July, Miranda. Nadie es más de aquí que tú. Seix Barral: Barcelona, 2009. 219 págs.Salía de jugar bolos. Gané las dos líneas y el viento frío soplaba fuerte, había bruma. Caminaba a casa mientas me fumaba un cigarrillo y hablaba con una amiga (un saludo Aura). Ella me preguntaba sobre las películas que me había regalado un par de días atrás. Ahí fue donde le conté la historia de esa película que hacía ya varios años había visto. Cambiaba canales aleatoriamente, oprimía números al azar y me quedaba en cada programa diez minutos hasta que llegué a una película hermosa. Nunca entendí algo concretamente, estaba por la mitad y sólo recordaba una imagen en la cual un hombre le pone unos zapatos rosa a una mujer. Ella dice que los zapatos que tiene le tallan, él responde “piensas que mereces ese dolor, pero no lo mereces”. Nada más. Le pregunto a mi amiga si una de las películas tiene algo que ver con pies, ella me mira raro y me responde que no. Después, llego a casa y veo la película y aparece de nuevo la imagen. La película que tanto buscaba aparece después de un par de años: “Me, you and everyone we know”. La llamo al día siguiente, feliz, le digo que sí, que era la película de la cual le hablé, que estoy enamorado de la protagonista y que cómo hizo para encontrarla. Ella me cuenta sobre la artista performática (o performativa, nunca supe cómo se decía) Miranda July: me dice que la protagonista es Miranda July, que la directora es Miranda July, que la historia es de Miranda July. No puedo sacarme a Miranda July de la cabeza, sólo hablo de ella, un par de noches la sueño. Así que mi amiga (de nuevo, mil gracias Aura) me regala las fotocopias del libro que le acaba de llegar de España: “Nadie es más de aquí que tú”, de Miranda July.
“Nadie es más de aquí que tú” es el primer libro de la estadounidense Miranda July, más conocida por sus obras artísticas y sus propuestas de performance. Consta de 16 relatos (sólo pude leer 15 porque sacaron mal las copias del último) los cuales se entrelazan de una manera especial: los personajes, ambientes y acciones coinciden en un adjetivo: “fragilidad”. Pero la fragilidad que se convierte en el componente ideal para todos los escritos, no es una fragilidad sencilla: es el resultado de personajes que son comunes y corrientes y que se desplazan hacia el mundo de los deseos como solución (escape/huida) a la dureza de una realidad que no comprenden. El desplazamiento propone una contraposición entre dos mundos: el del deseo insatisfecho y el de la materialidad vacía; y en esa contraposición siempre pierde el sujeto. Expliquemos mejor: cuando en el mundo ideal el deseo se satisface (ahí está la parte positiva del asunto), la construcción de dicho mundo pierde sentido (ahí la negativa), así que se regresa a una realidad donde los sueños (así estén cumplidos) pierden todo su sentido. Como resultado de todo este proceso, el individuo se observa como un ser frágil en los dos mundos, sin posibilidades ya que el escape ha resultado ser parte de la trampa. Sin embargo es interesante observar cómo July logra crear el ambiente más inocente e idealista para que la caída trágica de sus personajes sea dolorosa y (de cierta manera) se dé una catarsis de identificación con los personajes. Mientras en la literatura norteamericana gira hacia el lenguaje barroco y las acciones se van hacia la construcción de lo escatológico visto desde lo realista (pensemos en Franzen o Easton Ellis), la propuesta de July mantiene el ambiente escabroso pero lo observa desde un lenguaje simple y directo; casi infantil. Lo sexual y lo doloroso se convierte en un juego para niños al tiempo que se disfraza de elemento lúdico al estar planteado en el mundo del deseo y la ingenuidad. Por lo tanto las palabras no apuntan hacia la representación realista extensa, sino hacia la palabra precisa y la metáfora como solución a una posible falta de verosimilitud. No imagino una novela escrita por July: al parecer su campo es el cuento corto (algunos relatos más largos como “La Hermana” no tienen la fuerza de “Los movimientos”: 2 páginas). Y es que estructuralmente July utiliza una técnica interesante para plantear esa dualidad de la cual hablamos. La escritora norteamericana plantea un mundo que describe a partir de metáforas explícitas y símbolos claros. Normalmente las metáforas vuelven al referente y los símbolos a su correspondencia; pues bien, July no regresa sino que se pierde en los intersticios de tal forma que le da una consistencia mayor a la imagen que al referente que la produjo. Cuando menos nos damos cuenta, el mundo creado a partir de las imágenes tiene más consistencia que el real; cuando regresamos al referente (al final de los relatos) ese mundo difuminado y aparentemente débil desde el cual partimos, resulta ser una realidad fuerte e inflexible que ahoga la metáfora, destruyéndola. La novedad propuesta por July es la del alejamiento del realismo contemporáneo en pro de una metaforización del mundo que (al fin de cuentas) convierte al mundo en algo más real de lo que logran describir los barrocos norteamericanos actuales. Así, el libro de July se construye como un compendio de frases simples que son a la vez dolorosas y llegan a la profundidad a partir del contraste. Y así como en apariencia se construye un mundo imaginado versus un mundo real, todo se complejiza cuando en profundidad propone “varios” mundos imaginados. Es por eso que la base temática del libro no es sólo individuo versus mundo; sino que son las complejas relaciones ya no entre sujetos, sino entre idealizaciones (lo real es la medida inamovible que teje “lo
referido”). [De ahí que el título tenga alguien que enuncia, una referencia espacial del mundo “aquí”, y otro referido “tú”: ahí se simplifica la estructura total del libro] ¿Tiene algo malo?: por supuesto. Por ejemplo, la estética y la estructura temática hacen que el libro sea repetitivo por instantes, el paso a los mundos deseados son obvios y la necesidad de resaltarlos crean imágenes excesivamente inverosímiles... Sin embargo no quiero extenderme más para no cansar a mis lectores (si los hay)Actualmente espero con ansias nuevos libros de July. Ojalá salgan nuevas cosas porque es interesante pensar en ¿cómo sería una novela?, ¿qué más historias me puede contar?, ¿su libro es una especie de novedad que se repite o me sorprenderá con algo insólito? Por lo pronto espero con ansias ver “The Future”, su nueva película que ahora (febrero de 2011) se está estrenando en Sundance y que ya fue nominada al Oso de Oro. Verla quizá con mi amiga, ganarle dos líneas de bolos, hablar y fumar un cigarrillo mientras le recuerdo una escena fabulosa con un gato (ya sé que trata sobre algo de un gato) y le digo que Miranda July, la chica que todo lo hace y lo hace bien, ha vuelto a sorprenderme y, de nuevo, no puede salir de mi cabeza.



4 Acotaciones:
La conocí igual que tú. Pasando canales llegué a los piecitos rosa en Cinemax. Desde entonces (hace unos dos años) ella ha sido uno de mis amores platónicos. No sabía de este libro. Gracias por darlo a conocer.
(PD: Rótelo).
Existen dos libros. Uno anterior y otro posterior a "Nadie es más de aquí que tu". Desconozco si los dos tienen publicaciones en español. El primero, "The Boy from Lam Kien" del 2005 cuenta la extraña historia de amor de un niño que sufre de agorafobia. El segundo, "Learning To Love You More", del 2007; es una propuesta más itneractiva [instrucciones] para el lector y que cuenta con su propia página web donde se pueden subir esta clase de gestos performativos y de "conexión humana". Este último libro tiene la particularidad de que ha sido un trabajo en colectivo con el también artista Harrell Fletcher.
Por otro lado, lamento que las copias hayan salido mal. Mi intuición me dice que en el trateo se te quedaron las últimas páginas del libro. Ojalá las dos líneas que representan nuestras vidas se vuelvan a cruzar para que me vuelvas a ganar en los bolos. Y tal vez podamos ver a Miranda hablar con el gato.
"El hijo de Lam Kien" es uno de los relatos que se encuentran en "Nadie es más de aquí que tú". Algunos ya habían sido publicados en "The New Yorker" y en "Paris Review" entre otros. Del otro no sabía, mil gracias por la información, no sé si será un libro de literatura como tal porque "la chica que hace de todo y todo lo hace bien" camina siempre por límites delgados en los que no se sabe bien qué te vas a encontrar.
De las páginas, la cosa no es que se perdieran las páginas es que salen algunas repetidas y otras faltantes: traspapelación de la fotocopiadora. Espero nos encontremos de nuevo y ¡seguro te vuelvo a ganar!
un saludo, un abrazo.
ATT TOTOPTERO
Publicar un comentario en la entrada