héroe problemático que busca valores auténticos en un mundo inauténtico, contra el cual debe luchar. Es principalmente esta búsqueda la que une la historia de estos dos personajes: son héroes que han sido olvidados por Dios, en búsqueda de una individualidad y una identidad (dicha búsqueda se convierte en un fin en sí misma). Así esta novela se convierte en el camino que deben recorrer estos dos héroes para lograr el autoconocimiento (no absoluto, por supuesto) en relación a una realidad existente.&lt;br /&gt;pd:/ Obra citada: Homenaje a Ernesto Sábato. Anaya: Madrid. s.f.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-6405924658568115897?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/6405924658568115897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=6405924658568115897&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6405924658568115897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/6405924658568115897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2008/02/sobre-hroes-y-tumbas-y-la-bsqueda-de-la.html' title='“Sobre Héroes y Tumbas” y la búsqueda de la identidad nacional. (ensayo)'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8L4EMJY24I/AAAAAAAAAFg/tMl-27EogHE/s72-c/libro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-500436774958473838</id><published>2008-02-18T22:41:00.006-05:00</published><updated>2009-03-23T23:36:16.125-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lispector Clarice'/><title type='text'>Cadenas Significantes en La Pasión según G. H. (ensayo)</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;LISPECTOR, Clarice. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Pasión según G. H.&lt;/span&gt; Barcelona: Muchnik Editores. 1988.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-1579c0063b797eeb" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v2.nonxt7.googlevideo.com/videoplayback?id%3D1579c0063b797eeb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329892814%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D1DD14E8A9F3B9EC93B7FBFF5995BADBA12FFF951.623A1ED6403585F5C61E8BACBE153328293CB926%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D1579c0063b797eeb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DEO9lSuXg7HvnCBuW7YVaAxUZtIo&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v2.nonxt7.googlevideo.com/videoplayback?id%3D1579c0063b797eeb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329892814%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D1DD14E8A9F3B9EC93B7FBFF5995BADBA12FFF951.623A1ED6403585F5C61E8BACBE153328293CB926%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D1579c0063b797eeb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DEO9lSuXg7HvnCBuW7YVaAxUZtIo&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La literatura no es inocente, eso yo lo sé desde que tenía quince años. Y recuerdo que eso pensé entonces, pero no recuerdo si lo dije o no lo dije. (...) Y entonces es paseo se convirtió en una especie de paseo por los extramuros del Infierno. "Los detectives Salvajes. Roberto Bolaño."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Pasión Según G. H. no es un libro fácil de leer. Podríamos decir que el texto de Lispector narra un largo momento de lucidez, que construye y destruye el mundo alrededor del personaje, sólo para volverlo a construir desde adentro, desde los escencialismos, los vitalismos y las imprescindibles obviedades que ya no se ven. Pero el decir “obviedades que ya no se ven” nos remite a una cualidad interna del libro la cual trae intrínseca, la ironía de encontrar lo buscado a través de la “no-búsqueda” . Desde el deconstruccionismo podemos ver cómo las palabras (“perras negras”, diría Cortázar), contienen dentro de su significado, un contrario etimolólgico que nos recuerda la fórmula derridiana de A es no-A. El reclamo hecho en el prefacio del libro , nos lleva a un “lector implícito” que debe observar el libro desde una  perspectiva en la cual pone en el mismo plano varios grupos de opuestos.&lt;br /&gt;La búsqueda inconclusa podemos hallarla desde el inicio del libro, en el cual se nos dice: “... Estoy buscando, estoy buscando. Intento comprender (...) Desconfío de lo que me ocurrió. ¿Me sucedió algo que quizá, por el hecho de no saber cómo vivir, viví como si fuese otra cosa? A eso querría llamarlo desorganización, y tendría yo la seguridad para aventurarme, porque sabría después a donde volver: a la organización primitiva. A eso prefiero llamarlo desorganización, porque no quiero confirmarme en lo que viví” (Lispector, 11)&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7pRm8JY22I/AAAAAAAAAFQ/pwCp3lPR6e4/s1600-h/portada.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7pRm8JY22I/AAAAAAAAAFQ/pwCp3lPR6e4/s320/portada.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168533251783449442" border="0"&gt;&lt;/a&gt;Se realizará el análisis desde un fragmento, dado que: “Llegar tan lejos o derivar tanto de un pequeño fragmento d lengua que, contexto tras contexto, se expande desde estas pocas para incluir como medio necesario para incluir (...) a toda la literatura. (...) es una justificación del valor de reconocer la riqueza equivoca del lenguaje aparentemente obvia o univoca” (Mills, 217) Dentro de este primer acercamiento al texto, hallamos un intentarse acercar desde un antes (los puntos suspensivos) y desde una duda por el “logos” (un logos polisimbólico): no sólo como una incertidumbre por la palabra, sino por el entramado estructural de la ley y el orden. Este cuestionamiento se ve reflejado en la sospecha de tomar el “vivir” y el “percibir” como dos esferas diferentes que se contradicen pero se complementan. En medio de estas dos esferas se plantea el deseo como un mediador que puede producir el dialogismo entre ellas. La repetición de la frase “A esto...” se produce con el cambio de una palabra: “Querría” vs “Prefiero”. La primera refiere a un deseo insatisfecho, a un futuro posible que escapa de las manos de la narradora, en la segunda, ya ha mediado un “querer” y se puede hablar de un deseo real, un deseo que se convierte en factum por medio de “nombrar”. Es en este momento cuando las cadenas significantes se abren y bifurcan, dado que se basan en un lenguaje del cual se duda: las dicotomías entre significado y significante se despliegan, dando lugar a la “diseminación”. &lt;br /&gt;“La línea o el rasgo que parecían separar los dos cuerpos de interpretación son afectados en el acto por una perturbación esencial [en el caso del texto elegido son los dos verbos]  (...) Todas estas “anomalías” perturbadoras son engendradas, es su ley común, la suerte o el resorte que comparten, por repetición.” (Derrida, 6)&lt;br /&gt;El nombrar forma parte importante de la propuesta de la novela de Lispector, ya que la aparición de la palabra, cruza la búsqueda del saberse individuo y el encontrarse como existente. La respuesta de la novela apunta hacia la búsqueda de una “organización primitiva”, la cual se convierte (cíclicamente) en desorganización , otra vez, gracias a la palabra. Pero esta forma “circular” ha perdido su centro, es un centro que se ha desplazado hacia afuera y que deja los pensamientos girando en diferentes sentidos que, inevitablemente, se encuentran. Entonces, la principal pregunta se desplaza (al igual que el centro) hacia la periferia de un lenguaje del cual se duda, pero que se debe utilizar para poder narrar (y por lo tanto percibir) lo vivido. La palabra aparece como un necesario: la única forma en la que es posible materializar las acciones, pero esa materialización siempre será puesta en duda por la misma palabra que se pone en duda... y así... la cadena significante siempre se desplaza hacia su différance.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7pRu8JY23I/AAAAAAAAAFY/OjZEa5xVjn8/s1600-h/clarice.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7pRu8JY23I/AAAAAAAAAFY/OjZEa5xVjn8/s320/clarice.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168533389222402930" border="0"&gt;&lt;/a&gt;Repito, La Pasión Según G. H. no es un libro fácil de leer. No es sólo porque siempre trabaja con opuestos que se niegan (y se complementan) a sí mismos, sino porque al desplazarse hacia diferentes cadenas significantes, deja en vilo cualquier posibilidad conclusiva. La univocidad que se puede encontrar en otras novelas, se convierte en una pregunta (o, mejor, varias entrecruzadas) que se plantea en 157 páginas y que queda sin resolver. De algunos objetos relevantes (la cucaracha, el apartamento, el dibujo en la pared) se extrae tanto su materialidad como su referente, dejando en el aire ya no la pregunta por los elementos constituyentes de la “santísima trinidad” sausseriana, sino por la forma en que esos elementos se relacionan. Queda al final, una opción posible: el amor como posible respuesta a la pregunta. Sin embargo, los tres puntos suspensivos nos dejan, aún al final la pregunta abierta:&lt;br /&gt;“La vida me es, y no comprendo lo que digo. Y entonces adoro...” (Lispector, 157)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obras citadas:&lt;br /&gt;DERRIDA, J. “La Ley Del Género” En: Elipsis Ocasionales. San Juan de Pasto: Graficolor. 1990&lt;br /&gt;J. MILLS, H. “El crítico como huésped” En Deconstrucción y crítica. Buenos Aires: Siglo XXI Editores. 2003.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-500436774958473838?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=1579c0063b797eeb&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/500436774958473838/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=500436774958473838&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/500436774958473838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/500436774958473838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2008/02/cadenas-significantes-en-la-pasin-segn.html' title='Cadenas Significantes en La Pasión según G. H. (ensayo)'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7pRm8JY22I/AAAAAAAAAFQ/pwCp3lPR6e4/s72-c/portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-178022583692216876</id><published>2008-02-18T00:51:00.007-05:00</published><updated>2009-03-23T23:35:55.376-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cortázar Julio'/><title type='text'>Forma compositiva, forma irreal. (Ensayo)</title><content type='html'>&lt;center&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-69ded4528e243052" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v12.nonxt2.googlevideo.com/videoplayback?id%3D69ded4528e243052%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329892814%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D10FBEB6EA773F5E07931C133A1F5A679B42BCF2C.60E813EBB8A4DFAF74712E232DE2A4E3E6A8DF03%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D69ded4528e243052%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3D_w9MKf3tv8s0k37T8eV0h-U1DSg&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v12.nonxt2.googlevideo.com/videoplayback?id%3D69ded4528e243052%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1329892814%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D10FBEB6EA773F5E07931C133A1F5A679B42BCF2C.60E813EBB8A4DFAF74712E232DE2A4E3E6A8DF03%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D69ded4528e243052%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3D_w9MKf3tv8s0k37T8eV0h-U1DSg&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;center&gt;¡¡Arriba las manos!!&lt;/center&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Cortázar, Julio. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Rayuela.&lt;/span&gt; Ediciones Cátedra: Madrid. 1997.&lt;br /&gt;Cada vez que visito una casa, corro hacia las bibliotecas y busco los tesoros escondidos de cada estante: siempre aparece una edición vieja y ajada de Rayuela... siempre. Cortázar es uno de esos escritores que, además de ser una propuesta estética y estilística, se ha conformado (aún lo es) como un icono y un referente del pensamiento latinoamericano. Es sabido que pululan émulos del Club de la Serpiente, y jóvenes que se niegan a oprimir el dentífrico desde abajo o escribir en hojas rayadas. Queda la pregunta (irresoluble): ¿qué tiene Rayuela que apasiona y encanta?&lt;br /&gt;Una limitada propuesta de resolución: Cortázar nos propone una novela que no se configura con la forma de una novela clásica, los saltos vertiginosos de capítulo en capítulo y la posibilidad de una “obra abierta” , golpean al lector la primera vez que se acerca al texto. “Posibilidad tercera: la de hacer un cómplice, una camarada de camino. Simultaneizarlo, puesto que la lectura abolirá el tiempo del lector y lo trasladará al del autor. Así el lector podría llegar a ser copartícipe y copadeciente de la experiencia por la que pasa el novelista” (Cortázar, 560)  &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7kfAMJY20I/AAAAAAAAAFA/TdN4DDUX_pg/s1600-h/rayuela.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7kfAMJY20I/AAAAAAAAAFA/TdN4DDUX_pg/s320/rayuela.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168196135505419074" border="0"&gt;&lt;/a&gt; A medida que se pasan las páginas, esa “aparente” aleatoriedad toma un orden particular: el texto está detalladamente estructurado (siguiendo el “tablero de dirección”). Ya con anterioridad, otros autores latinoamericanos (como Macedonio Fernández)  empezaban a romper los límites de la novela, sin embargo es Julio Cortázar quien inscribe la novela (en su forma y su contenido) en una problemática moderna que empieza a tener tintes de postmodernidad. Como ejemplo, vemos cómo Figueroa nos da un ejemplo de cómo la propuesta de Cortázar se redefine con procesos de deconstrucción del lenguaje: “la oscura intuición de una fuerza unificadora que se busca, hace aparecer en Rayuela la noción de lo otro: la insistencia en que algo que interpretamos como A puede ser B y con más frecuencia, de que algo que interpretamos como A apunta a otra realidad, nos hace señas indicadoras de otra cosa.” (Figueroa, 32).&lt;br /&gt;Dentro de los dos “mapas” propuestos por Cortázar, podemos encontrar cómo las intensidades de los sentimientos y las acciones de los personajes cambian con la lectura de los capítulos “prescindibles”. Las lecturas lineales (hembras-pasivas) son modificadas por la inclusión de unos capítulos que no sólo redondean sino que participan activamente (machos-cómplices) en la creación de un sentido que se mueve entre un logos totalizante (las referencialidades del Club, el conocimiento como vehículo de conocimiento) y un vacío descentrado. La propuesta de Cortázar, se perfila como una puesta en abismo de la concepción cartesiana/lógica del mundo, a cambio de ella instaura una posibilidad diferente a las dos corrientes (la lógica y  la casual): la vitalista. En la obra podemos encontrar esto en Oliveira, quien sufre un desplazamiento desde una concepción logocentrista-individual (de la cual se duda) hacia una concepción más universal. Esto también se encuentra representado formalmente en el texto, al momento en que el acto dialógico, que está dirigido en un solo sentido (de escritor a lector) se abre y se le da “concientemente” la posibilidad de que el lector construya activamente; la creación ha pasado de un plano individual a otro colectivo (universal).&lt;br /&gt;¿Pero cómo se da este desplazamiento? se da a través de varios elementos compositivos. Retomemos dos: la irrealidad y la locura. La irrealidad aparece en la obra de Cortázar, no como un alejamiento de la posibilidad mimética de la obra, sino como otra posibilidad de acercarse al mundo. No es la posibilidad de mimesis la que ha cambiado, sino la concepción misma de la realidad, es por esto que las formas de representarla deben ser nuevas. Así, dentro de Rayuela “lo fantástico [irreal] acontecía dentro de un marco de verosimilitud (...) en algunos pasajes, el lector tenía la impresión de que hasta lo irreal funcionaba como un lugar común” (Benedetti, 93) La realidad de la que nos está hablando Cortázar en Rayuela, es una representación que, al preguntarse por su papel dentro de un mundo “lógico” empieza a desplazarse hacia la irrealidad como posibilidad de aprehensión del mundo. “Internarse en un  realidad o en un modo posible de una realidad y sentir cómo aquello que en una primera instancia parecía el absurdo más desaforado, llega a valer, a articularse con otras formas, absurdas o no, hasta que el tejido divergente (...) surge y se define un dibujo coherente.” (Cortázar, 605)&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7kfecJY21I/AAAAAAAAAFI/vAzfOTzfw1k/s1600-h/cortazar.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7kfecJY21I/AAAAAAAAAFI/vAzfOTzfw1k/s320/cortazar.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168196655196461906" border="0"&gt;&lt;/a&gt; Esta imposibilidad de entender el mundo desde una lógica cientificista (dado que no hay un centro) conllevará a la desintegración de lo “real” y dará paso a la locura. El desplazamiento en Rayuela es entonces múltiple: de un logos a un vitalismo, de la razón a la locura, de lo real a lo irreal. No es extraño que Oliveira termine en un manicomio dudando tanto de sí mismo, como de la realidad que lo circunda y el suicidio de Oliveira quede como una “ventana abierta” en la que el lector decidirá el final. “paf, se acabó” (Cortázar, 509)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-178022583692216876?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=69ded4528e243052&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/178022583692216876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=178022583692216876&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/178022583692216876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/178022583692216876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2008/02/forma-compositiva-forma-irreal-ensayo.html' title='Forma compositiva, forma irreal. (Ensayo)'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R7kfAMJY20I/AAAAAAAAAFA/TdN4DDUX_pg/s72-c/rayuela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-7385774607958064451</id><published>2008-01-14T23:37:00.000-05:00</published><updated>2008-01-14T23:45:09.046-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paz Soldan Edmundo'/><title type='text'>De portadas y contenidos… estética vs falsa erudición</title><content type='html'>Paz Soldán, Edmundo. La materia del Deseo. Santillana. Miami. 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este momento, estoy en la ciudad en la que nací. A veces paso por lugares que me recuerdan cosas que creía olvidadas o que, justamente por estar olvidadas, no aparecían como parte activa de mi vida. Hace poco pasé por una calle cercana a un parque de la ciudad llamado “Parque infantil”, poco a poco, algunas casas aledañas han dejado de ser almacenes y tiendas, para convertirse en sitios para tomar cerveza, para departir un momento con los amigos. Una de esas casas, en mi niñez, era una librería. Una de mis mayores distracciones consistía en caminar durante dos horas por la ciudad. El itinerario era siempre el mismo, mantengo en la memoria el lento mimetizarse de las fachadas, el apagarse de los colores… en fin… Pero, ese no es el punto al que quiero llegar; es que en esa casa,  ahora bar, antes librería, tenía en su vitrina un libro cuya portada tenía un deslumbrante dragón pintado dentro de una lágrima. El fondo cambiaba en un degradé de azul celeste a marino y el dragón pintado con detalle increíble, mostraba la furia de los dientes y unos bigotes que se movían por todo el libro. Al llegar a casa, saqué una hoja del cuaderno de biología y empecé a escribir un cuento cuyo protagonista principal fuera (no el dragón) el libro con la portada fantástica. Olvidé el cuento, pero cuando pasé por esa casa (ahora bar), el recuerdo explotó en mi cabeza. Recordé lo que había sentido en ese momento y supe, nuevamente que uno se puede enamorar de un libro por su portada. Acabo de leer “La Materia del deseo” de Edmundo Paz Soldán, y aún hoy, días después de terminarlo, debo admitir que su portada es lo que más me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R4w5jDsIoAI/AAAAAAAAAEw/it5h8exri3Y/s1600-h/deseo.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R4w5jDsIoAI/AAAAAAAAAEw/it5h8exri3Y/s320/deseo.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155558947881000962" /&gt;&lt;/a&gt;Si cualquier lector de este blog desea leer a Edmundo Paz Soldán, le aconsejo que NO empiece por “La Materia del Deseo”. Llegué a Paz Soldán como casi todos por dos motivos: 1) Hay que leer los escritores de la recopilación McOndo, y 2) ¿Cómo escribirá un autor boliviano? Gracias a ello llegué a una  fabulosa “Delirio de Turing” y a su magnífica novela “Sueños Digitales”. Siempre quise leer algo más y una promoción de “La Materia del Deseo” a 5.000 pesos (unos 2.50 US), lo trajo a mis manos, acompañado de una hermosa mujer en la portada. Pero a medida que lo leía, y las páginas avanzaban, la historia se diluía, los personajes se contradecían y la verosimilitud posible de un Río Fugitivo, que tanto había maravillado antes, se terminó. El libro de Paz Soldán narra dos historias paralelas, una en Berkley, otra en Río Fugitivo. La historia ocurrida en Bolivia, por momentos tiene fuerza: al retomar los motivos de su obra (dictadores democráticos, narcotráfico como negocio, modernidad vs tradición) encontramos una narrativa que sea fortifica y se arma, solo para desarmarse el siguiente capítulo, cuando la acción pasa a Berkley. En Berkley, Soldán al parecer intenta más convencer al lector de una erudición (aparente) combinada con falsa modestia, y demostrar lo maltratado que quedó después de una relación tormentosa. Siempre es difícil moverse en un límite entre novela-y-biografía, pero el sentimiento de desamparo de Pedro (protagonista) se representa en una escritura de despecho. Los anglicismos combinados con el español le quitan toda la fuerza a los diálogos (pienso si tiene algo que ver su “cruzada” por el spanglish, y la edición del libro por una editorial made in Miami), TODOS los personajes de Berkley son bocetos. Y por último… Ashely: al ser la razón del movimiento inicial del libro, uno imagina la importancia y la fuerza del personaje, sin embargo NUNCA la logramos ver.  Es sólo una niña consentida y vacía que, vista a través de los ojos de Paz -ejmm, perdón, Pedro-, se convierte en alguien… “lindo”. Después de leer esto en los tres primeros capítulos, uno le apuesta a la historia de Bolivia, después se da cuenta de los temas que trata: Movimiento de izquierdas de los sesentas, Narcotráfico de los noventas, nuevas democracias globalizantes, influencia del Internet, desarrollo social de los periódicos, el papel del escritor latinoamericano, el papel del sociólogo latinoamericano en Norteamérica, la influencia social de un libro, espionaje, contra espionaje, re-contraespionaje, rock, e-news, revistas temáticas, dramas familiares, desapariciones y demás (mejor no seguir)… cada una de ellas se hala hacia un lado y nunca se logra conectar con las otras. El final intenta unir todo esto en un final que parece (como lo diría un profesor) sacado de un sombrero; pero atención, el sombrero no tiene doble, sino triple fondo, el final sorpresa 1 es reemplazado por un final sorpresa 2 que es reemplazado por un final sorpresa 3, y así...  todos inverosímiles. No digo que Soldán sea un mal escritor, me encantan sus novelas “Delirio de Turing” y “Sueños digitales”, y algunos cuentos pero con “La materia del deseo”… mejor me reservo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R4w5MDsIn_I/AAAAAAAAAEo/6qTmG34qTsw/s1600-h/paz.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R4w5MDsIn_I/AAAAAAAAAEo/6qTmG34qTsw/s320/paz.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155558552744009714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Esta ciudad es mía, pero aún así me sentiré un extraño mientras no encuentre una mirada conocida en la cual apoyarme, una mirada que me rescate d esos páramos de soledad donde suelo ir con frecuencia, a la menor torpeza de realidad (…) Ese es el precio que pagas cuando partes: los ojetos no se quedan donde los dejaste, los amigos difuminan tu recuerdo apenas les das la espalda.” (p 11)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd1/ Debo hacer una declaración, es posible que mi percepción del libro de Soldán se deba en parte a que lo leí después de terminar “Kafka en la orilla” de Murakami, sin duda el mejor libro que leí en el año (este 2007 que acaba).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-7385774607958064451?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/7385774607958064451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=7385774607958064451&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7385774607958064451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/7385774607958064451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2008/01/de-portadas-y-contenidos-esttica-vs.html' title='De portadas y contenidos… estética vs falsa erudición'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R4w5jDsIoAI/AAAAAAAAAEw/it5h8exri3Y/s72-c/deseo.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-391175231148707579</id><published>2007-12-28T18:23:00.000-05:00</published><updated>2007-12-28T18:43:43.385-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mairal Pedro'/><title type='text'>De viajes, desplazamientos y crecimientos....</title><content type='html'>Mairal, Pedro. Una noche con Sabrina Love. Buenos Aires, Ed. Clarín / Aguilar. 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí que esas cosas sólo ocurrían en las películas, pero también pasan en la literatura y en la vida irreal. Tenía que tomar un avión en navidad. El viaje que se programó, se reprogramó, y se re-re-programó. La tardanza era cosa seria y la navidad se acercaba. Tuve que llegar al aeropuerto a las 5 a.m. para esperar el vuelo de las 7. La lluvia nunca amainó, el aeropuerto se cerró y debimos esperar en la sala de embarque los reportes meteorológicos. La noticia acabó con aquello de “valió la pena madrugar”. Con dos horas de sueño encima y el tráfico incesante en la sala, abrí mi maleta y miré una de las pocas cosas que llevaba: el libro de Pedro Mairal (la otra cosa era una cámara de video). Me acosté sobre las sillas de la sala de embarque y me embarqué a la lectura de Mairal. Mientras todos a mi alrededor luchaban y peleaban por el rápido despegue yo rezaba por la demora, debía acabar ese libro, tenía que leerlo completo. Y lo hice. Una vez llegué a la página 216, como por arte de magia el aeropuerto se despejó y mi viaje empezó con el final de “Una noche con Sabrina Love”. Sólo tuve tiempo de llamar al amigo que me prestó el libro para agradecerle el amable embarque, y narrarle del día en que todo un aeropuerto esperó a que terminara de leer una novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R3WJBjsIn9I/AAAAAAAAAEY/tu7b8XvVT6Q/s1600-h/sabrinalove.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R3WJBjsIn9I/AAAAAAAAAEY/tu7b8XvVT6Q/s320/sabrinalove.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149172408821260242" /&gt;&lt;/a&gt;“Una noche con Sabrina Love” contiene todos los elementos literarios que debe tener una “road-novel”. Por momentos podía ver en Daniel (el protagonista), a un protagonista de Wenders, o algunos personajes de “Historias mínimas”. La historia es sencilla: es un viaje de crecimiento, un desplazamiento desde lo infantil, lo rural  y lo inocente, hacia lo urbano, la realidad y la adultez. Daniel encarna un mundo de sueños y de esperanzas que lo llevan a soñar y a convertir esos sueños en acciones. Contrario a un Hamlet moderno, Daniel no se siente inhibido por la acción, es ella misma la que lo hace vivir y le da fuerza. El libro se divide en dos partes, una primera parte narra el viaje desde Curuguazú hacia Buenos Aires, y una segunda parte que narra el desplazamiento de Daniel por Buenos Aires. La primera parte (a mi parecer mucho más interesante que la segunda), tiene ese tono melancólico de lo rural, de esos deseos de llegar a un sitio que se espera sea “mejor” pero que se desconoce totalmente. Pero cuidado, el tono melancólico se mantiene pero se transforma. Mairal nos muestra con su lenguaje que la melancolía está hecha de muchas sensaciones, una de ellas, la felicidad, también se puede expresar en ese tono, con esas palabras. Los personajes aparecen con monólogos y consejos que reaparecerán y que conforman los cambios de mentalidad y de percepción que una mente inocente tiene sobre el mundo. A destacar dos escenas. (1) Un soldado, tras un camión, le roba a Daniel sus pertenencias: es el único personaje que no ayuda a Daniel, el soldado como encarnación de lo perverso en la sociedad.  (2) La escena surrealista de un obrero enterrado en la arena y que posibilita en Daniel la realidad y el altruismo del viaje del que ya había perdido esperanzas. Libro corto pero sustancioso. El lenguaje, simple pero profundo, ayuda a que se pueda crear una comunión con los personajes de Mairal. Empezar un viaje después de leer el viaje de Daniel, llena de ansias de movilidad, reinterpreta el famosísimo (ya utilizado aquí) “Motion - Emotion”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R3WJyDsIn-I/AAAAAAAAAEg/fiyjiiA6wso/s1600-h/pmairal.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R3WJyDsIn-I/AAAAAAAAAEg/fiyjiiA6wso/s320/pmairal.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149173242044915682" /&gt;&lt;/a&gt;“El camión frenó y aceleró. Daniel dio unos pasos para no caer y en un rincón pisó algo blando y cartilaginoso  Dio un salto hacia atrás. Lo que vio lo asustó violentamente: había un hombre que parecía medio muerto con todo el costado derecho sepultado en la arena. Tenía una cara aindiada, inmóvil. Se quedó mirándolo sin saber qué hacer. Pensó que los camioneros lo habían asesinado y lo habían querido tapar. Pensó que también podrían matarlo a él.” (P. 79)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd 1: Pedrito Mairal (no puedo evitar el diminutivo) vendrá al H.A.Y. en Cartagena. Espero poder hablar con él como cuando nos cruzamos en la Librería Nacional en Bogotá 39. Es un tipo fenomenal. &lt;br /&gt;Pd 2: Recomiendo leer “Consumidor final”, un hermoso libro de poemas. (Y a mí no me gusta mucho la poesía)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-391175231148707579?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/391175231148707579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=391175231148707579&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/391175231148707579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/391175231148707579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2007/12/de-viajes-desplazamientos-y.html' title='De viajes, desplazamientos y crecimientos....'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R3WJBjsIn9I/AAAAAAAAAEY/tu7b8XvVT6Q/s72-c/sabrinalove.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-4388661853881821711</id><published>2007-09-28T17:48:00.000-05:00</published><updated>2007-10-12T17:03:29.556-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iwasaki fernando'/><title type='text'>...o cómo volver la Historia, historias...</title><content type='html'>Iwasaki, Fernando. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Inquisiciones Peruanas.&lt;/span&gt; Editorial Peisa. 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de haber leído Borges, ya lo había descubierto: nos somos más que personajes narrativos. Esa idea me vino a la cabeza por primera vez cuando veía uno de los capítulos de la dimensión desconocida y descubrí que existe la posibilidad de los fractales. Después vino la caja de la Avena Quaker (en ese entonces no entendía bien cómo podía funcionar aquello de la "abuelita" dentro de otra "abuelita" dentro de otra "abuelita"...) y ahí, todo mi mundo literario se expandió. Descubrí con sorpresa que esa posibilidad de creación de mundos no sólo se encontraba en un creador superior (tuve una discusión con una estudiante hace poco), ni estaba de manera interna en nosotros, sino justo a nuestro lado; Me explico: En la universidad tomaba una materia que tenía el poco realista y muy codicioso nombre de Literatura Colombiana (Al menos tuvieron la decencia de dividirlo en tres cursos). La tarea final del primer curso, era buscar y realizar un trabajo crítico, basado en una búsqueda en el Archivo General. Dos semanas después de leer curvas indescifrables y juicios comprados con anterioridad preferí dedicarme a buscar nuevas visiones de la historia y posibilitar la creación de literatura teniendo los documentos de archivo como base literaria posterior. A la docente le encantó el trabajo, el texto me sirvió para pasar esa materia, y dos siguientes con la misma profesora. Sabía que algo estaba mal pero no sabía qué. Agradecí al cielo por algo que no entendía y seguí mi vida. Ahora sé qué fue lo que agradecí al cielo: Si mi profesor hubiera leído con anterioridad las "Inquisiciones Peruanas" de Iwasaki, mi nota habría cambiado radicalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rw_iXahr7dI/AAAAAAAAAD4/UyIPnmd5AJ0/s1600-h/LI439.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rw_iXahr7dI/AAAAAAAAAD4/UyIPnmd5AJ0/s320/LI439.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120560193229024722" /&gt;&lt;/a&gt;En "Inquisiciones Peruanas", Fernando Iwasaki realiza una serie de recopilaciones de textos que hablan de manera directa de sucesos sexuales protagonizados por los sacerdotes de la Inquisición en Perú. Podemos encontrar entre sus páginas, sacerdotes onanistas, diablos lujuriosos, Santas con rasgos de ninfomanía, monjas que vuelan, milagros venéreos y demás; todos ellos narrados desde la voz de un documentalista, que logra mezclar la voz de los documentos de archivo, con la voz de la nueva narrativa latinoamericana. Iwasaki ha logrado con este texto unir dos esferas que siempre están a punto de tocarse y de separarse al tiempo: la historia documental y la literatura; Es así como los folios encontrados en Archivos y Notarias se convierten, ya no sólo en fuente básica de creación de literatura, sino en textos con rasgos literarios. El deslizamiento propio de estas dos ramas se convierte en uno sólo en las páginas de Iwasaki. Por estos mismos rasgos, no podríamos decir que es sorprendente la creación de historias en el escritor peruano, sino la adaptación que sufre cada una de éstas al momento de pasar esa atmósfera hirviendo que es el proceso literario. Además de este acertado desarrollo cabe recalcar la forma hilarante en la cual cada uno de estos 13 relatos cuenta una paranoia, el desarrollo de una presión de la religión y de una literal 'cacería de brujas' desarrollada en América Latina y que hace enrojecer de pena y de rabia, el hecho de que no conozcamos de manera profunda la historia que nos antecede, y nos hace ser quienes somos. Espero que pronto, entre tantos temas de migraciones extranjeras, maldad en las calles capitales, asesinatos en serie y otras migraciones de sustancias dentro de una abuelita, y otra abuelita y otra abuelita; alguien tenga la fortaleza de girar un poco hacia atrás mirar lo que ha pasado y logre rescatar la historia que nos pertenece a través de la literatura y no aquella que se nos ha sido implantada por los noticieros. Si alguien hace esto: gracias, así como los pruanos deben estar agradecidos con Iwasaki.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rw_mPahr7eI/AAAAAAAAAEA/pAUiPOOneLY/s1600-h/iwasaki1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rw_mPahr7eI/AAAAAAAAAEA/pAUiPOOneLY/s320/iwasaki1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120564453836582370" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Las arrepentidas mujeres deseaban reconciliarse con  el Señor y le contaban al buen padre Luis López ''sus deshonestidades'' para saber si  lo que hacían era agradable al Altísimo. Así, el superficial&lt;/span&gt; coitus in ore vulvae &lt;span style="font-style:italic;"&gt;casi no era pecado, mientras que el trasero &lt;/span&gt; more ferarum &lt;span style="font-style:italic;"&gt;oscurecía el alma, la&lt;/span&gt; fellatio y el cunilinguis &lt;span style="font-style:italic;"&gt; irritaban a Nuestra Señora porque la boca era para rezar, y todas las que practicasen el nefando&lt;/span&gt; paedicatio &lt;span style="font-style:italic;"&gt;no entrarían jamás al Reino de los Cielos. Sin embargo, Lima era una ciudad tan rica que de todas partes arribaban forasteros con sus dineros con sus dineros vicios y costumbres, y entonces los mercaderes de Santiago de la Habana difundieron el perverso ''cubano''&lt;/span&gt; (coitus inter mammas) &lt;span style="font-style:italic;"&gt;y los azogueros de Nueva España introdujeron el complicado ''sesenta y nueve''&lt;/span&gt; (irrumatio), &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ambos odiosos y repugnantes a la Santísima Madre Iglesia. (Pág: 33)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Como a todo buen cristiano, al Jesuita Luis López la gustaban las hembras buenas -entre veinte y treinta años- y de preferencia casadas. Su estrategia era de una consumada sutileza: primero escuchaba sus pecados, luego las magreaba en el confesionario y más tarde las remataba en sus propias casas: &lt; &lt; ... asimismo testifica contra él una Joana de Vera, mujer casada, de edad veinte y seis años, que entrando en un conffisionario a confesar con él, el reo le dijo muchas palabras amorosas y aficionadas y muy ocasionadas para mal fin. Y luego inmediatamente la confesó y ésto le aconteció más de seis veçes. Y después, estando mal dispuesta en su casa, fue allá este reo y tuvo con ella tocamientos de manos en los pechos, manos y muslos della, abrazándola y besándola teniendo delectacion y polución...&gt; &gt; ¿Cómo sabían las intachables señoras que el avezado jesuita tenía poluciones?, ¿interpretarían los gestos de su rostro?, ¿se los diría el mismo López?&lt;/span&gt; (Pág: 35)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pd : Justo ayer, caminé junto a una estatua. Al verla de cerca, descubrí que era de Ricardo Palma. Recordé a Iwasaki; pensé que al igual que siempre, el mundo tiene muchas cosas que decir... solo falta prestar atención.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-4388661853881821711?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/4388661853881821711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=4388661853881821711&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4388661853881821711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/4388661853881821711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2007/09/o-cmo-volver-la-historia-historias.html' title='...o cómo volver la Historia, historias...'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rw_iXahr7dI/AAAAAAAAAD4/UyIPnmd5AJ0/s72-c/LI439.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-1725292672106173037</id><published>2007-09-06T00:08:00.000-05:00</published><updated>2007-09-06T22:49:13.446-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Palahniuk Chuck'/><title type='text'>Crear una paz verdadera, estar rodeados de Fantasmas...</title><content type='html'>Palahniuk, Chuck. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Fantasmas.&lt;/span&gt; Random House, edición DeBolsillo. 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco prestaba atención a una canción en particular. Pregunté quién la cantaba y ninguna de las personas que se encontraban alrededor supo decir el nombre exacto del cantante. Es un "one hit wonder" respondió alguien, entonces todo fue claro. Me pregunto qué harán las personas que tienen un "one hit": estaban tras la búsqueda de la fama y la fortuna y la consiguieron pero sólo de manera momentánea, eso es más que suficiente para ellos. Lo mismo pasa con algunos escritores, todos recordamos algunos escritos como "hits"; el "two hit" de Juan Rulfo, el "hit" gravity's rainbows de Pynchon, los hits particulares de Huxley, Orwell, Kerouac y hasta de García Márquez; a pesar de escribir una infinidad de textos, la mayoría de las personas responderán "Brave New World", "1984", "On the road" y "Cien Años de Soledad". Es increíble, ahí están, todos los tienen en sus casas, esos son: los "one hit books". En la época actual todos quieren escribir esa canción que los haga famosos: un "Creep" de Radiohead que los catapulte a la fama, ese "Smells..." que hizo de Cobain quien es hoy... los escritores también. Esto me lleva al libro del norteamericano Chuck Palahniuk "Fantasmas", por fin editado en formato de bolsillo para quienes solo podemos llenar los bolsillos con libros. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rt-RWPKRgFI/AAAAAAAAACY/kyziVK9Lulk/s1600-h/843972005xyy1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rt-RWPKRgFI/AAAAAAAAACY/kyziVK9Lulk/s320/843972005xyy1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106960313674203218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En "Haunted", Palahniuk se mete en ese mundo imaginario de las personas que sueñan con ese "gran relato" que los saque del anonimato literario. Bajo una propuesta de novela hecha de relatos, Palahniuk crea un texto desgarrador en donde construye lentamente una serie de personajes "entrañables " que ya nunca saldrán de nuestras mentes (nunca sabremos si por su característica de imborrables, o por las precisas descripciones de todo aquello que no queremos ver-leer, pero que nos encanta saber -[-vale la pena poner sobre la mesa esta crítica de un periodista sobre "Haunted": «se amontonan las imágenes de horror hasta el extremo de parecer que Palahniuk simplemente se reta a sí mismo a superar cada infame degradación con algo peor»-]- ). En el encierro admitido de los personajes por huir del mundo y al mismo tiempo escribir su historia, vemos la caída profunda del ser humano en cada una de las degradaciones que el mundo contemporáneo presenta: el culto al físico(Camarada Sobrada), la propaganda como ley(Miss América), las modas(Dama Vagabunda), el hedonismo(San Destripado), las falsas noticias(Agente Chivatillo) y así.... Esos quiebres dentro de los que podría caer cualquiera de nosotros si fuéramos lo suficientemente valiente como para observase y tomarse en serio lo que se vive día a día... lo suficientemente valiente y lo suficientemente idiota. "Haunted" se arma como una serie recopilada de varios "wonder storys" que se unen a una subtrama que parece (en un inicio) armada estoicamente, una novela que más podría ser un libro de cuentos deformado (como se deforman y mutilan los personajes) a la fuerza y convertido, en contra de su voluntad, en una novela. Hay ciertos cruces, algunas frases y referencias que logran volver coherente un libro que choca, que critica y que conserva mucho de ese estilo tan propio de Palahniuk que se veía esfumado en novelas como "Diary. A novel" y que retoma eficazmente en "Fantasmas". Vale la pena recalcar la construcción de personajes, el desarrollo pormenorizado de cada una de las tramas de los relatos y unos poemas (muy palahniukescos -si se vale el término-) que pierden mucha de su musicalidad debido a una pésima traducción española. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palahniuk regresa para volver a darnos un golpe al hígado, para mostrarnos nuestra infaltable esencia cristiana que nos obliga a sentir lástima por nosotros mismos, a abrirnos los ojos y hacernos notar que el mundo funciona como una máquina pero que hay fallas, fugas en los sistemas de drenaje, cables sueltos, goteos intranquilos y esos goteos, somos nosotros, y esas fugas conforman lo que existe y "es" lo que nos toca vivir. Muchos observan a Palahniuk como otro de esos creadores de un "one hit book" llamado "El club de la pelea", pero obras maestras como "Choke" o "Survivor", nos demuestran el talante brillante de un escritor que a fuerza de golpes nos enseña que él no es un culto, que no debemos ser uno de esos seguidores que se desmayaron al empezar a leer "guts", el relato de San Destripado, y que a la voz de "Coge aire. Coge todo el aire que puedas", estaban listos a gritar a los cuatro vientos que Palahniuk era Dios, y que ellos eran sus víctimas. No, Palahniuk es mucho más, es alguien que nos enseña que no debemos esperar que alguien nos rescate para contarle sobre nuestras penas, sino salir y encontrar la belleza en un pájaro a medio vuelo.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rt-RpfKRgGI/AAAAAAAAACg/JGfgm79oV54/s1600-h/327.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rt-RpfKRgGI/AAAAAAAAACg/JGfgm79oV54/s320/327.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106960644386685026" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Es por esto que Moisés condujo a las tribus de Israel al desierto... porque aquella gente llevaba generaciones enteras viviendo como esclavos. Habían aprendido a no valerse por ellos mismos. A fin de crear una raza de amos a partir de una raza de esclavos, a fin de enseñar a un grupo controlado de gente a crear sus propias vidas, Moisés tuvo que ser un cabrón (...) Hasta que puedas prescindir de tus circunstancias, y simplemente hacer lo que prometes, siempre estarás controlada por el mundo. Solamente os estoy obligando a cumplir vuestra palabra. Lo que os detiene aquí es lo que detiene vuestra vida entera. El aire siempre estará demasiado cargado de algo. Tu cuerpo siempre estará dolorido o demasiado cansado. Tu padre, demasiado borracho. Tu mujer será demasiado fría. Siempre tendrás alguna excusa para no vivir tu vida.” (68)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nuestro papel, cuando por fin nos lo dijo: solamente estábamos aquí para sufrir y sufrir, y sufrir y sufrir, y sufrir y morir. Para crear un solo fantasma: deprisa. Y reconfortar al viejo y agonizante señor Whittier, antes de su muerte. Ese era su verdadero plan. Inclinándose hacia nosotros, dice: “si la muerte significa simplemente dejar el escenario durante el suficiente tiempo como para cambiarse de ropa y volver como un nuevo personaje... ¿aminoraríais la marcha?, ¿o acelerarías? Si toda la vida es un simple partido de baloncesto o una obra de teatro que empieza y termina y luego los jugadores van a otros partidos y a otras representaciones... a la luz de ese hecho, ¿cómo viviríais? (...) Podéis quedaros aquí, pero cuando muráis, volved solo un momentito. Para contarme. Para salvarme. Con la prueba de nuestra vida eterna. Para salvarnos a todos, por favor, contádselo a alguien. Para crear una paz de verdad en la tierra y estemos rodeados de... fantasmas.” (531)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-1725292672106173037?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/1725292672106173037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=1725292672106173037&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1725292672106173037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/1725292672106173037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2007/09/crear-una-paz-verdadera-estar-rodeados.html' title='Crear una paz verdadera, estar rodeados de Fantasmas...'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rt-RWPKRgFI/AAAAAAAAACY/kyziVK9Lulk/s72-c/843972005xyy1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-740072913508337297</id><published>2007-08-26T19:17:00.000-05:00</published><updated>2007-08-26T21:38:30.198-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bisama Álvaro'/><title type='text'>"Caja negra en 'Degradé' "</title><content type='html'>Bisama, Álvaro. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Caja Negra.&lt;/span&gt; Brugera. 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez me encontraba con un grupo de amigos, todos ellos se sentían orgullosos de ser "freaks", me dijeron que yo era uno de ellos. A mi la palabra "freak" siempre me había parecido una forma "cool" de decir "nerd": me negué a ser "freak", era "snob" admitirlo. Me negué mil veces, hasta que un día, ante la mirada absorta de cinco de esos amigos, casi me desvivo por la edición Edhasa de los años sesenta del tomo 117 de la colección Nebulae, en la cual estaba impresa la segunda traducción al español de Paco Porrúa (bajo algún seudónimo)de un libro de Philip K. Dick: "El hombre del pasado"... tuve que admitirlo... era uno de ellos. Después de la aparición del fenómeno "Gates" ser "freak" se convirtió en una posibilidad acertada y lógica. Ahora formo parte de un grupo de "freaks", la próxima vez que los vea, les recomendaré a Álvaro Bisama, seguro les gustará.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RtIgQ_KRgBI/AAAAAAAAAB4/q7fMaF12dWQ/s1600-h/8138-0026.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RtIgQ_KRgBI/AAAAAAAAAB4/q7fMaF12dWQ/s320/8138-0026.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103176803968712722" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando uno empieza a leer a Bisama se da cuenta que no sabe nada de nada, después el sentimiento se agudiza. El libro está armado como una serie de historias sueltas que se unen por un lazo que bien podría ser el ambiente o el lenguaje. Por momentos parecería que un editor le dice a Bisama que una todos los escritos que tiene, y que los ponga bajo el título de novela: la novela postmoderna aguanta todo. ¿por qué esa sensación?: buscando en Internet, encontré una crítica escrita por Bisama a la película "Lost in translation", al leer el libro, ¡Sorpresa!, ahí está la misma crítica pero con los nombres y el narrador cambiado. El libro se presenta como una búsqueda de identidad por medio de referentes de clase B: ci-fi, fantasia, gore y sobre todo películas. La creación de personajes como los gemelos Mori es un atino pero la lista de personajes que participan en la historia del cine B Chileno confunde y (al final) aburre un poco. Una apreciación: El aparte en el cual aparece "Pedreros" un viejo albino escritor de novelas "pulp" policíacas en la época Pinochetista es uno de los mejores apartes que he leído de los nuevos escritores latinoamericanos, al igual que el desarrollo del "Hotel Saudade": gran acierto. El libro gusta y es posible saborearlo al máximo, aunque al final quede un sabor agridulce, como si la inmensa cantidad de referencias hubieran podido ser utilizadas mejor (ver Scott Fitzgeral - Zelda, Philip Dick, el vídeo de "Radiohead" de Just, etc.), como si muchos de los apartes ya se hubieran visto en Fresán mejor desarrollados, como si faltara algo, que al final es todo y nada. El libro es muy bueno, pero (sin ser petulante) creo saber de qué adolece: de la voz propia que desarrolla un escritor con el tiempo, de ese bagaje que se logra solo en una segunda o tercera novela y que estoy seguro, Bisama desarrollará. Pero, de una cosa estoy seguro, tendré el libro vigilado en mi biblioteca, lo pondré al lado de dos gendarmes como "Bóvedas de acero" o "Historias de soldados", siento que lo inaprensivo del texto, y sus referencias culturales (es uno de esos libros que muchos consideran "se roban" y no "se compran") hará que un día de estos, desaparezca sin dejar rastro, y se esfume, como el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RtIouPKRgCI/AAAAAAAAACA/jkUCYulhXLQ/s1600-h/bisama.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RtIouPKRgCI/AAAAAAAAACA/jkUCYulhXLQ/s320/bisama.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103186102572908578" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"¿Han visto fantasmas alguna vez? No tiene nada de terrorífico, son imágenes más bien fuera de foco, impresas en las paredes, sábanas blancas vivas. Dan pena. Yo lo tomé como algo natural. La literatura lo prepara a uno para esa clase de cosas. Los fantasmas que yo veía daban pena: nunca pude reconocer a ninguno, tampoco saber si hablaban o no. nada de eso. Eran como cuadros de una pieza de hotel o como esas siluetas de Hiroshima, sombras de sombras, aunque también puede que fueran defectos a la vista, puntos ciegos de la mirada, aunque la verdad, me gusta la idea de que fueran silenciosos e inmóviles, que no hicieran nada, que estuvieran simplemente ahí. Mis fantasmas eran fantasmas mediocres, apenas, y cuando me sentí mejor, al cabo de dos o tres semanas, se fueron. una mañana abrí los ojos y no estaban ahí, y la luminosidad del dia me pareció solitaria, horrible." (121)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt; "En el laberinto de mi mente no estamos solos. Están las canciones.&lt;br /&gt;Decenas&lt;br /&gt;Centenas.&lt;br /&gt;Millares.&lt;br /&gt;Canciones fuera del tiempo. Canciones ajenas. Canciones propias. El espacio entre las palabras de mi padre está repleto de ellas.&lt;br /&gt;la Canción sobre un tipo que muere en un accidente. La canción de cuna que una mujer canta en el sur. La balada que alguien escribe en un hotel, con una guitarra imaginaria. La canción que repite como un mantra alguien perdido en un supermercado.&lt;br /&gt;Canciones para matar.&lt;br /&gt;Canciones para hacer el amor.&lt;br /&gt;Canciones para saltar al abismo.&lt;br /&gt;Las puedo escuchar todas mientras mi padre habla. trato de coger algunas al vuelo. (37)"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pd: Vale la pena resaltar la caratula del libro, hecha por una amiga de Bisama: es Ex-ce-len-te, especial para el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pd2:En varias entrevistas aparece el tema de la revisión de la historia de Chile en el texto, siempre que aparece ese tema, después está la acotación "-comenta el escritor-", puede ser coincidencia o un lapsus, pero al parecer nadie logra hallar esa historia y prefieren dejarle esa parte al escritor; digo para ahorrarse problemas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-740072913508337297?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/740072913508337297/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=740072913508337297&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/740072913508337297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/740072913508337297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2007/08/caja-negra-en-degrad.html' title='&quot;Caja negra en &apos;Degradé&apos; &quot;'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RtIgQ_KRgBI/AAAAAAAAAB4/q7fMaF12dWQ/s72-c/8138-0026.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-375694418666345529.post-8824574988201255113</id><published>2007-08-23T11:09:00.000-05:00</published><updated>2007-08-23T12:09:12.569-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Houellebecq Michel'/><title type='text'>"La posibilidad corrosiva"</title><content type='html'>Houellebecq, M. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La posibilidad de una isla&lt;/span&gt; Anagrama. 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lávate los dientes. Toma el enjuague bucal al lado del lavamanos. Asegúrate de que la crema de dientes y líquido pasen por cada uno de los rincones de tu boca. Ahora toma un limón, exprime el jugo en los dientes y frota con fuerza los de arriba contra los de abajo... ¿Reconoces la sensación? Sí, es la misma que tienes cuando acabas de leer "La posibilidad de una isla" de Michell Houellebecq. Una sensación de ácido y corrosión al mismo tiempo pero, igual, una sensación que te hace sentir vivo y que logra que captes todas las partes que conforman tu ser.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rs23aPKRf_I/AAAAAAAAABo/cCQm3_IOE54/s1600-h/islacompl.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rs23aPKRf_I/AAAAAAAAABo/cCQm3_IOE54/s320/islacompl.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101935614254743538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué nos dice Houellebecq? básicamente no nos dice, nos recuerda... somos solo la evolución de un simio, por lo tanto, todo en lo que creemos es una invención, una mentira: la religión, la familia, el humor, nosotros mismos y sobretodo EL AMOR.&lt;br /&gt;A través de un recorrido filosófico (que se puede encontrar entrelíneas) pasamos por la deconstrucción de muchos de los conceptos filosóficos manejados por Kierkeggard, Kant, Nietzsche; una deconstrucción planteada desde la validez de esos mismos conceptos  dentro de una cultura que lleva hasta los extremos la muerte de los grandes relatos, la volatilización de los cuerpos, la juventud como bien máximo, el mercantilismo y la pérdida del "sentido" de lo aurático (ahora no es que falte, es que no "se sabe" qué es). Houekllebecq juega con una sola idea y con ella, puede llegar a límites insospechados: si el mercado plantea la "Inmortalidad" como bien mayor, ¿qué pasa si esto se logra por medio de una perspectiva distinta?, ¿qué tal si el pensamiento premoderno de los cultos actuales sirve para desarrollar una inmortalidad de silicio? ¿En qué lugar queda la dualidad cartesiana cuando el cuerpo y el alma dudan de su propia existencia? A leer a Houellebecq nos descubrimos como Marie23, Esther31 o Daniel25.. Buscando en nosotros esa isla a la que no podemos acceder, porque nunca nos dijeron que podíamos nadar.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rs24g_KRgAI/AAAAAAAAABw/s_3ud7r1aNA/s1600-h/medium_houellebecq4.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rs24g_KRgAI/AAAAAAAAABw/s_3ud7r1aNA/s320/medium_houellebecq4.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101936829730488322" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;margin:2 2"&gt;"el único proyecto de la humanidad es reproducirse, continuar la especie. Por obvio que sea que se trata de un objetivo insignificante, lo persigue con un encarnizamiento atroz. Por mucho que los hombres sean desgraciados, terriblemente desgraciados, se oponene con todas sus fuerzas a lo que podría cambiar su suerte: quieren hijos, hijos semejantes a ellos, para cavar su propia tumba y perpetuar las condiciones de su desdicha" (241)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;margin:2 2"&gt;No había amor en la libertad individual, en la independencia, era pura y simplemente mentira, y una de las más burdas que se puedan imaginar: sólo hay amor en el deseo de aniquilación, de fusión, d desaparición individual, en una especie, como se decía antaño de sentimiento oceánico, en algo que de todas maneras, al menos en un futuro próximo, estaba condenado"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;pd1: ¿Alguien me puede hacer una aclaración?, el de la página 280, ¿es Sabina?&lt;br /&gt;pd2: Señor editor: cuando el libro ES ciencia ficción, no tema etiquetar, este es un ejemplo de la "buena" - "nueva" ciencia ficción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/375694418666345529-8824574988201255113?l=totopteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://totopteca.blogspot.com/feeds/8824574988201255113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=375694418666345529&amp;postID=8824574988201255113&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8824574988201255113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/375694418666345529/posts/default/8824574988201255113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://totopteca.blogspot.com/2007/08/la-posibilidad-corrosiva.html' title='&quot;La posibilidad corrosiva&quot;'/><author><name>Horwendil Amlteh</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08155889620311078160</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzUic-yjeI/AAAAAAAAAG8/yfUCHleIiG4/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/Rs23aPKRf_I/AAAAAAAAABo/cCQm3_IOE54/s72-c/islacompl.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
